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DEBATE DE INVESTIDURA DE RAFAEL SIMANCAS
(27.06.03 )
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EXPLICACIÓN DE LA INVESTIDURA
Señora Presidenta, Señoras Diputadas y Señores Diputados:
El 25 de mayo, los ciudadanos se inclinaron mayoritariamente
por la alternancia en el gobierno de la Comunidad de Madrid. Los partidos que
durante los ocho años anteriores habían estado en la oposición obtuvieron más
votos y más escaños que el partido que había gobernado y, de esa manera, los
electores abrían la puerta un cambio en las prioridades, en la orientación de
las políticas y en el estilo de gobernar respecto al período anterior.
Este hecho, absolutamente normal en las democracias de larga
trayectoria, tenía algo de novedoso en nuestro caso. Nuestra joven Comunidad
Autónoma había vivido ya en 1995, con toda normalidad y sin problemas, la
sustitución de un gobierno socialista por un gobierno conservador; pero ésta era
la primera ocasión de practicar la alternancia en el sentido opuesto.
La experiencia adquiría mayor interés porque durante estos
años las Comunidades Autónomas han multiplicado su volumen de competencias y su
peso específico. Los gobiernos autonómicos no son instituciones con funciones
poco relevantes, sino auténticos gobiernos que manejan presupuestos importantes,
gestionan servicios públicos esenciales e influyen con sus políticas en sectores
decisivos de la vida económica y social.
En el caso de Madrid, con más de cinco millones y medio de
habitantes y la actividad económica más intensa de España, la orientación
política del Gobierno de la Comunidad es un factor de gran relevancia para
todos. Digamos también que la interpretación del interés general desde una
óptica progresista o desde una óptica conservadora tiene efectos muy importantes
para ciertos intereses particulares. Y eso es especialmente cierto, en una
región como la nuestra, en lo que se refiere al sector inmobiliario y
urbanístico.
Lo cierto es que lo que hubiera debido ser un trámite normal
en democracia se convirtió desde el primer momento en una carrera preñada de
trampas y obstáculos. Un recuento interminable en una noche electoral llena de
oscuridad, todo tipo de maniobras para prolongar la incertidumbre sobre el
resultado final, una enconada resistencia a admitir públicamente la derrota y,
cuando muy a regañadientes se tuvo que aceptar el resultado, una masiva
operación de desinformación destinada a crear inquietud sobre una negociación
entre dos partidos democráticos que, por cierto, cuando ocurrió lo que después
ocurrió distaba de estar cerrada.
Y lo cierto es que hoy, un mes después de las elecciones, la
alternancia democrática en el Gobierno de esta Comunidad está en grave peligro.
Y lo está por tres razones:
Porque desde la misma noche electoral fuerzas e intereses
muy poderosos se pusieron en marcha para impedir que se cumpliera el mandato
de las urnas;
Porque dos personas elegidas, para mi vergüenza, en la
lista del Partido Socialista se prestaron a colaborar en ello;
Y porque el Partido Popular vio la oportunidad de
recuperar lo que había perdido en las urnas y apostó desde el primer momento
por hacer lo posible para que la intentona se transformase en hecho
consumado. Es decir, por invalidar por la vía de los hechos las elecciones
del 25 de mayo.
Llevamos dos semanas de bloqueo institucional. Los
socialistas, tratando de buscar fórmulas para restablecer la eficacia del
resultado electoral, para recuperar la normalidad democrática y la dignidad de
las instituciones de la Comunidad. El Partido Popular, a Dios rogando y con el
mazo dando, ganando posiciones de ventaja al socaire de la interinidad y
forzando la máquina para desembocar cuanto antes en su fórmula mágica: carpetazo
y nuevas elecciones. Carpetazo para que no se sepa lo que pasó y nuevas
elecciones para ganar lo que parecía perdido.
Y mientras tanto los ciudadanos sometidos a una intolerable
incertidumbre sobre el futuro de sus instituciones representativas, sintiendo
crecer cada día la desconfianza respecto a la validez de su voto y asistiendo
con preocupación a la emergencia de tramas de corrupción que todo lo quieren
condicionar.
Señoras y señores diputados: ¿podemos estar de acuerdo en que
vivimos una situación de emergencia democrática que requiere la contribución de
todos para solucionarla de acuerdo a los principios de la democracia
representativa, o algunos preferirán seguir manteniendo –con su característica
altura de miras- que esto es simplemente un problema interno del adversario y
haciendo su propio cálculo de ganancias políticas?
Estoy profundamente convencido de lo primero. Vivimos la
situación más amenazadora de los últimos veinte años para la salud de nuestra
democracia. En esta ocasión la amenaza no procede de los sables ni de los
cañones, sino de los talonarios: pero sus efectos pueden ser igualmente
destructivos.
Señorías, si a partir de este caso queda establecida en la
conciencia popular la idea de que un resultado electoral puede ser invalidado
mediante la compra de voluntades, la democracia representativa en España habrá
sufrido un golpe de gravedad incalculable. Evitar que tal cosa ocurra debería
ser la prioridad de todos nosotros por encima de cualquier aprovechamiento
partidista.
Por eso y no por otra razón he tomado la decisión, tras
meditarlo largamente en el seno de mi organización, de someterme a este debate
de investidura. Un debate que se justifica por razones de legitimidad y por
razones de oportunidad.
Este debate de investidura es legítimo porque los ciudadanos
que con sus votos formaron la mayoría electoral del 25 de mayo tienen derecho a
él. Tienen derecho a que las fuerzas políticas que ellos apoyaron se presenten
ante la Cámara con su programa de gobierno, a que la mayoría electoral se
traduzca en una mayoría parlamentaria no sometida a chantaje, a que se diga en
voz alta que nadie puede secuestrar la voluntad popular para imponer su propia
voluntad.
Y el pleno de investidura, además de legítimo, es oportuno.
En primer lugar, porque se ha convertido en el único medio de garantizar que se
cumpla el Estatuto de Autonomía y la legalidad vigente, frente al intento
ilegítimo de sortear todos los plazos legalmente establecidos para precipitar un
determinado objetivo político. Es oportuno también porque nos va a permitir a
todos dar las explicaciones que los ciudadanos exigen sobre lo que ha ocurrido,
incluidos nuestros propios errores; y es oportuno porque tendremos la ocasión de
exponer y reafirmar el programa de defensa del interés general en materia de
urbanismo y vivienda que ha provocado esta conspiración contra la democracia.
Soy plenamente consciente de que éste no es un debate de
investidura normal. Y tampoco mi discurso se ajustará a los contenidos
habituales en estas ocasiones. Trataré ante todo de responder a las dudas e
inquietudes de los ciudadanos de Madrid en el momento presente. Y a mi juicio,
tales dudas se centran en tres preguntas: ¿Qué ha pasado realmente?, ¿Qué
salidas tiene la situación?, ¿Qué podemos esperar en el futuro del gobierno y
del parlamento autonómico?
RELATO Y ANÁLISIS DE LOS HECHOS
Probablemente tardaremos algún tiempo en conocer todos los
detalles de lo ocurrido. Pero no dude nadie de que se conocerá. Al final todo se
termina sabiendo; pese a que algunos se crean invisibles, antes o después les
alcanza el foco de la verdad.
Pero lo que queremos es que se sepa lo que ha pasado cuando
aún puede hacerse algo al respecto. Y aunque falten detalles, lo esencial se va
sabiendo. Permítanme Sus Señorías que dé cuenta de algunos hechos que
probablemente todos conocen pero que, colocados juntos y en su orden, resultan
esclarecedores:
En la noche del 25 de mayo el recuento de votos quedó
paralizado durante varias horas sin que nadie haya dado todavía una explicación
razonable al respecto. Una de las principales responsables del escrutinio era
Paloma García Romero, entonces viceconsejera de Presidencia y hoy concejala del
Ayuntamiento de Madrid. Desde luego, la señora García Romero pertenece al
Partido Popular.
Mientras el recuento se ralentizaba, Eduardo Tamayo
hablaba telefónicamente hasta en seis ocasiones con el abogado José Esteban
Verdes, candidato en el Ayuntamiento de Pasajes. El señor Verdes es,
casualmente, novio de la viceconsejera García Romero y militante del Partido
Popular desde hace más de 20 años.
En esa misma noche, Eduardo Tamayo habló también con
Francisco Bravo, titular de varias empresas inmobiliarias y de juego con
intereses en muchos municipios de Madrid. El señor Bravo es, casualidad
también, militante del PP y persona vinculada casualmente al Secretario
General del PP en Madrid, señor Romero de Tejada.
Entre el 26 de mayo y el 9 de junio se reiteraron las
conversaciones entre Eduardo Tamayo y sus interlocutores, los señores Verdes
y Bravo Vázquez, del Partido Popular, además de con su mentor y socio José
Luis Balbás. Este último, expulsado del Partido Socialista.
El 10 de junio, a las nueve de la mañana, Tamayo y Saez
acudieron a la reunión del Grupo Parlamentario Socialista, en la que
permanecieron en silencio. Al salir de la reunión, Tamayo llama de nuevo
para recibir indicaciones y asesoramiento. ¿A quién llama? Al señor Verdes,
hasta en cuatro ocasiones. Les recuerdo que el señor Verdes es casualmente
novio de la Viceconsejera de Presidencia y antiguo militante del Partido
Popular, además de persona vinculada al señor Romero de Tejada y, según los
medios de comunicación, al señor Pio García Escudero, ambos, claro está,
dirigentes del Partido Popular.
A las diez de la mañana del día de autos, Tamayo y Saez
se aseguran de que el Pleno ha comenzado y abandonan la Asamblea. Un Grupo
político de esta Cámara, demostrando grandes reflejos, reclamó que se
realizara inmediatamente la votación y obtuvo la Presidencia y la mayoría de
la Mesa, en contra de la voluntad popular expresada democráticamente en las
urnas apenas quince días antes. Ese Grupo político, beneficiario inmediato
de la ausencia de los tránsfugas fue, casualmente, el Partido Popular. La
nueva Presidenta de la Asamblea, del Partido Popular desde luego, nos
obsequió con un cuidado discurso de agradecimiento, muy meritorio para ser
improvisado.
Según se ha hecho público en los medios de comunicación,
el subjefe de información nacional de Antena 3 Televisión tenía preparado el
dispositivo informativo desde varias horas antes de los hechos. Recibió con
todos los honores a los dos tránsfugas, que grabaron una entrevista
evidentemente acordada con anterioridad. Por casualidad resulta que esta
persona era un antiguo colaborador del señor Javier Arenas, casualmente
también secretario general del Partido Popular.
Ese mismo día 10, el constructor Francisco Bravo se
encargó, por casualidad, de reservar sendas habitaciones en un hotel de
Madrid para esconder a los dos tránsfugas. Quiero recordar, por si alguien
se ha perdido, que este constructor que reservó las habitaciones del hotel
para Tamayo y Saez es, solo casualmente, militante del Partido Popular.
Esa misma tarde, el mismo constructor Francisco Bravo se
personó en la sede central de un importante partido político de Madrid.
Tanto él como su interlocutor, el propio secretario general de ese partido
en Madrid, reconocen que mantuvieron negociaciones políticas en torno a
algunos puestos institucionales en nuestra región. Pero al parecer,
casualmente, no hablaron del caso que protagonizaba todas las portadas de
los informativos y en el que el señor Bravo jugaba un papel significativo.
La sede que visitó el señor Bravo el día de autos para hablar de política
era, por casualidad también, la sede del Partido Popular en Madrid, en la
calle Génova
Así pues, el día del golpe, el diputado electo Tamayo
conversa tres veces con un militante del PP, José Esteban Verdes, novio de
la viceconsejera Paloma García Romero del PP; coordina sus declaraciones con
un periodista próximo al PP, se aloja en secreto en un hotel reservado por
un promotor inmobiliario militante … del PP. Y ese mismo día , el mismo
promotor del PP visita en la sede central del PP a Romero de Tejada,
secretario general en Madrid ¿de qué partido?… del PP. Y con su golpe
institucional, facilita el control de la Cámara ¿a quién?….. Tal vez lo
hayan adivinado: al Partido Popular.
Las declaraciones del señor Tamayo, porque la señora Saez
no habla, coinciden en los argumentos y hasta en los tiempos con las
declaraciones que hacen los dirigentes de un determinado partido político.
Se habla primero de la supuesta "radicalización" del Partido Socialista, más
tarde de la "maldad intrínseca" en los acuerdos con Izquierda Unida, después
del peligro que corren supuestamente los conciertos educativos. Se atribuye
la crisis a supuestos conflictos internos en el PSOE y a delirantes acuerdos
incumplidos. Se amenaza sincrónicamente con querellas. Se vaticina o
pronostica un gobierno ilegítimo del PSOE hipotecado por los señores Tamayo
y Saez. Las palabras del señor Tamayo coinciden siempre, casualmente, con
los argumentos esgrimidos por los dirigentes del Partido Popular.
Los empresarios Bravo y Vázquez dirigen un holding de
empresas inmobiliarias implicadas en grandes operaciones urbanísticas,
frecuentemente irregulares, a juzgar por las numerosas querellas de la
fiscalía de Madrid que les afectan de una u otra manera. Estas operaciones
tienen lugar prioritariamente en los municipios de Villaviciosa de Odón,
Navalcarnero, Sevilla la Nueva, Villamanta, Arroyomolinos, Brunete, Boadilla
del Monte, y un largo etcétera. Los Ayuntamientos de estos municipios están
gobernados, casualmente desde luego, por el Partido Popular.
Arpegio, empresa pública de la Comunidad de Madrid,
adjudicó, casualmente en los días previos al comienzo de la campaña
electoral, una serie de parcelas en Navalcarnero y Arroyomolinos a las
empresas de los señores Bravo y Vázquez. Arpegio estaba dirigida, no por
casualidad en este caso, desde una Consejería del Gobierno del Partido
Popular.
Recientemente ha sido descubierta y denunciada por la
Fiscalía de Madrid una gran operación especulativa y fraudulenta en el
municipio de Alcorcón. La lista de los implicados la encabeza el propio
exalcalde de Alcorcón, y en ella figuran, casualmente los empresarios,
Vázquez y Bravo. El referido alcalde de Alcorcón pertenecía, lo habrán
deducido ustedes enseguida, al Partido Popular.
El pasado día 23 de junio Tamayo y Sáez acudieron a la
Cámara. Tras tomar posesión de sus escaños, votaron junto a un grupo
parlamentario de esta Cámara la composición de la Diputación Permanente y
éste mismo grupo les concedió el estatus y las ventajas de miembros del
Grupo Mixto. El Grupo Parlamentario en cuestión era, casualidades de la
vida, el Grupo del Partido Popular.
Hasta aquí los hechos. Pero, ¿cómo hemos de interpretarlos?,
¿cuántas casualidades estamos dispuestos a aceptar antes de extraer conclusiones
lógicas? ¿cuáles son las claves, los móviles e intereses que conducen a estas
actuaciones?
Empecemos por la conclusión: estamos ante un caso de
irrupción de intereses económicos en la vida política. Desde siempre los
sectores económicos detentadores de grandes intereses han tratado de influir
sobre las decisiones políticas para orientarlas a su favor; y la obligación de
los responsables políticos es mantener su autonomía y su vinculación al interés
general.
Lo específico de este caso es: primero, que se trata de
violentar el resultado de unas elecciones recién celebradas; y segundo, que la
operación cuenta con importantes conexiones en la propia esfera política y con
la visible complacencia de sus beneficiarios políticos.
Señorías, las decisiones del Gobierno de la Comunidad de
Madrid en materia de política urbanística y de vivienda afectan a negocios
–actuales o futuros- de miles de millones. Ha saltado a luz en estos días el
caso de Alcorcón: una operación de recalificación de terrenos que puede suponer
más de un billón de pesetas para sus promotores. Los desarrollos urbanísticos de
muchos municipios van ligados a operaciones multimillonarias de venta y
construcción. La empresa pública Arpegio dispone de suelo para edificar y el uso
que de él haga incide notablemente en el volumen de negocio de muchas empresas
del sector; y la legislación sobre suelo y vivienda es determinante para un
mercado que vive una desbocada cabalgada de los precios a causa de una
especulación contemplada por los poderes públicos del PP cuando menos con
tolerancia.
Todo eso pasa por decisiones que, en el ámbito político,
corresponden en gran medida al Gobierno de la Comunidad de Madrid. Pues bien,
parece claro que algunas personas y grupos económicamente poderosos consideran
que sus intereses particulares están bien protegidos con un gobierno del Partido
Popular y no lo estarían con un gobierno del Partido Socialista.
No ha habido nunca lugar a engaño: desde el primer día
anuncié que si los ciudadanos me daban su apoyo en las urnas, una de mis
prioridades como Presidente de la Comunidad sería someter la política de
urbanismo al interés público, combatir la especulación del suelo, considerar la
vivienda como un derecho más que como un producto y estimular por todos los
medios legítimos la oferta de viviendas dignas a precios razonables.
Mensaje emitido y mensaje recibido: si gobierna Simancas, se
acabó el chollo. Cualquiera que sea el resultado electoral, se dijeron algunos,
hay que hacer lo que sea necesario para garantizarnos un gobierno que nos
favorezca. Es decir, un gobierno de los nuestros. Es decir, un gobierno
del PP.
Por eso en la misma noche del 25 de mayo se puso en marcha el
dispositivo para subvertir el resultado electoral.
Pero el dispositivo no hubiera podido funcionar por sí sólo:
necesitaba apoyos políticos. Y en concreto necesitaba que se cumplieran dos
condiciones:
Que hubiera personas dentro del Partido Socialista
dispuestas a colaborar, es decir, dispuestas a corromperse.
Que el Partido Popular consintiera en recoger el
beneficio político de la operación.
Desgraciadamente, ambas condiciones se han cumplido. Y para
empezar, no quiero ocultar ni disminuir la responsabilidad que en ello nos toca.
Este golpe a la democracia ha sido posible porque dos
personas elegidas en la lista del Partido Socialista se han prestado a
participar en él. No caben medias tintas: nosotros los incluimos en nuestra
lista y pedimos a los ciudadanos que los votaran junto con el resto de sus
integrantes. Tendrán razón los electores de buena fe que nos digan: nosotros los
votamos porque vosotros los pusisteis ahí.
A veces en los partidos políticos el deseo de la máxima
integración posible y el afán de evitar conflictos se sobrepone al rigor en la
selección de las personas que se incluyen en una lista. Es un error que, en esta
ocasión, estamos pagando caro. Naturalmente, jamás pudimos imaginar que estas
dos personas hicieran lo que han hecho; quizá fueran poco queridos para algunos,
pero no se les consideraba tan absolutamente indignos como han resultado ser.
Como algún ciudadano –espero que pocos- aún puede albergar
alguna duda
sobre los móviles de su actuación, quiero despejarlas por
completo. Tengan la certeza de que la actuación de estas dos personas no tiene
la menor relación con cualquier inquietud, reivindicación o discrepancia
política que, por otra parte, jamás manifestaron cuando tuvieron ocasión de
hacerlo en el seno de Partido Socialista.
Consumada la traición, reaccionamos de inmediato: expulsamos
de nuestras filas a los dos corruptos y a su mentor político y pusimos en marcha
los mecanismos necesarios para esclarecer los hechos. Incluso hemos interpuesto
una querella por delito de cohecho continuado contra estas personas, sus
supuestos instigadores y sus cómplices. Lástima que el Fiscal General del Estado
no se haya sentido concernido por un caso que afecta de forma tan evidente al
interés público. Sin duda, porque, como ya ha demostrado con reiteración, su
interés está lejos del interés público.
Todo ello, no obstante, no nos exime de nuestra
responsabilidad. Nos equivocamos e incluimos en nuestra lista a dos personas que
no lo merecían. Por ello pedimos disculpas a los ciudadanos y nos proponemos
evitar que esto se pueda repetir en el futuro. Creánnos, lo haremos con la
determinación y la eficacia necesarias.
Pero para contemplar la situación en su conjunto hay que
mirar en todas direcciones. Porque si nosotros tenemos mucho que explicar sobre
los corruptos, en el otro lado de la Cámara tienen mucho que explicar sobre los
presuntos corruptores. Con una diferencia importante: los corruptos estaban en
el Partido Socialista y ya no lo están. Los presuntos corruptores estaban y
siguen estando en el Partido Popular, que los ampara y defiende además de
beneficiarse de sus actos.
Como ya hemos avanzado, los dos diputados corruptos hablan
constantemente, en el día de su traición y en los días siguientes, con dos
importantes empresarios inmobiliarios que pertenecen al Partido Popular. Uno de
esos empresarios incluso les busca refugio tras la fechoría. El mismo empresario
del Partido Popular que esa misma tarde acude a despachar asuntos políticos a la
sede central de su partido, donde es recibido con todos los honores del caso por
el propio Secretario General del PP de Madrid. El mismo empresario del Partido
Popular que, según los medios de comunicación, tutea al Sr. Aznar en las pistas
de Baqueira y que se las arregló para que el Gobierno del Partido Popular diera
a su empresa el título de Madrid Excelente. Nada más y nada menos que
Madrid Excelente, señores del PP. Menuda excelencia.
Los empresarios en cuestión actúan preferentemente y tienen
sus principales negocios en ayuntamientos gobernados por el Partido Popular, en
donde disfrutan de excelentes contactos y parecen encontrar todo tipo de
facilidades.
Otro de los interlocutores favoritos de los dos diputados
corruptos en esos días es un abogado que, casualmente, también pertenece al
Partido Popular y está ligado a una exviceconsejera –actual concejala- del mismo
partido.
Lo cierto es que a medida que avanzamos en el conocimiento de
los hechos comprobamos que todas las armas del árbol conducen al mismo tronco y
que el tronco está alarmantemente próximo a la calle Génova.
Pero todas estas presuntas casualidades, siendo
significativas, lo serían menos si el Partido Popular desde el primer día
hubiera renunciado claramente a obtener cualquier ventaja política de la
situación creada por los dos corruptos. No ha sido así, sino al contrario:
Al Partido Popular le faltó tiempo el mismo día 10, en
plena confusión, para hacerse con la Presidencia de la Asamblea y con la
mayoría de la Mesa;
El Partido Popular, a los diez minutos de consumarse la
traición, se lanzó en tromba a exigir la convocatoria inmediata de nuevas
elecciones, pasando incluso por encima de los plazos estatutarios.
El Partido Popular impuso su circunstancial mayoría para
inventarse un ridículo período de sesiones de seis días de duración que le
abriese la puerta a su designio de precipitar la convocatoria de nuevas
elecciones.
El Partido Popular ha unido sus votos a los de los
diputados corruptos y les ha premiado dándoles la llave de las decisiones de
la Cámara en la Diputación Permanente. Y les ha premiando también
otorgándoles todos los derechos y privilegios que corresponden a los grupos
parlamentarios.
El Partido Popular ha ejercido como altavoz mediático de
los corruptos, repitiendo en coro las insidias destinadas a presentar una
supuesta guerra de intereses inmobiliarios en el seno del PSOE.
No, señores, los grandes intereses inmobiliarios están
donde están, que por otra parte es donde siempre han estado. Los intereses
inmobiliarios ilegítimos están frente a mí, no detrás de mí. Por eso ha pasado
lo que ha pasado.
Lo sucedido, Señorías, se resume, por tanto, en lo siguiente:
poderosas fuerzas económicas han montado una operación para impedir que se
cumpla la decisión de las urnas y para garantizarse un gobierno favorable a sus
intereses, que ellos identifican con un gobierno del PP. Para ello han contado
con la venalidad de dos diputados socialistas y, al menos, si no es más, con la
disponibilidad del PP para recoger los frutos políticos de la operación. Y ahora
toca que entre todos encontremos la mejor salida a tan peligrosa situación.
III. LAS SALIDAS
Llegados a este punto de la crisis, sólo hay tres posibles
salidas:
La primera es que uno de los dos principales partidos
acepte gobernar con la actual composición de la Cámara. En lo que se refiere
al Partido Socialista y a mí como candidato a la Presidencia, tal hipótesis
está totalmente descartada. En ningún caso gobernaré con esta Cámara mientras
los dos escaños robados no sean devueltos y sus actuales usurpadores abandonen
el Parlamento.
Algunos amigos me han animado de buena fe a aceptar la
investidura, si esta se produjera, y tratar de gobernar, aunque sólo sea para
que la conspiración no cumpla sus objetivos y para desenredar la trama. Pero
entiendo que ello iría en contra de la dignidad de esta institución y del
propio sistema democrático. Y sobre todo, han de saber que tal posibilidad
resulta incompatible con mi conciencia personal y con mi conciencia política.
Respecto a la primera, porque no me sentiría tranquilo conmigo mismo: quiero
ser Presidente de la Comunidad de Madrid porque los ciudadanos han decidido
con sus votos que asuma el liderazgo de un Gobierno de progreso, para afrontar
las necesidades y los retos colectivos de esta región, pero esos mismos
ciudadanos esperan que actúe desde los principios de la dignidad y la decencia
que prometí en campaña, y con la actual configuración de la cámara eso no es
posible. Alguien, en una entrevista publicada hoy, dice que para estar en
política hay que tener estómago para esto y para más. Yo no tengo ese estómago
y estoy orgulloso de ello. Además, no estoy de acuerdo con el vaticinio.
Pero tal posibilidad es contraria también a mi conciencia
política, porque en democracia no puede aceptarse que un gobierno esté
permanente expuesto al chantaje de dos individuos que han acreditado su
carencia de escrúpulos. Un gobierno no debe estar prisionero de nadie; y mucho
menos, de comportamientos corruptos.
He leído que estos dos diputados declaraban su intención de
votar mi investidura. Vaya por delante que no me lo creo. Pero por si acaso su
plan premeditado incluyera tal intención, digo desde ahora que rechazo esos
votos y que no los quiero. Hasta el momento, esos dos votos se han situado
junto a los escaños que están frente a mí. Están bien donde están. Que sigan
ahí, si es que pretenden seguir usurpando el puesto que no les corresponde.
La primera salida, pues, no es salida. No habrá un gobierno
presidido por Rafael Simancas con la actual composición de la Cámara.
La segunda salida es, en mi opinión, la única compatible
con la dignidad: que los dos diputados usurpadores abandonen los escaños y
permitan restablecer la virtualidad de las elecciones del 25 de mayo. Y es la
que hoy vuelvo a pedir.
Ya sé que esa solución es la que menos gusta a los
dirigentes del PP, que han hecho todo lo posible por hacerla inviable. Como el
jugador que ha recibido cartas perdedoras, aprovechan el desorden para
reclamar que se tire la baraja y se reparta de nuevo. Pero es la única que no
supone un fracaso democrático.
La devolución de los escaños robados no repararía el daño
causado a la democracia, pero evitaría que éste fuese aún mayor. La renuncia a
los escaños permitiría dejar el golpe en intentona. Y quizá haría posible para
sus dos protagonistas que algún día alguien les mire a la cara sin desprecio.
Esta salida requiere que todos los demócratas reclamemos la
restitución de la democracia, que se basa en que la voluntad popular expresada
en las elecciones es sagrada y nadie puede alterarla. Desgraciadamente, los
dirigentes del PP han considerado secundario este principio frente a la
oportunidad de retener el poder.
La tercera salida es la que le gusta a la Sra. Aguirre, la
convocatoria de nuevas elecciones. Es muy posible que finalmente tengamos que
llegar a esa solución, pero ninguna persona responsable debería sentirse
satisfecha por ello.
Debemos tener claro que la celebración de nuevas elecciones
no es un avance de la democracia, sino un retroceso. Comparto plenamente la
coherencia y la firmeza con la que Izquierda Unida ha mantenido este criterio
desde el primer día de la crisis. Y aprovecho para reiterar al Grupo
Parlamentario de Izquierda Unida nuestro respeto y nuestra consideración por
la actitud constructiva y de defensa firme de la dignidad democrática que ha
mostrado en estos días.
Las elecciones del 25 de mayo fueron válidas a todos los
efectos. Es más, fueron unas de las elecciones autonómicas con mayor
participación desde que existe la Comunidad de Madrid. De ellas salió una
mayoría política con capacidad para formar un gobierno estable. Su legitimidad
es indiscutible: anular su resultado para celebrar otras pocos meses después
es un fraude a los votantes. Y si eso se produce a causa de la maquinación de
unos pocos personajes corruptos, es una derrota de la que los demócratas
tenemos que avergonzarnos.
Repito, con toda probabilidad iremos a unas elecciones
repetidas. Pero si tal cosa ocurre, para nosotros hay dos requisitos
irrenunciables:
i. Uno. Que se respeten los plazos y las formas que
establece el Estatuto de Autonomía y la Ley. Sin atajos y sin ventajismos.
También aquí conviene aclarar algo al ciudadano con dudas. En la discusión
de estos días, la posición del PP y la nuestra conducían al mismo
resultado final: elecciones en octubre. La diferencia es que el PP quería
cerrar apresuradamente la puerta a cualquier otra solución y nosotros
mantenemos la necesidad de respetar los plazos legales.
ii. Y dos. Que se sepa todo lo que ha ocurrido. Si las
elecciones se tienen que repetir a causa de una crisis provocada por dos
diputados corruptos, los ciudadanos tienen derecho a conocer todos los
detalles. El origen de la crisis y su desarrollo posterior; sus causantes,
sus víctimas y sus beneficiarios; los objetivos declarados y los no
declarados. Las conexiones y los apoyos. Todo.
En los próximos meses nos dedicaremos a ello. Tengan la
seguridad de que, llegado el caso, los ciudadanos acudirán a las urnas con
una información detallada de lo que ha ocurrido. Y quizá entonces algunos
no se sientan tan felices de haber provocado la repetición de las
elecciones.
LAS PROPUESTAS
Señorías, esta Comunidad tendrá finalmente un Gobierno. O
bien por que se restablezca el legítimo resultado del 25 de mayo, o bien porque
se celebren nuevas elecciones. En mi opinión, el golpe sufrido altera las
prioridades de la legislatura. El próximo gobierno de la Comunidad de Madrid
tendrá que dedicar una parte sustancial de su esfuerzo a reconstruir el
prestigio y la confianza en las instituciones democráticas y a luchar contra la
corrupción urbanística. Para ambas tareas necesitará la colaboración de las
fuerzas políticas y sociales y el respaldo de la opinión pública.
DEMOCRACIA
Recuperar la confianza de los ciudadanos en las instituciones
y en los mecanismos democráticos pasa, en primer lugar, por evitar que se
repitan en el futuro situaciones como la que ahora vivimos. Reconocidos nuestros
errores, pongamos manos a la obra para no volver a caer en ellos:
En primer lugar, hay que investigar de verdad lo
ocurrido. Basta ya de utilizar las propuestas de comisiones de investigación
como arma arrojadiza contra el adversario político. A todos nos interesa
saber lo que ha pasado porque necesitamos que no vuelva a pasar, y porque es
de justicia que los responsables de esta trama sean identificados y
respondan ante el país. ¿Es posible una investigación parlamentaria rigurosa
y no sectaria? ¿Cabe una actuación judicial que determine el posible
contenido delictivo de los hechos? ¿Reaccionará el Ministerio Fiscal? Todo
ello es necesario para llegar a conocer la verdad y establecer las
responsabilidades.
En segundo lugar, los partidos políticos debemos extremar
nuestro rigor y fortalecer los mecanismos de control y prevención interna a
la hora de elaborar listas electorales. En un sistema electoral como el
nuestro, de listas cerradas y bloqueadas, el voto de los ciudadanos adquiere
un cierto carácter de contrato de adhesión: se vota a quienes figuran en una
lista no por sus méritos personales –que con frecuencia son desconocidos-
sino porque vienen presentados y avalados por su partido. Esto aumenta la
responsabilidad de los partidos a la hora de seleccionar a los candidatos.
Pero también habría que fortalecer los mecanismos de
control externos a los partidos. Por eso propongo introducir las
modificaciones legislativas y reglamentarias precisas para que todos los
candidatos a diputados estén obligados a presentar una completa declaración
de actividades, bienes y rentas, suyos y de sus cónyuges o compañeros, para
su publicación en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid. Al ser
elegidos y al concluir su mandato.
Propondremos a todos los demás partidos ampliar los
acuerdos antitransfuguismo, con el fin de que todos quedemos comprometidos,
en la práctica y no sólo de palabra, a renunciar a cualquier ventaja
política derivada de este tipo de conductas en cualquier nivel: no solo el
municipal, sino también en el ámbito autonómico y en el ámbito nacional.
Propondremos reformas reglamentarias, especialmente en lo
que se refiere al Grupo Mixto. El Grupo Mixto fue concebido para dar cabida
en la actividad parlamentaria a las formaciones políticas que, habiéndose
presentado a las elecciones, obtienen una representación inferior a la
necesaria para formar un Grupo Parlamentario propio. De ahí a utilizar el
Grupo Mixto como un refugio de tránsfugas, hay un trecho que no debemos
permitir que se recorra.
Ningún precepto jurídico debería obligarnos a premiar a
los tránsfugas con los privilegios de todo tipo –políticos, representativos
y hasta económicos- que conlleva el formar un grupo parlamentario. El
Diputado que abandone el partido por el que fue elegido y se niegue a
renunciar a su escaño debería pasar a ser considerado como diputado no
adscrito, con los derechos individuales que le correspondan como
diputado pero sin formar parte de ningún grupo parlamentario y, por lo
tanto, sin las ventajas que ello supone de representación, por ejemplo, en
Junta de Portavoces o en la Diputación Permanente.
Personalmente, he de decir también que coincido con el
Presidente del Tribunal Constitucional y con Francisco Rubio Llorente,
ponente en su día de la famosa sentencia 10/83, que recientemente se han
mostrado partidarios de revisar la doctrina que atribuye al diputado la
titularidad prácticamente inviolable del escaño, y que en consecuencia deja
desarmado al sistema democrático frente a comportamientos como los que aquí
estamos padeciendo por parte de dos diputados tránsfugas. Creo que en un
sistema electoral como el nuestro, tal doctrina encierra contradicciones
insalvables.
En este sentido creo necesario animar un amplio debate
político, a nivel nacional incluso, con el objetivo de valorar la propuesta de
que un Parlamento, por una mayoría muy cualificada, de tres quintos o de
cuatro quintos incluso, pueda declarar la indignidad de uno de sus miembros.
Tal indignidad política o institucional consistiría en la manifiesta
vulneración del mandato otorgado por los electores en la candidatura a la que
concurrió a las elecciones. La declaración de indignidad llevaría aparejada su
expulsión y la pérdida del escaño.
Fíjense que no hablo de que un partido expulse a uno de sus
diputados, sino de que la inmensa mayoría de los parlamentarios coincida en
que uno de ellos es indigno, por su comportamiento, de pertenecer a la Cámara.
Hay derecho comparado aplicable en varios países, Portugal por ejemplo. No
obstante, piénsese que el Reglamento de la Cortes de Castilla-La Mancha
posibilita la expulsión del diputado, por acuerdo de una mayoría de tres
quintos en la Cámara, cuando se compruebe el simple incumplimiento de la
obligación de declarar bienes y actividades, cuando esta ocultación sea
relevante por importancia económica o relevancia social. Si se puede expulsar
a un diputado por ocultar la posesión de un Ferrari, y nadie, que yo sepa, ha
recurrido al Tribunal Constitucional este precepto, ¿por qué no pensar en una
declaración de indignidad que tenga efectos similares?. Esto es mucho más
grave.
Existen otros precedentes significativos. La Ley Orgánica
del Tribunal Constitucional posibilita a sus integrantes expulsar, mediante
una mayoría cualificada, a cualquiera de sus miembros sin mantiene una
conducta que se juzgue subjetivamente irregular o inapropiada. Lo mismo ocurre
en el Consejo General del Poder Judicial en virtud de la Ley Orgánica que lo
regula. Acuérdense de que varios miembros de este órgano intentaron expulsar
al juez Estevill. No lo lograron, porque no reunieron los votos suficientes, y
al final el referido juez fue efectivamente condenado por las acusaciones que
se le hacían. Entiendo que merece la pena estudiar este camino. Hoy,
simplemente, dejo la propuesta encima de la mesa.
URBANISMO
La otra prioridad del futuro gobierno de Madrid es la lucha
contra la especulación y la delincuencia urbanística. Los hechos de los últimos
días nos han mostrado brutalmente la gravedad de este problema. Estamos ante un
auténtico cáncer que amenaza con contaminar todas las esferas de la vida
colectiva de nuestra Comunidad. Contamina y condiciona la actividad económica,
produciendo subidas de precios escandalosas y artificiales que no se
corresponden con las condiciones del mercado, para lucro exclusivo de unos
pocos; contamina y condiciona la vida social, al impedir a los jóvenes y a las
familias el acceso a la vivienda; y como acabamos de ver, contamina y condiciona
la vida política creando en ella focos de corrupción, estimulando la compra de
voluntades y llegando a desafiar al sistema democrático.
El cáncer de la especulación y la delincuencia urbanística ha
crecido en Madrid ante la complaciente pasividad de los gobernantes del Partido
Popular. Una de las declaraciones más provocadoras e irresponsables de los
últimos años corresponde al actual ministro del ramo, que se felicitaba del alto
precio de la vivienda porque, según él, era un síntoma de salud económica. De la
salud económica de sus amigos, señor ministro.
El peligro de que la tolerancia –cuando no la connivencia-
con la especulación diera paso, al cambiar el gobierno de la Comunidad, a una
política de control basada en el interés público, está en el origen de la crisis
política que ahora vivimos. Y precisamente por eso, porque el monstruo ha
enseñado su verdadero rostro, es ahora más perentorio que nunca acabar con él. Y
desde luego, lograr que no triunfe su golpe antidemocrático.
Vaya por delante que hay que distinguir con claridad a los
especuladores y delincuentes de los empresarios honrados. La mayoría de los
empresarios de la construcción y la vivienda son personas perfectamente honestas
que se ganan la vida y contribuyen con su actividad al progreso económico. Ellos
son los primeros interesados en combatir a las mafias urbanísticas que destrozan
la imagen del sector. Con los empresarios hay que colaborar, contra las mafias
hay que luchar.
Señorías, la dificultad para acceder a la vivienda constituye
uno de los problemas más importantes de la sociedad madrileña. En los últimos
cinco años, el precio de las viviendas en Madrid se ha duplicado. El aumento del
precio de la vivienda multiplica por seis el incremento en el coste de la vida.
Más del 70% de la población carece de recursos para acceder al mercado libre de
viviendas. El esfuerzo familiar para comprar un piso ha crecido 10 puntos en el
último año. Las familias madrileñas tienen que dedicar el 69% de sus ingresos
anuales para pagar la vivienda: por encima de las dos terceras partes de todos
sus recursos; veinte puntos más que la media española. A un hogar con un solo
salario normal le resulta prácticamente imposible adquirir una vivienda.
La precariedad laboral y el precio de la vivienda forman una
tenaza que condena a los jóvenes a la incertidumbre y a la dependencia de sus
padres. Tenemos la edad media de emancipación más alta de Europa y de toda
nuestra historia: 31 años.
La política de suelo y vivienda de los gobiernos del Partido Popular se
resume muy fácilmente: gloriosa para los especuladores, catastrófica para los
ciudadanos.
Ante los desarrollos urbanísticos más importantes, hay dos
clases de gobiernos del Partido Popular: los más pulcros dimiten de su
responsabilidad de gobernar los diseños urbanísticos y permiten que sean los
propios dueños del suelo o promotores quienes se sirvan a su antojo. Los menos
pulcros colaboran directamente con los especuladores, que entran y salen de los
despachos oficiales como quien anda por su casa.
El Partido Popular ha amparado en la Comunidad de Madrid el
mayor proceso especulativo sobre el suelo que se ha producido en Europa durante
los últimos 50 años. Unos pocos promotores inmobiliarios acaparan la propiedad
de la mayor parte del suelo destinado a vivienda. Retienen esa propiedad,
trafican con ella (no siempre de forma legal), y la sacan al mercado cuando y
como conviene a su cuenta de resultados.
Mientras tanto, los gobiernos del PP han abandonado la
construcción de viviendas protegidas o de precios asequibles. En 1995, el 50% de
la vivienda que se construía en Madrid tenía algún grado de protección pública.
Hoy son menos del 10%, y eso porque hay alcaldes socialistas o de Izquierda
Unida que hacen un gran esfuerzo para que no desaparezca.
Sigo, Señorías. Entre los años 1999 y 2003 el Gobierno del
Partido Popular ha reducido la inversión en vivienda en más de un 18%. El
Instituto de la Vivienda de Madrid se ha dejado sin gastar 430 millones de euros
que tenía presupuestados; con ellos se hubieran podido construir más de ocho mil
viviendas protegidas. ¿Y saben por qué? Por ineficacia, desde luego. Pero
también y sobre todo porque la vivienda protegida es el gran enemigo de los
especuladores, que a su vez son los grandes amigos y favorecedores de quienes
hoy gobiernan en España y todavía en la Comunidad de Madrid.
Habrá un gobierno progresista en Madrid. Un gobierno que se
ocupará de garantizar a los ciudadanos el acceso a una vivienda digna en
condiciones razonables. Y que trabajará para que las familias no tengan que
invertir más del 30% de sus ingresos para adquirir o alquilar un lugar donde
vivir.
Puesto que esto es un discurso de investidura, quiero
comprometerme desde ahora ante los ciudadanos y ante la Cámara a desarrollar una
política urbanística y de vivienda basada en seis objetivos:
Primero: Freno a la especulación y transparencia total
para los desarrollos urbanísticos.
Realizaremos una auditoría general sobre el
urbanismo madrileño, en especial sobre las grandes operaciones: su
planificación, su diseño, su ejecución y la legitimidad de los intereses en
juego. Esta auditoría no ralentizará, desde luego, los desarrollos legítimos
en marcha.
En el plazo de un año aprobaremos el Plan Regional de
Estrategia Territorial que servirá como referencia obligada para todos
los desarrollos urbanísticos locales. Este Plan garantizará la preeminencia
del interés general en la promoción de viviendas protegidas, la creación de
equipamientos sociales y de infraestructuras supramunicipales de interés
general, el equilibrio ambiental, la reserva de suelo en condiciones
razonables para actividades económicas que aseguren un crecimiento potente,
el impulso a las nuevas tecnologías y el empleo de calidad, así como la
generación de nuevos focos de centralidad. Este Plan será un instrumento
decisivo para combatir la especulación.
El otro será la ley. Modificaremos la Ley del Suelo de la
Comunidad de Madrid a fin de favorecer la obtención y urbanización de suelo
para la promoción de vivienda protegida; la transparencia del mercado y de
la propiedad inmobiliaria, así como de la gestión urbanística, tanto pública
como privada; la seguridad jurídica en materia de urbanismo, y la
agilización de los procesos de gestión urbanística, mejorando la
coordinación entre las administraciones. .
Además, me interesa especialmente destacar lo siguiente:
incorporaremos a la Ley del Suelo mecanismos que penalicen económicamente de
forma progresiva la retención especulativa de suelo, de manera tal que,
transcurrido un año desde la aprobación de los instrumentos urbanísticos sin
que el suelo haya comenzado a desarrollarse, este quedará sometido a venta o
sustitución forzosa, reservándose la administración los derechos de tanteo y
retracto, o en su caso, la expropiación. Espero que algunos estén tomando
buena nota.
Las reuniones de la Comisión Regional de Urbanismo se
celebrarán a puerta abierta para los medios de comunicación, a fin de que
todos los ciudadanos puedan conocer las decisiones, y las motivaciones de
las decisiones, que allí se adoptan.
Los nombres y circunstancias de los propietarios de suelo
y promotores de operaciones inmobiliarias en Juntas de Compensación serán
publicados en Boletines regionales y municipales para conocimiento público.
En todos los desarrollos urbanísticos relevantes se
instalarán oficinas de atencion al ciudadano con información precisa y
actualizada.
Crearemos una unidad especial de inspeccion urbanistica e
inmobiliaria para reforzar los mecanismos de prevención y control en
posibles casos de fraude y vulneraciones de la legalidad.
En definitiva, vamos a plantar cara a la especulación y a
los especuladores. Los ciudadanos tienen mi garantía personal de que cuando
yo sea Presidente del Gobierno de la Comunidad de Madrid los diseños
urbanísticos no volverán a decidirse en los despachos o en los restaurantes
de los más poderosos. Las decisiones se adoptarán en las instituciones
públicas, con luz y taquígrafos, cumpliendo la ley y atendiendo al interés
general.
En segundo lugar vamos a promover un pacto por la
vivienda protegida en Madrid, de acuerdo con los interlocutores
institucionales, sociales y privados directamente afectados.
En los próximos cuatro años, pondremos a disposición de
los ciudadanos al menos 50.000 viviendas de promoción pública en propiedad,
utilizando suelos urbanizables existentes en la región, a través de
consorcios públicos transparentes constituidos entre la Comunidad y los
Ayuntamientos, y cuyos promotores serán tanto la iniciativa pública como el
sector cooperativo y el sector privado.
Impulsaremos la vivienda en alquiler. Desarrollaremos
una oferta de más de 100.000 viviendas en este régimen, de las que al menos
25.000 serán de promoción pública, especialmente para jóvenes que no habrán
de dedicar a su pago más allá del 30% de sus ingresos.
Incentivaremos la salida al mercado de alquiler de buena
parte de las más de 200.000 viviendas vacías existentes en la región, con
ventajas fiscales, y con un Plan de Avales Públicos contra el Deterioro y el
Impago.
Pondremos en marcha un nuevo sistema de ayudas directas
al alquiler para personas con rentas inferiores a las 5,5 veces el salario
mínimo interprofesional. Esta vez funcionará bien.
Y crearemos 2.500 nuevas plazas de residencia en los
campus de las universidades de Madrid, para facilitar el alojamiento de los
estudiantes.
Nos proponemos potenciar la rehabilitación y
remodelación de núcleos urbanos deteriorados, actuando conjuntamente con
los Ayuntamientos de la región, sobre un mínimo de 10.000 viviendas al año.
Tengo el propósito de erradicar los núcleos chabolistas
en la Comunidad de Madrid. Según los datos del IRYS, al menos 6.800 personas
residen hoy en los 59 núcleos chabolistas de la región. Bueno, más que
residir malviven en condiciones de miseria, inaceptables para una sociedad
que presume de desarrollo y otorga certificados de excelencia. Este es otro
de los objetivos que seguro no comparto con determinados agentes del suelo
en Madrid.
Quiero eliminar las barreras arquitectónicas que
dificultan el movimiento a personas mayores o con discapacidad en sus
residencias, así como dotar de ascensores a sus viviendas. La Comunidad
financiará estas obras hasta con el 60% del gasto.
Proponemos la reducción del tipo del impuesto de
transmisiones patrimoniales al 4% para la vivienda protegida, y
solicitaremos al Gobierno de la nación una bajada del IVA aplicable a estas
viviendas.
Y pretendemos también incorporar las exigencias de
eficiencia energética a las viviendas favorecidas con ayudas públicas,
en aplicación de las Directivas europeas. Promoveremos incentivos y ayudas
públicas para la implantación de fuentes y aplicaciones de energía solar en
las viviendas, contribuyendo al equilibrio ambiental y a la lucha contra el
cambio climático.
Este es el programa de urbanismo y vivienda que han apoyado
la mayoría de los ciudadanos en las elecciones del 25 de mayo; el que debe
aplicarse. Pero es también el programa que tanto asusta a los especuladores y a
los delincuentes urbanísticos. Para evitar su aplicación se ha urdido un golpe
antidemocrático y ahora, 26 años después de las primeras elecciones
democráticas, es el momento de una nueva reacción cívica en defensa del sufragio
universal como única fuente legítima del poder.
PROGRAMA GENERAL
Por lo demás, los ciudadanos y Sus Señorías conocen el
programa con el que el Partido Socialista se presentó a las elecciones, que es a
su vez la base fundamental del programa de gobierno que me propongo formar
cuando se den las condiciones que lo hagan posible. Un programa que normalmente
debería constituir el núcleo central de este discurso pero que, dadas las
excepcionales circunstancias, me limito a recordar en sus principales aspectos.
Me gustaría lograr que la Comunidad de Madrid se caracterice
e identifique, ante sus propios habitantes y ante todos los demás, por cuatro
rasgos que deberían ser atributos de personalidad de la Región:
Por ser un motor de progreso económico e innovación
tecnológica plenamente instalado en el tiempo europeo.
Por la calidad de sus servicios públicos.
Por actuar como elemento de cohesión y solidaridad en el
marco del
Estado autonómico;
Por consolidarse como un espacio de convivencia de
personas de toda clase y condición, en el que nadie se sienta extraño por su
origen.
Permítanme unas pocas palabras sobre cada uno de estos
aspectos:
A. En Madrid se concentra una parte fundamental de la
capacidad de innovación de la economía española. Y sin embargo, estamos
perdiendo peso, protagonismo y dinamismo. Entre 1999 y 2001, Madrid ha sido la
séptima región de España en crecimiento económico. En 2002 el número de parados
creció un 10% y el número de desempleados registrados alcanza prácticamente los
200.000. El peso de la industria madrileña en el PIB ha perdido dos puntos
porcentuales. El comercio, sobre todo el pequeño y el mediano, pierde superficie
y empleos. La investigación está lejos de las regiones europeas que nos han de
servir como referencia. Mientras la media europea de ciudadanos con acceso a
Internet es ya del 40%, en Madrid estamos quince puntos por debajo. Y mantenemos
situaciones desfavorables respecto a Europa en cuanto al endeudamiento público,
a la inflación o a la presión fiscal que, por cierto, ha subido en estos años.
Sin embargo, Madrid reúne las condiciones para ser una de las
regiones punteras de Europa en prosperidad y bienestar si resuelve sus actuales
desequilibrios e inseguridades. Esa capacidad de actuar como motor de progreso
debe ser una de sus señas de identidad.
B. Después de haber asumido las competencias de Educación y
de Sanidad, puede decirse que la Comunidad de Madrid tiene en sus manos la
gestión de la gran mayoría de los servicios públicos esenciales. Quiero dejar
claro que para mí la calidad de los servicios públicos tiene que ser una razón
de ser de esta Comunidad. Y subrayo lo de públicos para que nadie
se llame a engaño. Hablo de servicios prestados en régimen de universalidad,
igualdad, proximidad y eficiencia: y soy de los que piensan que tal cosa sólo es
posible desde una gestión que mida la rentabilidad desde el punto de vista de
quien recibe el servicio y no de quien lo da.
C. El tercer rasgo estaba referido a la cohesión y la
solidaridad en el marco autonómico. A mi entender, la base del sistema
autonómico está precisamente en la cooperación y en la lealtad. Y quiero hacer
alguna declaración de intenciones a este respecto:
A) Si asumo la Presidencia de la Comunidad de Madrid,
defenderé el interés de la región y de sus habitantes por encima de
cualquier otro criterio, incluido el partidario.
B) Cualquiera que ocupe el Gobierno de la Nación sabe,
pues, que podrá esperar de la Comunidad de Madrid máxima cooperación
institucional y máxima firmeza en la defensa de los intereses de la
región.
Madrid es la Comunidad Autónoma que más contribuye a la
solidaridad y a la redistribución regional, a buena distancia de la
segunda. Y sin embargo, Madrid no ha sido capaz en los últimos años de
hacer que se le reconozcan los recursos necesarios para hacer frente a sus
propias obligaciones de gestión.
El nuevo sistema de financiación autonómica introdujo
un mecanismo llamado modulación para poner un tope a los aumentos
de financiación derivados del aumento de población. Esto supone para
Madrid una merma de ingresos que puede cifrarse en cerca de 400 millones
de Euros al año.
La consecuencia es que Madrid se ha convertido en la
Comunidad con peor financiación por habitante del bloque de competencias
comunes.
En cuanto a los traspasos competenciales:
El de la educación no universitaria se produjo en el
momento en que doña Esperanza Aguirre recortaba todos los años los
presupuestos educativos de este país. La consecuencia fue una
insuficiencia de recursos que no se ha logrado compensar hasta ahora.
El de la sanidad se hizo en diez Comunidades a la vez,
pero cada una de ellas negoció por separado. Los negociadores madrileños
firmaron un coste efectivo de casi 10.000 millones de pesetas por debajo
de lo que el INSALUD venía gastando en la región. Las demás Comunidades
obtuvieron un promedio de 114.000 pesetas por habitante protegido; Madrid,
de 108.000 pesetas. La peor de todas.
Y en cuanto a las inversiones, me limitaré a recordar
que el incumplimiento por parte del Estado del Convenio de Carreteras
supone unos 818 millones de Euros (en valores actualizados a 2003) que se
deberían haber invertido en Madrid y no se han invertido.
También podría hablar de las transferencias de
Justicia, del incumplido Plan Concertado de Servicios Sociales, etc.
Para cualquier Comunidad Autónoma es decisivo contar
con los recursos que le permitan desarrollar su función. Y me emplearé con
la máxima energía y con todos los recursos políticos y jurídicos que la
ley me otorga para solucionar –espero que de forma negociada- estas
situaciones.
C) La Comunidad de Madrid pierde gran parte de su
significado si no se apoya y colabora con los Ayuntamientos de la Región.
Desde luego, el de la capital. Pero también el resto de los Ayuntamientos
de la Región. La Comunidad de Madrid tiene que recuperar su función de
Diputación Provincial en lo que se refiere a su relación con los
Ayuntamientos, especialmente los medianos y pequeños, que tienen que ser
apoyados para garantizar que todos los ciudadanos de la Región puedan
recibir servicios municipales en condiciones iguales de calidad y
eficiencia.
D. Madrid tiene que seguir siendo un espacio de convivencia
en el que nadie se sienta extraño cualquiera que sea su origen. Una región
cosmopolita compuesta por gentes de todas las clases, nacionalidades, razas y
culturas, y todos en plenitud de sus derechos cívicos. No un lugar de acogida,
sino un lugar de bienvenida.
Eso, a día de hoy, exige un enfoque inteligente y civilizado
de la inmigración. Un enfoque que reconozca los aspectos problemáticos del
fenómeno pero también la carga de oportunidades positivas que conlleva.
Mi deseo es que nuestra tarea en el Gobierno de la Comunidad
se concentre en seis áreas que considero prioritarias:
La competitividad y la sociedad del conocimiento
El empleo
La vivienda
La garantía de los derechos sociales
La seguridad ciudadana
La cultura
Del tema de la vivienda ya he hablado con amplitud. Me
referiré con mayor brevedad a los restantes.
A mi juicio, la clave de la competitividad para una
economía como la nuestra es la plena incorporación a la sociedad del
conocimiento y la innovación tecnológica. Como creo haber apuntado en lo que
llevo dicho, Madrid ha de buscar sus referencias no en otras regiones de
España, sino en las más desarrolladas de Europa. Y en todas ellas la partida
se está jugando en el tablero de la innovación tecnológica, la formación de
los trabajadores y el dinamismo de los emprendedores. Ese debe ser también
nuestro camino.
Este modelo de desarrollo no puede basarse en la
terciarización de la economía, el descontrol urbanístico y la precariedad
laboral, que es lo que ha ocurrido hasta ahora . Desde el Gobierno
impulsaremos un Pacto por el Empleo Estable en Madrid. Y apostaremos por los
llamados Nuevos Yacimientos de Empleo.
Cuando hablo de servicios públicos sitúo en primer lugar
la garantía de los derechos sociales de todos los ciudadanos: el derecho a
la salud, a la educación, a la vivienda, a los servicios sociales, con plena
sujeción a los principios de universalidad, igualdad de oportunidades,
calidad, cercanía y confort. Deseo una Administración autonómica
comprometida visiblemente en la lucha contra la exclusión social. No se
trata de declararse neutral ante los procesos que generan la exclusión para
después atender compasivamente a las víctimas, sino de ser beligerante hacia
los orígenes del problema y hacer saber a quienes provocan o favorecen
situaciones de exclusión que encontrarán frente a sí a los poderes públicos.
Qué paradoja y qué gran golpe para los tópicos que el
gobierno más conservador desde el principio de la transición haya provocado
el más profundo deterioro de la seguridad ciudadana. Pero lo cierto es que
estamos ante un problema grave que, si no se afronta con rigor, alcanzará
niveles de emergencia en los próximos años.
Es cierto que la Comunidad de Madrid, al carecer de
policía autonómica, tiene menos competencias directas en este campo que
otras Comunidades Autónomas. Pero tiene las suficientes para implicarse
directamente en la lucha contra la delincuencia. Desde luego, necesitamos
más medidas preventivas, sobre todo de carácter social, y más policías.
España necesita, a mi juicio, un modelo policial basado en una policía
nacional que atienda los delitos más graves (el terrorismo, por ejemplo) y
una policía local, con medios y atribuciones suficientes, bajo las órdenes
de los alcaldes y la coordinación de los gobiernos autonómicos, que prevenga
y persiga los delitos de orden menor, como hurtos, robos o agresiones.
Tengo el deseo y el objetivo de lograr que Madrid se
convierta en el punto de referencia cultural más importante del sur de
Europa. Tenemos las capacidades para ello y, además, ahora tenemos una gran
ocasión. Si Barcelona fue capaz de aprovechar intensamente los Juegos del
92, Madrid puede convertir la cita del 2012 en una potente plataforma de
creatividad y de irradiación cultural hacia el mundo.
Impulsar la sociedad del conocimiento favoreciendo a la vez
la creación de empleo estable; frenar el crecimiento descontrolado del precio de
la vivienda; garantizar los derechos sociales de todos los ciudadanos;
restablecer niveles razonables de seguridad ciudadana; y convertir a Madrid en
la capital cultural del sur de Europa. He aquí los objetivos que darán sentido a
la acción del gobierno cuando una Cámara libre de diputados indignos nos dé su
apoyo mayoritario.
VI. CIERRE
Voy concluyendo, Señorías. En memorable ocasión, Winston
Churchill dijo a uno de sus adversarios políticos:
Detesto lo que usted dice,
pero daría la vida para que pudiera seguir diciéndolo.
Señora Aguirre. Si usted hubiera ganado las elecciones
limpiamente y alguien tratara de impedir que usted gobernase, yo lo condenaría y
no lo cobijaría. Y si ese alguien fuese un traidor de su propio partido, yo lo
condenaría y no lo cobijaría. Y si alguien me hubiera planteado la posibilidad
de obtener ventajas políticas de la situación, yo lo hubiese rechazado de plano.
Pero eso tiene que ver con la profundidad de las convicciones.
Se ha perdido una gran ocasión. ¿Qué hubieran pensado los
ciudadanos si el día 10 de junio los tres partidos de esta Cámara hubiéramos
dicho, al unísono, que ningún corruptor ni ningún corrupto puede cambiar la
decisión de las urnas? ¿Y si todos hubiéramos actuado en consecuencia? ¿No
estaría hoy mejor servida la democracia? ¿No estarían contemplándonos los
ciudadanos, a ustedes y a nosotros, de otra manera? Pero para eso hubiera hecho
falta una altura de miras y un sentido del Estado que ustedes están lejos de
tener. Por desgracia. Les perdió el sectarismo. Como casi siempre.
Por eso en este momento prefiero dirigirme a los ciudadanos.
Muchos, la gran mayoría, acudieron a votar el 25 de mayo. Y todos, votaran a
quien votaran, lo hicieron sinceramente convencidos de que estaban decidiendo el
futuro de su Comunidad. Así debe ser en democracia. Pero al abrirse las urnas y
comprobar el resultado, alguien pensó que aquello era malo para sus intereses. Y
decidió cambiarlo.
Nuestra democracia es como ciertas piedras preciosas, dura y
frágil a la vez. Es dura porque resiste muy bien las agresiones que vienen de
fuera: por eso el terrorismo jamás la vencerá. Pero es frágil porque soporta mal
los ataques que vienen de dentro. Y este ataque viene del mismo corazón del
sistema democrático, de un Parlamento recién elegido por los ciudadanos.
Espero que me crean. Tras el 25 de mayo, tenía la ilusión de
ayudar desde el gobierno a mejorar las cosas en Madrid, aplicando unas ideas y
un programa en los que creo de verdad. Tras el 10 de junio, sólo tengo una firme
determinación: trabajar para que los cheques no derroten a las urnas. Y me da
cierto escalofrío comprobar que no todos comparten esa determinación. Porque el
día que las urnas capitulen ante los cheques será muy difícil desandar el camino
y recuperar la confianza.
Lo he dicho muchas veces. Me considero una persona decente. Y
mi gobierno será decente o no será. Por eso hoy no deseo ganar esta votación de
investidura, sino decirle a los millones de personas decentes que hay en esta
Comunidad, del Partido Socialista, del Partido Popular, de Izquierda Unida o de
cualquier otra opción, que no vamos permitir que unos pocos indecentes se salgan
con la suya y nos roben la democracia. Con seguridad. Muchas gracias.
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