La operación que impidió la
llegada al poder de los socialistas en la Comunidad de Madrid se puso en
marcha al día siguiente de conocerse el resultado de las elecciones en las
que el PP perdió el gobierno regional, según ha informado la Cadena SER. El
escolta que protegió a los diputados tránsfugas asegura que le llamaron por
primera vez para este trabajo el 27 de mayo de 2003, sólo 48 horas después
del cierre de los colegios electorales.
El escolta Jose
Antonio Expósito recibió ese día una llamada en la que un alto cargo de una
empresa de seguridad le adelanta que se van a poner en contacto con él para un
servicio. Dos días después, 29 de mayo, llega la llamada que le habían
anunciado.
Expósito escribe
en uno de los manuscritos que obran en poder de la Cadena SER: " Sobre media
mañana me llama una persona para un familiar suyo, pues teme que le pueda pasar
algo; cuando le pregunto qué teme (…) me comenta que en los próximos días se
producirán unos acontecimientos en Madrid y que la mayor parte del tiempo el
señor al que hay que proteger estará en un despacho".
El escolta
relaciona estas llamadas con el encargo que recibió y llevó a cabo pocos días
después: vigilar y proteger a Tamayo y Sáez tras la espantada con la que
provocaron el vuelco político en Madrid en beneficio del PP el 10 de junio.
Los dos diputados
tránsfugas trataban de ocultarse aquellos días en habitaciones de hoteles
reservadas por empresarios del sector inmobiliario y de la construcción. En sus
declaraciones ante la policía y el juez, Expósito relacionó con este encargo a
Dionisio Ramos, entonces gerente de la Universidad Complutense y ex-alto cargo
del PP en Madrid.
Todos estos
detalles forman parte de la compleja trama que cambió el color político del
gobierno de Madrid y que permitió que Esperanza Aguirre llegara a la presidencia
de la Comunidad.
La Cadena SER les
contó ayer que empresarios afines a la presidenta regional han contratado a este
escolta. Desde hace unos días, trabaja para el presidente de Intereconomía,
Julio Ariza, editor de varias publicaciones de ultraderecha y uno de los
empresarios más beneficiados por el gobierno del PP en Madrid. El escolta ha
decidido ahora guardar silencio sobre sus denuncias y ha cambiado de abogado en
vísperas de tener que declarar de nuevo ante el juez este viernes. Publicado en
la Cadena SER.01.12.05
Empresarios afines a Esperanza Aguirre
contratan al escolta que amenazó con destapar la traición de Tamayo y Sáez
La Cadena SER ha podido
confirmar que el escolta que amenazó con destapar la traición de Tamayo y
Sáez en la Asamblea de Madrid trabaja ya para Intereconomía, en concreto en
la planta de Presidencia. El próximo viernes, el escolta está citado de
nuevo ante el juez.
En su
declaración anterior, desveló que había sido el encargado de proteger y
vigilar a Tamayo y Sáez los días en que los tránsfugas consumaron la
traición que dio el Gobierno de la Comunidad de Madrid al Partido Popular.
Ante el juez, relacionó también con el encargo a Dionisio Ramos, entonces
gerente de la Complutense y antes alto cargo de la Comunidad de Madrid con
el PP.
Esta
redacción tiene en su poder varias cartas manuscritas por este escolta, en
las que cita al chófer del administrador único de Intereconomía como una de
las personas que colaboraron con él en la protección y vigilancia de Tamayo
y Sáez.
La
contratación del escolta por parte de Intereconomía coincide además con su
decisión de cambiar de abogado y de guardar silencio sobre sus denuncias
anteriores. Todo en vísperas de su nueva declaración judicial.
El directivo
de Intereconomía, Julio Ariza, ha sido hasta ahora consejero y accionista de
Libertad Digital. Tanto Intereconomía como Libertad Digital
son dos de los medios beneficiados por el Gobierno de Esperanza Aguirre en
las recientes adjudicaciones de licencias de televisión en Madrid.
La Cadena SER
se ha puesto en contacto con Julio Ariza, que hasta el momento no ha querido
hacer ningún tipo de comentario sobre este asunto.
¿Quién es Julio Ariza?



En el mundo
de la comunicación se habla del "milagro Ariza", y en un doble sentido,
porque a su condición de parlamentario del PP reconvertido en empresario de
éxito se unen sus contactos con relevantes miembros de la curia.
En especial
con personajes muy en línea con la doctrina imperante en el Vaticano.
Pasa por ser
uno de los grandes amigos del arzobispo de Madrid, el cardenal Rouco Varela,
y preside el semanario ultra-católico ‘Alba’. Es tan sólo uno de los más de
30 cargos que ocupa en otras tantas sociedades.
A casi todas
estas sociedades se incorpora en los últimos cinco años, los que han pasado
desde que deja "oficialmente" la política y se instala con sus negocios en
Madrid. En Barcelona había sido parlamentario del PP durante casi una
década, como hombre de confianza de Vidal Quadras. Juntos dejaron el
Parlament tras el pacto entre Pujol y Aznar que impusó el cambio de rumbo en
la derecha catalana.
De aquella
época se recuerdan, por ejemplo, sus fervorosas defensas de las posturas más
radicales de la ultraderecha, especialmente en materia de aborto o derechos
civiles. Por ahí camina la línea editorial de los medios que controla: el
semanario ‘Época’, la cadena de radio Intereconomía, y el diario digital
‘Libertad digital’, de Federico Jiménez Losantos, en la que ha figurado
hasta ahora como consejero y accionista.
En poco
tiempo esta empresa será también una de las más importantes en materia de
televisión digital en Madrid. Para ellos, para Intereconomía y para
‘Libertad digital’ han sido algunas de las principales adjudicaciones
concedidas por el gobierno de Esperanza Aguirre.
Publicado en Cadena SER.30.11.04
el agente que vigiló a Tamayo realizó
para la Complutense servicios de contraespionaje
José Antonio
E., agente privado de seguridad procesado por uso fraudulento de un carné
falsificado del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y que ha salido de la
cárcel hace varios meses tras pagar una fianza de 90.000 euros, era
colaborador habitual de la Universidad Complutense de Madrid, que le
encargaba trabajos de contraespionaje pagados con dinero público. José
Antonio E. ha declarado al juez que vigiló, siguió y protegió al ex
parlamentario regional Eduardo Tamayo tras decidir éste, junto a la ex
parlamentaria María Teresa Sáez, dejar al Grupo Socialista el 10 de junio de
2003 sin la mayoría necesaria para conquistar el Gobierno de la Comunidad de
Madrid.
Tamayo y Sáez
no acudieron al pleno de constitución de la Asamblea de la Comunidad de
Madrid tras las elecciones de mayo de 2003, con lo que el PSOE no pudo
imponer a su candidato, Rafael Simancas, para presidir ese órgano -le
faltaban dos votos y se quedaba en minoría- y empezó a temer que perdería el
Gobierno de la Comunidad. Posteriormente, Tamayo y Sáez votaron en contra
del PSOE. Aquella situación forzó unas elecciones anticipadas, en las que el
PP recuperó su mayoría absoluta en la Comunidad de Madrid, lo que permitió
gobernar a su candidata, Esperanza Aguirre.
El agente
privado de seguridad ha declarado que Dionisio Ramos, gerente en aquella
época de la Universidad Complutense de Madrid, sabe mucho acerca de quién le
encargó ese trabajo de vigilancia y protección de Tamayo. El encargo le
llegó a través de un guardia civil al que identifica como Ángel y del que
asegura trabajaba para al Centro Nacional de Inteligencia y para la
Universidad Complutense de Madrid.
Dionisio
Ramos formó parte del primer Gobierno del PP en la Comunidad de Madrid y
tiene fuertes vínculos con algunos diputados del PP con responsabilidades en
la Asamblea de Madrid como Cristina Cifuentes, que también trabajó en la
Universidad Complutense como directora de un colegio mayor. Ramos fue
secretario general técnico de la Consejería de Educación con Gustavo
Villapalos como consejero. En el cargo duró sólo unos meses debido a
importantes desavenencias con el consejero, que había sido rector de la
Complutense.
Entre los
trabajos de espionaje que realizó José Antonio E., según la investigación
judicial, el agente privado de seguridad acudió hace varios años al
Ayuntamiento de Majadahonda, cuando el alcalde era Ricardo Romero de Tejada,
entonces secretario general del PP.
José Antonio
E. buscó, y supuestamente encontró, micrófonos ocultos y pinchazos
telefónicos. De una parte de esos trabajos de contraespionaje -José Antonio
E. era experto en electrónica- y de la adquisición de aparatos para captar
conversaciones telefónicas habría quedado constancia oficial en las facturas
de que dispone la Universidad Complutense. El juez reclamó esas facturas y
los nuevos dirigentes de la universidad las enviaron tras una complicada
búsqueda.
También
existe en el juzgado de instrucción la prueba del seguimiento que se hizo a
Tamayo tras su decisión de plantar al PSOE y abrir una nueva posibilidad
para que el PP mantuviese el poder en la Comunidad de Madrid. Una grabación,
encontrada en el domicilio de José Antonio E. tras un registro de la Guardia
Civil, recoge imágenes de Eduardo Tamayo en el hotel Los Vascos, donde se
refugió tras su espantada de la Asamblea de Madrid.
La habitación
del hotel Los Vascos donde se hospedó Tamayo fue reservada por un
constructor, Francisco Bravo, que un día antes había visitado el despacho de
Ricardo Romero de Tejada, secretario general del PP de Madrid. Bravo se
afilió al PP de Villaviciosa de Odón durante el proceso congresual del
partido en esa localidad. El PSOE ha denunciado varias operaciones
urbanísticas en municipios de Madrid gobernados por el PP que han
beneficiado al constructor Francisco Bravo.
Publicado en
El País 31.10.05
La Complutense pagó al vigilante
de Tamayo nueve días después de la fuga del socialista
José Antonio
E. S., que escoltó y vigiló a los ex diputados socialistas Eduardo Tamayo y
María Teresa Sáez después de que desertarán de su grupo y dejaran sin
mayoría a la izquierda en la Asamblea de Madrid, cobró dos facturas a la
Universidad Complutense por un supuesto "Informe sobre Equipamiento de
Seguridad". Una, el 20 de mayo de 2003, a cinco días de las elecciones
autonómicas, por importe de 2.352 euros, y otra, el 19 de junio, nueve días
después de la fuga, por 1.176 euros. La Universidad ha informado al juez de
que no halla documentación alguna sobre estos trabajos abonados.
José Antonio
E. S. también vendió al anterior equipo de gobierno en la Universidad
Complutense, cuyo gerente era Dionisio Ramos, un escáner UBC-9000 Uniden
Bearcat por 1.800 euros y un reloj Casio Wrist Camera 2, modelo 2411, por
1.200 euros. El escáner, según la investigación, fue luego utilizado en
trabajos privados por José Antonio E. S. y sus colaboradores. Las actuales
pesquisas acreditan que el vigilante de Tamayo -imputado por usurpación de
funciones, revelación de secretos y falsedad documental- cobró "trabajos
secretos" para la Universidad casi ininterrumpidamente de 1999 a 2003. La
Complutense no halla el supuesto informe de 2003, y sí ha localizado el que
realizó en 1999.
En una carta
intervenida por la Guardia Civil, el agente privado José Antonio E. S.
explica cómo entró a formar de la cohorte de Tamayo en 2003: "Unos días
antes de la tumultuosa votación, concretamente una semana antes de esta
votación en la Asamblea de Madrid, se pone en contacto conmigo un oficial
del Centro Nacional de Inteligencia, el cual conozco desde hace bastante
tiempo y al cual me une amistad personal. Este oficial, le llamaremos X, me
comunica que va a necesitar ayuda para un tema que saldrá en los próximos
días a la luz pública. Llegado el día de las votaciones en la Asamblea de
Madrid en junio de 2003, los diputados Tamayo y Sáez no se presentan a dicha
votación y cierran las puertas de la cámara. Yo me entero por la televisión
como todo el mundo".
"Esa misma
noche recibo visita de X y me informa de que el tema que me comentó la
anterior semana son estos hechos y que tengo que montar un seguimiento al
diputado Tamayo a partir del día siguiente, 11 de mayo de 2003,
comunicándome dónde está alojado, que es en el hotel AC Los Vascos de
Madrid, que posteriormente saldría a la luz por la polémica de quien habría
pagado las habitaciones de ambos diputados ya que la señora Sáez también
estaba en el mismo hotel".
"Al
preguntarle que por qué no cubren ellos este servicio me indica que se va a
montar un gran revuelo y que se tienen que mantener al margen. Este extremo
lo empiezo a creer cuando nos informa de los cambios que a continuación
detallo".
"Que tras
montar dicho operativo", prosigue el escrito, "grabando las imágenes de los
primeros movimientos y transcurrida escasa media hora, nos informa X que ha
sido un error y que no había que hacerle un seguimiento, que lo que hay que
hacerle es protegerlo y garantizar la seguridad de ambos, lo cual indica
claramente que X estaba recibiendo órdenes y siendo informado sobre la
marcha, cosa ésta muy poco habitual".
"Durante los
polémicos días que duraron los citados hechos", prosigue José Antonio E. S.
en su relato, "yo me encargué de la seguridad de ambos diputados tanto en
sus residencias como en las dependencias del abogado Esteban Verdes, en los
traslados, y en la Asamblea, siendo la seguridad en dicha Asamblea
compartida con el personal de seguridad de la misma. La contraorden recibida
a última hora fue debida a que a X no se lo comunicaron hasta el último
momento, por lo que él pensó que el servicio a prestar sería de seguimiento
y no de protección para sorpresa de todos, incluida la de X".
X es un ex
guardia civil y ex miembro del CNI, según José Antonio E. EL PAÍS localizó
ayer a este ex agente, A. G. R., en Alemania. Estuvo destinado en la Guardia
Civil en Euskadi. Tras salir del cuerpo, trabajó para empresas de seguridad
y fundó negocios en el sector de la investigación e inmobiliario.
Este
periódico preguntó ayer al ex guardia civil si había estado trabajando como
escolta de Tamayo y Sáez durante la deserción de ambos diputados del grupo
socialista. "No puedo decir nada. Hace mucho tiempo; y de cosas
profesionales no hablo", contestó. Cuando EL PAÍS le preguntó si había
contratado al agente José Antonio E., si había estado en la Guardia Civil y
en el CNI y quién le contrató para vigilar a Tamayo, reiteró su respuesta:
"No puedo hablar, y por teléfono, menos".
Publicado en El País.09.11.04