LA FUNERARIA, VISTA PARA
SENTENCIA
Los tres ex concejales del PP y
los directivos de Funespaña acusados de cometer un fraude en
la Empresa Mixta de Servicios Funerarios repiten su
inocencia en la última jornada del juicio de uno de los
asuntos de corrupción más importantes en el Ayuntamiento. A
los quince años de iniciarse caso, el juez decidirá en dos
meses
Fin de trayecto, en principio,
para el caso de presunta corrupción más importante de los
últimos años en el Ayuntamiento de Madrid, que quedó ayer
visto para sentencia. Tres ex concejales del Partido Popular
en la capital podrían ser condenados a entre tres y cuatro
años de prisión por prevaricar y malversar caudales
públicos. La supuesta comisión de los delitos se produjo en
1992. La Justicia española dictará sentencia “en dos meses”,
según el juez. Es decir, 15 años después. Tres lustros.
El Caso Funeraria, que ha
generado ríos de tinta durante estos años, llegó ayer a su
fin judicial (a falta de posibles recursos) en la Audiencia
Provincial de Madrid. Y llegó sin sorpresas: es decir, con
todos los acusados proclamando su inocencia, y algunos
incluso poniendo su dignidad “durante años de función
pública” como aval.
Sucede que la fiscalía y las
acusaciones que representan a PSOE e IU dan por probado que
los imputados vaciaron de contenido la Empresa Mixta de
Servicios Funerarios para venderla por 100 pesetas a
Funespaña, una empresa salida de la nada que hoy es el
primer grupo de servicios funerarios de España y uno de los
mayores de Europa. A los pocos meses de la carísima venta,
la compañía se recapitalizó rápidamente con 200 millones de
pesetas.
Para ello se habrían conchabado
los tres políticos populares con los dueños de Funespaña,
los controvertidos hermanos Valdivia, y también el ex
presidente de la empresa, José Ignacio Rodrigo, opina la
acusación. Ellos aseguran que lo hicieron todo conforme a
los criterios de los técnicos.
El PP y los técnicos
Ayer, los ex concejales del PP
mantuvieron su inocencia hasta sus últimas consecuencias.
Luis María Huete, ex senador y por aquel entonces primer
teniente de alcalde -es decir, auténtica mano derecha de
Alvarez del Manzano-, proclamó su “honradez personal y
profesional en 50 años de trabajo”, aseguró que siempre
actuó “como portavoz del PP”, y que siempre tuvo en cuenta
“la opinión de los técnicos”.
Simón Viñals, responsable de
Sanidad y por extensión de cementerios, dijo: “Por mis manos
han pasado muchos millones en muchos años, y siempre he
actuado conforme a la legalidad, y con el consentimiento del
alcalde de Madrid [en aquellos años, José María Alvarez del
Manzano]”.
Antonio Moreno, concejal de
Patrimonio en la época y a quien en círculos populares se
desligaba de la trama, aseguró creer “en la Justicia” y se
quejó de juicio paralelo en la prensa: “Me han triturado”.
Para los tres concejales se
piden entre tres y cuatro años de cárcel, pero las penas
gordas son para los hermanos propietarios de Funespaña, los
Valdivia, y para su presidente hasta julio, Juan Ignacio
Rodrigo, que habría seguido un oscuro trayecto de
confirmarse las tesis de la acusación: de asesor del
Consistorio durante la fase de informes y estudio de la
operación de privatización, a presidente de la empresa
compradora pocos meses después.
A cada uno de los hermanos
Valdivia les piden 14 años por varios delitos fiscales,
malversación y maquinación para alterar el precio de las
cosas, entre otros. En el caso de Rodrigo, a esos 14 años
hay que sumar otros tres más por delito de falsedad.
En total, la posibilidad de 17
años de cárcel para el hombre que más locuazmente se
defendió ayer, con un larguísimo alegato sobre su inocencia
-”sólo creo en mi inocencia y hoy haría lo mismo que hice en
su día”-, que terminó embalado y de lo más
cinematográficamente: “Confío en su independencia objetiva y
en su imparcialidad subjetiva”.
Los Valdivia, por su parte,
sólo dieron las “gracias” al tribunal. La sentencia llegará
finalmente dentro de “dos meses o dos meses y medio”,
comunicó el juez.
(www.elmundo.es,
09/01/08)
¿42 MILLONES DE 'PELOTAZO'?
Los abogados de PSOE e IU no
dejaron pasar la oportunidad para remachar la culpabilidad
de los acusados. José Mariano Benítez de Lugo, por los
socialistas, defendió que los políticos son los grandes
responsables porque “el oficio de todo empresario es ganar
dinero y el problema es que los políticos les dejaran ganar
ese dinero a espaldas de los intereses de los ciudadanos”.
Juan Francisco Pla, por IU, coincidió en el hecho de que en
este caso lo importante no es el montante de la pena, sino
que se restablezca la verdad y que se restituya el dinero al
Ayuntamiento, que cifró en algo más de 42 millones de euros,
informa Efe. Funespaña, empresa embrionaria durante la
comisión de los hechos, está hoy en 38 municipios españoles
y también en Argentina (Rosario y Buenos Aires) y en
Budapest. Por la lentitud judicial, el fiscal pidió también
que se aplique a los nueve procesados la atenuante de
dilaciones indebidas.
(www.elmundo.es,
09/01/08)
EL FISCAL PIDE QUE SE ANULE LA
PRIVATIZACIÓN DE LA FUNERARIA
La Fiscalía Anticorrupción no
quiere que la venta del 49% de la funeraria municipal por
0,60 euros (cien pesetas de 1992) a la empresa Funespaña
salga tan barata. Aunque ya hayan pasado 15 años de aquel
episodio, el fiscal pretende que se devuelvan ahora los
beneficios obtenidos desde entonces por aquella operación.
"Se deben reintegrar al Ayuntamiento de Madrid las acciones
de la Empresa Mixta, así como el valor real de dichas
acciones, [...] los dividendos obtenidos por Funespaña, las
retribuciones que hayan tenido los acusados de la Empresa
Mixta y la participación en los beneficios antes de
impuestos", pide el fiscal a la Sección Cuarta de la
Audiencia Provincial de Madrid en su acusación definitiva.
Además, demanda "la nulidad de los acuerdos municipales por
los que se convocaba la licitación".
Hasta ahí llegaría la
responsabilidad civil que pide el fiscal para los nueve
acusados. Entre ellos se encuentran Luis María Huete (ex
primer teniente de alcalde en la época de José María Álvarez
del Manzano, del PP), Simón Viñals (ex concejal de Sanidad y
presidente de la funeraria municipal en el momento de la
venta por 0,60 euros), Antonio Moreno (ex concejal de
Patrimonio), José Ignacio Rodrigo (ex asesor del
Ayuntamiento y presidente de Funespaña) y los hermanos Ángel
y Juan Antonio Valdivia (socios de Funespaña).
Penas de cárcel
Para todos ellos, el fiscal
solicita también penas de cárcel, aunque rebajadas respecto
a su petición inicial. Para los responsables políticos
(Huete, Viñals y Moreno), el fiscal pide ahora cuatro años y
10 meses frente a los seis años que reclamó en un principio.
A los ex responsables municipales del PP, para los que
también se piden 24 años de inhabilitación, se les imputan
los delitos de maquinaciones de precio, prevaricación,
malversación y tráfico de influencias.
El fiscal también solicita penas de
18 años para Rodrigo por los mismos delitos, además de uno
contra la Hacienda pública. Contra los hermanos Valdivia
reclama 18 años y siete meses.
Durante el juicio, que acabará en
enero, Huete defendió la venta de la funeraria por 100
pesetas a cambio de que Funespaña "asumiera la deuda y
realizara una ampliación del capital". En ese momento, la
Empresa Mixta debía 2.274 millones. Lo que no dijo, sin
embargo, es que esa deuda fue perdonada dos meses después.
El que fuera interventor municipal
de la época, Vicente Arnau, aseguró en el juicio que nadie
le consultó a la hora de decidir privatizar la empresa por
100 pesetas, cuando, según dijo, "valía al menos 1.000
millones". Huete justificó la privatización por el "peligro
de quiebra".
(www.elpais.com,
22/11/07)
El ex alcalde Manzano asegura que ningún asesor municipal
vetó la venta de la funeraria
José María Álvarez del Manzano, alcalde de Madrid
por el PP entre 1991 y 2003, declaró ayer
como testigo en una nueva sesión del juicio por la
presunta venta irregular del 49% de las acciones de
la Empresa Mixta de Servicios Funerarios (la
funeraria municipal), en 1992. El antiguo regidor
aseguró que tanto el entonces secretario general del
Ayuntamiento, José Mario Corella, como el
interventor municipal, Vicente Ar-nau, nunca
pusieron "ningún tipo de impedimento legal" a la
privatización de la funeraria. Según dijo, ambos
funcionarios tenían poder para vetar la venta, y no
lo hicieron. Puntualizó que, de haber contado con el
rechazo de Corella y Arnau, "la operación no hubiera
seguido adelante". Sin embargo, la semana pasada el
interventor municipal declaró en el juicio que él
había redactado un informe contrario a la venta.
"Mis opiniones no fueron tenidas en cuenta.
Privatizaron la funeraria por 100 pesetas y no me
consultaron", aseguró.
Álvarez del Manzano admitió
conocer ese informe, pero lo tachó de "confuso" y
"contradictorio", por lo que lo desestimó. El fiscal
le preguntó por qué y el antiguo alcalde respondió:
"No me acuerdo". Adujo, como ha sido habitual entre
algunos acusados y testigos durante el juicio del
caso Funeraria, el paso del tiempo: "Después de
15 años no recuerdo los informes". El ex primer edil
insistió en que la valoración del informe "no se
correspondía con la contabilidad de la empresa".
El 49% de la funeraria se vendió
a precio de saldo, 0,60 euros (100 pesetas de 1992),
a cambio de que el comprador asumiera la deuda de
2.274 millones de pesetas (13,6 millones de euros)
que arrastraba el monopolio del Ayuntamiento. Sin
embargo, esa condición previa se canceló dos meses
después de la privatización (aprobada el 22 de
diciembre de 1992). El Ayuntamiento se la perdonó a
la empresa compradora, Funespaña.
El juicio por el caso
Funeraria se celebra en la Audiencia Provincial
desde hace cuatro meses. En el banquillo se sientan
nueve personas, entre las que se encuentran el ex
teniente de alcalde Luis María Huete y los entonces
concejales Simón Viñals (Sanidad y Consumo) y
Antonio Moreno (Patrimonio). Igualmente está acusado
José Ignacio Rodrigo, encargado de asesorar al
Consistorio sobre la privatización y después
presidente de Funespaña. Se enfrentan a un total de
82 años de prisión, acusados de prevaricación,
malversación de fondos, alteración de precios,
tráfico de influencias y falsedad documental.
Durante su comparecencia en la Audiencia Provincial,
Álvarez del Manzano explicó los motivos por los
cuales se decidió privatizar la Empresa Mixta, muy
endeudada pese a ocuparse, en régimen de monopolio,
de los entierros de los residentes en la ciudad.
"Existía una gran preocupación porque la gestión no
era la adecuada", justificó el ex alcalde. Es el
mismo argumento que ya utilizaron los concejales del
PP acusados. Según Álvarez del Manzano, el
Consistorio decidió "acudir a una financiación
externa para hacer frente a la situación económica".
El ex alcalde aseguró que "no hubo un afán de
privatizar en el sentido de hurtar competencias,
sino que se trataba de resolver un problema
económico". Simplemente, dijo, les pareció "un
momento adecuado".
Álvarez del Manzano salió en
defensa de los acusados que formaban parte de su
equipo municipal (Huete, Viñals y Simón). Aseguró
que todas las decisiones de la privatización se
tomaron de manera conjunta en las reuniones previas
a los plenos municipales. A preguntas sobre si sus
compañeros concejales le informaron de la operación,
Álvarez del Manzano respondió: "Todo eso constituía
un conjunto de acciones de la gestión municipal y
los temas se estudiaban conjuntamente". Añadió que
por eso estuvo al corriente de las características
del pliego de condiciones para el concurso como de
las tres empresas que se presentaron, de las cuales
dos de ellas "no cumplían los requisitos". A la
pregunta de si fue Huete quien fijó el precio, el ex
alcalde respondió: "Supongo que fue así".
www.elpais.es
20.09.07
SE REANUDA EL JUICIO DEL 'CASO FUNERARIA' CON LA
DECLARACIÓN DEL INTERVENTOR
La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial
Madrid reanuda las sesiones del juicio por el 'caso Funeraria', en
el que se juzga la supuesta privatización irregular de la Empresa
Mixta de Servicio Funerarios del Ayuntamiento de Madrid en 1992 a
manos de Funespaña.
Fuentes jurídicas han indicado que el interventor
del Ayuntamiento en el momento de la venta, Vicente Arnau,
inaugurará las sesiones tras el paréntesis vacacional. La Fiscalía
de Madrid sostiene que los acusados, entre los que figuran el ex
diputado popular Luis María Huete y los ex concejales del PP Antonio
Moreno y Simón Viñals, hicieron caso omiso a las advertencias de
Arnau en contra de la adjudicación del 49% de las acciones de la
funeraria municipal a Funespaña.
Según el fiscal, el interventor fue "el único
asesor realmente cualificado en materia económica y contable" que se
pronunció sobre la propuesta de Funespaña para optar a la
adjudicación de la Empresa Mixta.
Entre otros extremos, según el Ministerio
Público, Arnau advirtió en un informe de que había que compensar o
condonar la deuda de más de 2.274 millones de pesetas "antes, y no
después, de calcular el valor neto patrimonial para determinar el
precio" de la venta del 49% de las acciones.
De no ser así, alertó Arnau, "se iba a generar a
cargo del Ayuntamiento un ingreso extraordinariamente a favor de la
sociedad ya privatizada por ese importe".
Igualmente, el funcionario recomendó que actuando
como él proponía el valor neto patrimonial sobre el que debía
calcularse el precio no era negativo, sino que "resultaba superior a
los 2.274 millones de pesetas, por lo que el 49% se elevaba por
encima de los 1.098 millones de pesetas".
Pese a la advertencias, los concejales populares
votaron a favor de la propuesta y lograron la mayoría. Así, el Pleno
Municipal aprobó el 22 de diciembre de 1992 formalmente la
adjudicación.
Aguirre 'la promotora', según el ex gerente
Otro de los testimonios que tendrá lugar tras el
parón de las vacaciones es el del ex gerente de la Empresa Mixta de
Servicios Funerarios, Francisco José Yánez, el principal testigo de
cargo de la Fiscalía de Madrid. Pese a que los imputados apuntaron
en sus declaraciones a Yánez como la persona que tomó las decisiones
respecto a la privatización, la tesis del fiscal mantiene que los
procesados desatendieron "los requerimientos y las propuestas" del
gerente para adoptar soluciones a mejorar o simplemente no empeorar
de modo innecesario la situación financiera de la empresa.
En la instrucción del caso, el ex gerente, cesado
en 1992 por oponerse a la venta, declaró que la orden de privatizar
salió de la cúpula del PP y, en concreto, señaló a la actual
presidente de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, como la
"promotora" del proceso. Además, desveló que la venta se produjo
"cuando se esperaban ingresos cuantiosos" para la Empresa Mixta.
www.elpais.es 10.09.07
"PRIVATIZARON LA FUNERARIA POR CIEN PESETAS Y NO ME CONSULTARON"
(11/09/07)
Sólo costó 0,60 euros. A cambio de esa minúscula
cantidad, 100 pesetas de entonces, la empresa Funespaña se hizo con
el 49% de la funeraria municipal de Madrid en 1992. El Ayuntamiento
se la adjudicó con la condición de que asumiera una deuda
descomunal, de 2.274 millones de pesetas (13,6 millones de euros).
Sin embargo, a los dos meses de ser privatizada, el Consistorio le
perdonó ese desembolso.
Por ese motivo, la Audiencia Provincial de Madrid
inició el pasado junio un juicio contra nueve responsables de
aquella venta, supuestamente irregular, tras 15 años de
aplazamientos. Superado el parón vacacional, las sesiones se
reanudaron con el testimonio del interventor municipal de la época,
Vicente Arnau.
"Había aseveraciones vacías. Todo era una cortina
de humo. Lo único real que había eran las 100 pesetas que
desembolsaron", respondió Arnau cuando el fiscal le interrogó sobre
si la oferta de Funespaña incluía asumir la deuda. El interventor
dejó claro que la privatización se hizo sin que hubiera un estudio
económico previo. "Recomendé que el precio debían fijarlo al menos
tres peritos", dijo. Lo hizo a través de un informe que entregó en
el departamento de Patrimonio. "No recibí ninguna respuesta",
explicó. Según Arnau, la cifra de la oferta a Funespaña "no se
justificó". "Mis opiniones no fueron tenidas en cuenta. Privatizaron
la funeraria por 100 pesetas y no me consultaron", concluyó.
Según el interventor municipal, "era importante
un estudio económico o financiero para establecer el precio, ya que
la cifra que aparecía en el pliego de condiciones no estaba
justificada". El propio Arnau cifró en un informe un precio de al
menos 1.098 millones de pesetas. Pero, según la tesis del fiscal, a
pesar de ser "el único asesor realmente cualificado en materia
económica", nadie le hizo caso. Y nadie, en este caso, significan
Luis María Huete (primer teniente de alcalde cuando José María
Álvarez del Manzano, del PP, estaba al frente del Ayuntamiento),
Simón Viñals (concejal de Sanidad de entonces) y Antonio Moreno
(concejal de Régimen Interior). Aunque en el banquillo también se
sientan otras seis personas. Entre ellas están José Ignacio Rodrigo,
actual presidente de Funespaña y encargado de asesorar al
Consistorio respecto de la privatización, y los hermanos Valdivia,
Ángel y Juan Antonio, consejero delegado y vicepresidente de
Funespaña, respectivamente. Todos ellos se enfrentan a una petición
total de 82 años de prisión por prevaricación, malversación de
fondos, alteración de precios, tráfico de influencias y falsedad
documental.
www.elpais.es 11.09.07
Un regalo de 13 millones
con forma de ataúd
Fue a finales de
1992. El 22 de diciembre de aquel año se aprobó la venta del
49% de las acciones de la funeraria municipal a la compañía
Funespaña por 100 pesetas. Un precio ridículo, fijado "de
forma simbólica", según subrayó ayer Luis María Huete
(primer teniente de alcalde cuando José María Álvarez del
Manzano, del PP, estaba al frente del Ayuntamiento) en la
primera sesión de un juicio demorado varias veces durante
los últimos 15 años.
Según detalló Huete
-el único de los nueve acusados por la presunta
privatización irregular de la Empresa Mixta de Servicios
Funerarios del Ayuntamiento de Madrid que declaró ayer en la
Audiencia Provincial-, la venta por sólo 0,60 euros se hizo
a cambio de que Funespaña "asumiera la deuda y realizara una
ampliación de capital". El problema, sin embargo, es que el
Ayuntamiento liberó a la empresa de esa deuda apenas dos
meses después. La funeraria, hasta entonces deficitaria,
empezó a tener grandes beneficios pocos meses después.
Cuando los abogados
de la acusación (del PSOE e IU) le preguntaron por ello, el
ex concejal no lo negó. Mariano Benítez de Lugo, que
representa al PSOE, lo calificó de "escándalo". "Funes-paña
asumió 2.274 millones de pesetas de deuda y, dos meses
después, se la perdonan", señaló. Según las acusaciones, la
empresa valía más de seis millones de euros. Pero Huete
aseguró que "nadie, nadie, nadie, nos recomendó que
optáramos por Funespaña".
Dijo que hubo unas
40 empresas interesadas en la funeraria cuando se abrió el
concurso de adjudicación. De ellas quedaron tres. "Una pedía
que se le garantizase que iba a mantener el monopolio en los
servicios funerarios, y la otra exigía la reducción de la
plantilla, así que Funespaña era la opción menos mala",
defendió Huete. Además, aseguró, había prisa por adjudicar
la Empresa Mixta de Servicios Funerarios porque ésta corría
peligro de quiebra. Pero esto, según las acusaciones y el
fiscal, se debió más a la dejadez de las autoridades que a
la falta de negocio funerario, un mercado seguro e
inagotable, más aún en una época en la que la empresa
disfrutaba del monopolio -aunque informaciones de inicios de
1992 revelaron que funerarias piratas robaban un 60%
de los traslados de fallecidos en Madrid-. El propio fiscal
cree que hubo omisión "deliberada" en la gestión.
A la salida del
juicio, Huete aseguró haberse quedado "tranquilo y alegre"
tras haber declarado durante casi tres horas. Huete había
insistido, ante el juez, en que nunca actuó solo, sino que
simplemente era el ejecutor de las decisiones tomadas por el
PP en el Ayuntamiento. "Aquí no hay delito", reiteró el
abogado de Huete, que dijo que su cliente era teniente de
alcalde, por lo que no era responsable directo de ninguna de
las concejalías implicadas.
En el banquillo se
sientan otras ocho personas. Todas ellas se enfrentan a un
total de 82 años de cárcel por prevaricación, malversación
de fondos, alteración de precios, tráfico de influencias y
falsedad documental. Dos de los acusados eran ex ediles del
PP: Simón Viñals (concejal de Sanidad de entonces) y Antonio
Moreno (Régimen Interior y Personal). Y otro, José Ignacio
Rodrigo, era abogado del Ayuntamiento.
Este último declara
hoy. Él fue quien supuestamente firmó con Funespaña la
adquisición de la empresa municipal. Tras la compra, se hizo
con buena parte de las acciones y hoy día preside el Consejo
de Administración de Funespaña. Según la fiscalía, Rodrigo
obtuvo "una importantísima ventaja económica" con el apoyo
de los ex concejales Huete, Viñals y Moreno. Según el mismo
texto de la acusación, Rodrigo contactó con Ángel Valdivia,
otro de los acusados y representante legal de Funespaña,
"para asegurarse una importante participación lucrativa de
la privatización". Entonces, dice el fiscal, Funespaña sólo
era una empresa "carente de medios personales y materiales,
dedicada hasta entonces a coordinar telefónicamente los
traslados de cadáveres".
LUIS MARIA HUETE.El último
alcalde de la dictadura franquista
Luis María Huete
Morillo (Madrid, 1930) se ha pasado media vida en el
Ayuntamiento de Madrid. Lo más llamativo en la biografía de este
doctor en Derecho es que él fue el último alcalde madrileño de
la dictadura franquista, entre el 6 de enero y el 19 de abril de
1979. Entonces, cedió el testigo al primer alcalde de Madrid
elegido en democracia, Enrique Tierno Galván.En los años
sucesivos, Huete alternó cargos en el Ayuntamiento y la Asamblea
de Madrid. E incluso llegó a ser senador por Madrid de 1995 a
1999.
Cuando el consistorio
vendió por 0,60 euros la funeraria municipal, Huete era primer
teniente de alcalde en el gobierno de José María Álvarez del
Manzano, del PP.La condición de aforado de Huete llevó el caso
en su día al Tribunal Superior de Justicia. Cuando dejó de ser
diputado, volvió a la Audiencia Provincial. Fueron dos de los
muchos motivos por los que el juicio por el caso Funeraria
se ha demorado durante 15 años.
ANTONIO MORENO El edil que
debía velar por el patrimonio
Antonio Moreno Bravo,
cacereño de 66 años, es uno de los tres ex concejales de Madrid
acusado por la venta de la Funeraria. Tras estar 20 años como
jefe de personal de Induyco (Industrias y Confecciones), una
filial de El Corte Inglés, su carrera en la Administración
pública comenzó cuando fue elegido en mayo de 1991 concejal de
Personal y Régimen Interior del Ayuntamiento, cargo que
compatibilizó con el de presidente del Centro Municipal de
Informática (CEIM).
A mediados de los
noventa se vio envuelto en el caso funeraria, ya que
entonces Moreno era el concejal de Patrimonio. El fiscal le
acusó, siendo edil de este área, de promover una operación con
el propósito de "ceder la gestión y el control absoluto y
monopolístico del servicio funerario de Madrid a Funespaña".
Dejó la política
municipal en 2003. Está soltero y es licenciado en Ciencias
Económicas, técnico superior en Marketing y diplomado en
Dirección de Personal y Empresa.
SIMÓN VIÑALS El presidente de
la funeraria en 1992
Simón Viñals Pérez
(Madrid, 1935), licenciado en Medicina y concejal por el PP en
Madrid entre 1987 y 2003. En varias legislaturas, Viñals estuvo
al frente de la Concejalía de Sanidad y Consumo.
En 1992, Viñals era,
además, el presidente de la funeraria municipal. Según el
fiscal, él fue quien firmó un contrato con la empresa Invafi que
le permitió a ésta disponer, cuando se planteó la privatización,
"datos vitales y fidedignos sobre el auténtico potencial
económico y comercial de la funeraria". Además, acusaba a Viñals
de ser el responsable último como concejal de Sanidad y Consumo
del "importantísimo informe favorable a la adjudicación de
Funespaña en el que explícitamente se reconocía la procedencia
de dejar desierto el concurso y pese a ello se proponía dicha
adjudicación".
En septiembre de 2002,
Viñals fue suspendido, a petición propia, en sus funciones
municipales, pero sin perder su condición de concejal, que no
renovó en las elecciones de 2003.www.elpais.es 05.06.07
Sentados ante el
juez por 'malvender' la funeraria
Hoy comienza un largo
juicio contra tres
concejales de la época
de José María Álvarez
del Manzano, del PP.
Están acusados de la
descapitalización y
privatización, en 1992,
de la entonces
todopoderosa y
monopolista Empresa
Mixta de Servicios
Funerarios de Madrid.
Esta empresa era del
Ayuntamiento y fue
malvendida por 0,6
euros, cuando, según las
acusaciones, al menos
valía seis millones de
euros.
En
el banquillo se sientan
nueve acusados, los tres
ediles del PP y varios
empresarios, que se
enfrentan a un total de
82 años de cárcel por
graves delitos de
tráfico de influencias,
malversación de caudales
públicos, falsedad,
prevaricación y
maquinación para alterar
el precio de las cosas.
Para el juicio del
caso Funeraria, hay
citados casi 60
testigos, y durará 52
días a lo largo de los
próximos cinco meses,
hasta octubre.
Los hechos que se
juzgan, ocurridos hace
15 años, se centran en
determinar si los tres
ex ediles, en
connivencia con un ex
abogado del
Ayuntamiento, José
Rodrigo, dejaron que la
principal funeraria de
Madrid se fuera
económicamente al traste
para así poder
privatizarla y
adjudicarla, según el
fiscal, a una empresa
"de confianza",
Funespaña. El PSOE, a
través de la entonces
concejal y hoy ministra
de Medio Ambiente,
Cristina Narbona, llevó
el asunto a los
tribunales.
La
fiscalía de Madrid no se
anda con paños calientes
respecto a la actitud de
los tres ediles en la
privatización de la
Empresa Mixta de
Servicios Funerarios de
Madrid, decisión que se
adoptó el 22 de
diciembre de 1992, hace
ya casi 15 años.
Entonces, todos los
enterramientos de Madrid
pasaban obligatoriamente
por esta empresa. Era un
monopolio en manos del
Consistorio madrileño y
casi nadie entendía cómo
podía ser deficitario.
El
fiscal lo explica ahora:
los ex concejales Simón
Viñals (a la sazón
concejal de Sanidad),
Antonio Moreno (de
Régimen Interior y
Personal) y Luis María
Huete (primer teniente
de alcalde y hoy
diputado de la Asamblea
de Madrid) "concibieron
la idea" de poner la
funeraria municipal de
Madrid en manos de "una
empresa privada que
fuera de su particular
agrado y confianza". Y
sin importarles el
perjuicio que ello
ocasionara a las arcas
del Ayuntamiento, según
el fiscal, propiciaron
que el 49% de las
acciones de la funeraria
fueran adjudicadas a
Funespaña, propiedad del
empresario Valdivia
Gamero. La excusa era
que la funeraria perdía
mucho dinero.
Si
económicamente iba mal,
era porque no se
preocuparon de ella,
según las acusaciones.
El fiscal habla incluso
de una omisión
"deliberada" en la
gestión. Las acusaciones
apuntalan esta
afirmación con el hecho
de que, tras su
privatización, la
empresa empezó a ganar
dinero a raudales.
La
fiscalía de Madrid, en
su escrito provisional,
pide seis años de cárcel
para los tres ediles y
una decena de años de
inhabilitación para
ejercer un cargo
público.
En
el banquillo también se
va a sentar José
Rodrigo, ex abogado del
Ayuntamiento de Madrid y
quien supuestamente
fraguó con Funespaña la
adquisición de ese
suculento y supermódico
paquete de acciones. A
la postre, tras la
compra, Rodrigo acaparó
a título particular
buena parte de las
acciones de Funespaña.
Se enfrenta a una
petición del fiscal de
19 años de cárcel y
otros 22 de
inhabilitación para
desempeñar un cargo
público.
Según el fiscal, Rodrigo
supo que el Ayuntamiento
quería privatizar ese
servicio y que contaba
con el apoyo de los
ediles antes citados.
Rodrigo pactó con
Valdivia Gamero,
entonces dueño de
Funespaña, que él
propiciaría la
adjudicación de la
funeraria a Funespaña,
entonces una empresa
dedicada sólo a
gestionar por teléfono
servicios funerarios. El
pacto era que Valdivia
pondría supuestamente el
dinero necesario para
reflotar la
funeraria ya privatizada
y, a cambio, Rodrigo, se
hacía con parte del
control de Funespaña.
El
entonces gerente de la
Empresa Mixta de
Servicios Funerarios,
según el fiscal, también
"desatendió" sus
obligaciones como gestor
de la empresa. Una
desatención que tendía a
suscitar ante el
Ayuntamiento un debate
sobre la situación
económica de la empresa.
Como era municipal, si
había déficit ya se
encargaría el
Ayuntamiento de cubrir
el desfase económico
negativo.
Pero es que Huete y
Viñals tampoco hicieron
nada a favor de la
empresa, en lo que cabe
considerar una omisión
"deliberada", sostiene
el fiscal. Así, de una
manera "caprichosa y
parcial" Moreno firmó el
decreto que concedía el
49% de la empresa a
Funespaña.
Javier Yagüe, abogado de
Antonio Moreno, tiene
claro que su defendido
es inocente de los
delitos de
prevaricación, tráfico
de influencias y
malversación que se le
imputan. Afirma que hay
una sentencia del
Tribunal Supremo que
consideró ajustada a
derecho la decisión del
Ayuntamiento de
privatizar la funeraria.
"Con lo cual", apunta
Yagüe, "la mitad del
juicio ya está ganado".
Asegura que la decisión
de privatizar se adoptó
en un pleno del
Ayuntamiento y que su
cliente "se limitó
estrictamente" a
encargar a sus técnicos
un pliego sobre las
condiciones de
privatización. "No fue
algo arbitrario suyo,
estaba obligado a
ejecutar esa orden. Y
todo se hizo con el aval
de los propios técnicos
del Ayuntamiento",
señala.
Yagüe fue abogado del
presidente del tribunal
donde se va a celebrar
el juicio, Juan José
López Ortega, quien por
este motivo se ha
abstenido de intervenir.
www.elpais.es
07.05.07
La Audiencia juzgará el 'caso
funeraria' tras 15 años de dilaciones
Las dilaciones
de casi 15 años que ha sufrido el caso funeraria en
los tribunales no impedirán que la Audiencia Provincial de
Madrid inicie el juicio oral el próximo 20 de abril. Así lo
ha decidido el tribunal en un auto del pasado 24 de
noviembre, al que ha tenido acceso EL PAÍS, en el que
desestima la prescripción de los delitos imputados a los ex
concejales del PP Luis María Huete, Simón Viñals y Antonio
Moreno, y a varios directivos de la funeraria.
"En principio se
fija el inicio del presente juicio para el día 20 de abril
de 2007", concluye en el auto de 12 páginas el tribunal, que
ya abrió vista oral el 17 de julio. Entonces, las defensas
de los procesados plantearon varias cuestiones previas que
han dilatado el juicio cinco meses. Tiempo que se suma a los
casi 15 años de dilaciones que ha sufrido el llamado caso
funeraria.
Fue en 1992
cuando el Ayuntamiento, gobernado por José María Álvarez del
Manzano (PP), vendió la mitad de la funeraria municipal por
0,6 euros a una empresa privada, Funespaña, por el
procedimiento de declararla primero en quiebra técnica. Unos
meses después, la funeraria ganaba más de seis millones de
euros. Por estas razones, IU denunció por la vía penal a los
procesados, acusados de prevaricación, malversación de
fondos públicos, maquinación para alterar el precio de las
cosas y tráfico de influencias.
La Audiencia ha
concluido ahora que no hay prescripción en ninguno de esos
supuestos delitos, como aseguraron las defensas, porque
considera -y para justificarlo alude a 15 sentencias de
entre 1995 y 2003 de la sala de lo penal- que "es suficiente
para entender interrumpida la prescripción que en la
querella, denuncia o investigación aparezcan nominadas
determinadas personas como supuestos responsables del
delito".
La defensa de
Funespaña (también acusada de dichos delitos) planteó,
además, que su posible responsabilidad civil por el delito
de malversación es competencia del Tribunal de Cuentas. La
Audiencia argumenta en contra que la jurisdicción penal es
"siempre preferente".
La actual
portavoz del grupo municipal de IU que inició el proceso
penal, Inés Sabanés, recibió ayer con satisfacción la
noticia de que el juicio continúa en abril. "Se trata de un
proceso que ha estado demorado en exceso por una
complicadísima e inexplicable situación jurídica con mucho
cambio. Nos alegramos de que por fin vaya a ser juzgado",
manifestó. También subrayó que el caso funeraria es
"muy relevante, porque implica a dirigentes políticos y
altos cargos del PP en un proceso de privatización
irregular". Por eso, reclamó que la funeraria "vuelva a ser
un servicio público del Ayuntamiento".
www.elpais.es 13.12.06
El Tribunal Superior anula el concurso de
privatización de la funeraria municipal 28.01.03
El Tribunal Superior de Justicia
de Madrid (TSJM) ha dictado una sentencia que anula el pliego de
condiciones redactado en 1992 por el gobierno municipal, del PP, para
vender a la empresa Funespaña el 49% de las acciones de la funeraria
madrileña por 100 pesetas (0,6 euros). El tribunal no entra en si fue o no
correcto el precio de las acciones o la adjudicación a Funespaña de la
gestión parcial (el Ayuntamiento se reservó un 51% del capital), pero lo
que sí hace es declarar nulo el acto administrativo previo -el pliego del
concurso- por la falta de claridad de sus cláusulas. Esa ambigüedad, según
la sentencia, vulneró los principios de libre concurrencia e igualdad de
oportunidades.
La sentencia ha sido dictada por
los siete jueces de la Sección Segunda del Tribunal Superior de Madrid y
cuenta con el voto particular contrario de uno de los magistrados. El
Ayuntamiento aprobó el 7 de octubre de 1992 el pliego de condiciones que
debía regir el concurso público convocado para que una empresa privada
adquiriese el 49% de las acciones y, además, gestionase el servicio de la
funeraria. Las cláusulas del pliego de condiciones son poco claras, según
los jueces. Es decir, no se entiende si lo que pretendía el Ayuntamiento
era facilitar la gestión privada de una empresa pública o simplemente
vender las acciones, y, por tanto, el tribunal no puede determinar si el
procedimiento usado al efecto por el Consistorio (el concurso público) fue
el mecanismo legal adecuado.
No obstante, los jueces se
inclinan por pensar que el objetivo real era la simple venta del 49% de
las acciones; y concluyen que, en este caso, el Ayuntamiento debió acudir
a la subasta. La fórmula del concurso deja al gobierno municipal un amplio
margen de discrecionalidad a la hora de elegir a la empresa a la que
quiere vender un patrimonio público o encomendarle la gestión de un
servicio municipal básico.
Las bases del concurso para
privatizar la funeraria, afirma el tribunal, contienen numerosas lagunas:
apenas se especifica nada en ellas del conjunto de características que
debía reunir el aspirante. Pero es que, además, tal y como se configuró el
pliego de condiciones, la figura legal adecuada a este caso debió ser la
subasta, ya que ésta reduce la discrecionalidad y obliga a elegir al mejor
postor, al que más dinero ofrezca, obviando otras circunstancias.
La apreciación de que la figura
legal adecuada era la subasta la extraen los jueces del análisis de un
informe fiscalizador que elaboró el Tribunal de Cuentas el 28 de enero de
1998 en relación con la privatización de la funeraria y relativo a los
ejercicios económicos 1992 y 1993. Este informe ponía de relieve, entre
otras cosas, la ausencia de un estudio que justificase la necesidad y
conveniencia del cambio de gestión de los servicios funerarios; y tampoco
hay ningún informe, según la sentencia, que justifique que la
privatización constituyese la formula idónea para la mejor gestión del
servicio.
El tribunal abunda en que el
objetivo era simplemente vender las acciones, ya que en el citado pliego
de condiciones tampoco se estableció un plazo cierto del pago del precio
ni se fijaron los criterios concretos sobre las características del
adjudicatario del servicio.
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