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A Gallardón LE pierdeN LOS chirimbolos
 
EL TRIBUNAL DE CUENTAS INVESTIGA EL CONTRATO DE LOS CHIRIMBOLOS

El máximo órgano de vigilancia de la contratación pública, el Tribunal de Cuentas del Estado, investigará posibles irregularidades en la concesión del contrato de explotación de la publicidad exterior -los famosos 890 chirimbolos que han brotado por todo Madrid- a la Unión de empresas temporales Clear Channel-Cemusa. 

Dicha firma ganó el concurso público ofreciendo 160 millones de euros, 73 millones menos que su principal competidora, la empresa Viacom. Así, el Ayuntamiento redujo sus beneficios en un 30% a pesar de señalar en la resolución del concurso que ambas propuestas eran "coherentes". 

Pero además, el pliego de condiciones, diseñado especialmente para la ocasión y mal estructurado, según los expertos consultados, no permitió que se evaluara el impacto medioambiental de las propuestas. El concurso, en el que participaron cinco candidatos, tenía tres fases: la que juzgaba la oferta económica, la comercial y el impacto medioambiental. Sin embargo, el criterio de puntuación otorgaba de forma lineal en cada fase la máxima puntuación a la mejor valorada y cero puntos a la peor. Para superar cada evaluación se requería una puntuación mínima en cada fase. Así, en la primera, tres quedaron descartadas de un plumazo. La segunda fue cosa de dos y a la tercera ya sólo llegó la virtual ganadora, que ni tuvo que someterse al examen de características ambientales. 

Por todo ello, el grupo municipal socialista recurrió al Tribunal de Cuentas el pasado 15 de febrero para que investigara la concesión. Ahora el órgano ha abierto diligencias preliminares. "El contrato está lleno de irregularidades y se ha podido favorecer a una empresa por encima de otras. Además, se han perdido 73 millones de euros", denuncia el portavoz del PSOE, David Lucas. "Los indicios de trato de favor son tan graves que podemos estar ante una situación de nulidad del contrato. Con este procedimiento se ha roto el principio de transparencia e igualdad entre los licitadores y se vulnera la ley de contratos de la Administración pública", añade. 

El Tribunal de Cuentas, órgano independiente constituido según la representación de los partidos en el Congreso, puede condenar o absolver al Ayuntamiento y declarar nulo el contrato de los chirimbolos si considera que se ha vulnerado la ley. 

Tras conocerse las extrañas circunstancias en las que se realizó el proceso de concesión, se descubrió también (EL PAÍS, 8-11-2007) que el hijo del entonces jefe de Mobiliario Urbano, que participó en la mesa de adjudicación del contrato, trabajó durante cuatro años en Clear Channel, la empresa que resultó ganadora. En el momento de la adjudicación, el hijo del funcionario municipal ya había abandonado la firma y ése es, según el Consistorio, el motivo por el que no se infringió la ley de incompatibilidades. Pero las decisiones municipales para iniciar estos expedientes comienzan meses antes de publicarse los pliegos, y en ese periodo sí habrían estado ambos familiares a un lado y otro de la mesa. 

Además, el pliego de condiciones no tuvo en cuenta la contabilidad de los concursantes, sino su volumen de facturación. Algo que pasaba por alto que Clear Channel está en números rojos. Tras conocerse esta información, el pleno aprobó que los chirimbolos pasen por la comisión de vigilancia de la contratación. 

(www.elpais.com, 26/03/08) 

Gallardón pierde 73 millones al adjudicar los chirimbolos

El Consistorio concede la publicidad callejera a una firma que ofrecía un 30% menos que su rival con propuestas similares

Habrá 890 por todo Madrid y nos venderán cosas. Son los nuevos chirimbolos publicitarios que ya han empezado a colocarse por toda la ciudad. Un buen negocio para la capital. Aunque quizá no tanto como podría haberse esperado. La Concejalía de Medio Ambiente, que entonces dirigía Paz González, adjudicó el 20 de diciembre de 2006 el contrato de gestión de los soportes publicitarios, chirimbolos, a la unión temporal de empresas (UTE) Clear Channel-Cemusa, por 160 millones de euros. Una cifra 73 millones inferior a la que ofertaba su principal competidora, la sociedad Viacom. Además, el Ayuntamiento ni siquiera valoró el diseño e impacto medioambiental de la perdedora. Expertos consultados aseguran que este tipo de pliegos no son habituales, porque excluyen empresas sin valorar todos los aspectos de la oferta. El 15 de junio de 2006 se presentaron cinco empresas al concurso para la "comercialización y explotación publicitaria de obras en vía pública, terrenos e instalaciones deportivas municipales y mobiliario urbano de gran formato": La UTE Clear Channel-Cemusa, Viacom. JCDecaux (la anterior adjudicataria), la UTE Iepe-Imprusa y Zeta Gestión de Medios.

"Puede haber irregularidades en el concurso", dice el portavoz socialista

El concurso tenía tres fases: la que juzgaba la oferta económica, la comercial y, finalmente, el impacto medioambiental de los soportes. Sin embargo, el criterio de puntuación otorgaba de forma lineal en cada fase la máxima puntuación a la mejor valorada y cero puntos a la peor. Algo poco habitual en un concurso con un número tan reducido de aspirantes, según expertos consultados.

La máxima puntuación en la primera fase era 45 puntos, y era necesario obtener 20 para pasar a la siguiente. Viacom -una multinacional filial de CBS y propietaria de canales como MTV- fue la mejor valorada porque era la que ofrecía más dinero (233 millones de euros), con 45 puntos. La segunda fue Clear Channel-Cemusa (160 millones), con 27,52 puntos. El resto quedaron descartadas.

En la segunda fase, la que valoraba la propuesta comercial, estaban en juego 30 puntos. Pero de nuevo se otorgaba la máxima puntuación a la mejor valorada y cero puntos a la peor. Pero ya sólo quedaban dos y era imprescindible obtener 15 puntos como mínimo para seguir. Una de las dos propuestas quedaría automáticamente descartada para la tercera fase.

Y así fue. En el veredicto de esta segunda fase, a pesar de considerar el Ayuntamiento que ambas propuestas eran "coherentes", Clear Channel-Cemusa se llevó todos los puntos y Viacom quedó eliminada y sin opción de que el diseño y el impacto medioambiental de sus soportes fueran valorados.En la tercera fase, la ganadora se llevó todos los puntos al ser la única finalista. Así, ni la oferta económica, ni el diseño de los chirimbolos ni su impacto ambiental fueron decisivos en la adjudicación de la concesión por 10 años de su explotación.

"Este tipo de pliegos no es normal. Diseña un proceso de toma de decisiones poco objetivo que margina los elementos más importantes, como eran el impacto medioambiental y el canon por la explotación de la publicidad exterior", explica Guillermo Aguillaume, abogado experto en concursos públicos.

Precisamente, el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid considera que los nuevos soportes, instalados por la empresa ganadora, son invasivos y que provocan un "efecto lamentable" en el paisaje urbano, según su decana, Paloma Sobrini. "Medio Ambiente jamás habría instalado algo así dentro de El Retiro, pero no muestra la misma sensibilidad con el patrimonio urbano", asegura.

Otro experto en contratos públicos consultado por este periódico insiste en que el procedimiento de baremación no es el más adecuado: "No es habitual no valorar alguno de los capítulos y excluir las ofertas sin analizarlas globalmente. Este tipo de concursos está diseñado para que se presenten varios concursantes, no para que lo hagan sólo unos pocos. De esta forma, excluyes a la mayoría antes de evaluar todas las propuestas".

Viacom trasladó su inquietud por el resultado del concurso a la Concejalía de Medio Ambiente, que dirigía entonces Paz González. Incluso le remitió una carta manifestando "la extrañeza y sorpresa que le produce el hecho de que resultara finalmente adjudicataria del concurso nuestra competidora, máxime cuando la propuesta económica de Viacom resulta más beneficiosa para el Ayuntamiento". Además, el 23 de mayo, Viacom presentó un recurso contencioso-administrativo para que le fuera entregado el expediente completo de la adjudicación. Petición rechazada por el Consistorio. El Ayuntamiento no quiso ayer pronunciarse y se remitió a la respuesta que piensa dar hoy durante el pleno. Tampoco quiso hacerlo Clear Channel ni Viacom. "Esperamos para ver como transcurre el proceso", dijeron en esta última compañía.

"Ambas ofertas están bien estudiadas y planteadas siendo por tanto coherentes", señalaron los técnicos municipales en el expediente del concurso de publicidad callejera. En el mismo documento aseguran que Viacom desconoce el mercado de publicidad en grandes formatos. "Gestionamos este tipo de publicidad en toda España", replica un portavoz de la compañía.

Además, el Ayuntamiento consideró poco realista la estimación de Viacom de mantener una ocupación del 90% del espacio publicitario. En cambio, si le pareció más razonable el cálculo de Clear Channel-Cemusa que presentó una explotación del 70%.

"Exigiremos una información exhaustiva del expediente de adjudicación de este contrato", anunció David Lucas, portavoz del grupo municipal socialista, que hoy preguntará en el Pleno del Ayuntamiento. "Puede haber irregularidades en la adjudicación de esos espacios. Pediremos que se paralicen las actuaciones hasta que se aclare lo ocurrido y exigiremos garantías de que todo se ha hecho conforme a la legislación y que no ha habido trato de favor", insistió.

Una firma con pérdidas

La unión temporal de empresas (UTE), que se ha adjudicado el contrato de publicidad exterior del Ayuntamiento de Madrid, está formada por Clear Channel España y Cemusa. Esta última es una filial de la compañía constructora Fomento de Construcciones y Contratas (FCC). Esta firma tiene adjudicado, además, la limpieza de la capital a través un contrato que le reporta 400 millones de euros al año. Y ha realizado varios tramos de la nueva M-30.

Clear Channel España es una sociedad dedicada a la publicidad exterior, con actividad en varias ciudades. Esta empresa fue constituida en 2002 por una multinacional estadounidense y desde entonces está en números rojos. En 2005, la compañía obtuvo unas pérdidas de 9.412 euros. El año anterior la firma auditora que revisa sus cuentas, Ernst&Young, advirtió sobre la viabilidad de la compañía.

La sociedad presentaba en 2005 unos fondos propios negativos (la suma del capital social, las reservas y los resultados acumulados). Una situación peligrosa para su evolución financiera. Esto llevó a la empresa a ampliar capital en septiembre de 2005. La sociedad matriz de Clear Channel aportó 47.000 euros para sanear su filial.

www.elpais.es 26.10.07

Un pliego creado sólo para este concurso

El modelo de pliego de condiciones y puntuación que decidió el concurso de los chirimbolos era la primera vez que se usaba en un proceso de adjudicación del Ayuntamiento de Madrid. Así lo admitieron ayer fuentes municipales al ser preguntadas acerca de si el diseño del pliego, y no la calidad de las ofertas, podía haber sido el aspecto más decisivo en la concesión de la publicidad exterior a una empresa que ofrecía 73 millones de euros menos que su principal competidora.

El criterio de puntuación empleado era una novedad en este tipo de concurso. En cada una de las tres fases se otorgaban todos los puntos a la mejor propuesta y 0 a la peor; el resto se repartían de forma lineal. Además, se exigía un mínimo de puntuación para pasar al siguiente nivel. Por ello, a la segunda fase sólo llegaron dos de las cinco propuestas y a la tercera, la que valoraba el impacto medioambiental de las propuestas, sólo llegó una.

El Consistorio considera que el pliego no estaba mal diseñado. "El problema es que la oferta de Viacom era demasiado elevada. Y quizá poco realista. Rompió el mercado al alza", explican. Según estas fuentes, el elevado importe que ofreció Viacom hizo que tres de las cinco propuestas quedaran descartadas en la primera fase. La tesis para la eliminación de Viacom es que "difícilmente" hubiera podido cumplir con su suculenta oferta.

A pesar de que la empresa que ofertó más dinero no pudo mostrar su propuesta de impacto ambiental ni de diseño, las mismas fuentes creen que el concurso "se produjo de forma regular y que no debería haberse repetido".

www.elpais.es 27.10.07

Los 'chirimbolos' no respetan la distancia que recoge la norma

"No nos han informado", protesta un afectado al que un soporte tapa la fachada

Los nuevos chirimbolos publicitarios de Madrid proliferan a lo grande. Sus dimensiones son mayores de lo que recoge la normativa -el Ayuntamiento de Madrid se escuda en un epígrafe que establece que las medidas se aplican "salvo en casos especiales"-, invaden las aceras y no guardan las distancias reglamentarias entre ellos.

Un ejemplo que no resiste al metro es el pantallazo situado en la calle de Velázquez esquina con Jorge Juan. "Es un desastre arquitectónico", protesta frente al soporte Francisco Gómez, encargado de una tienda de muebles a la que la valla tapa la mitad de la fachada. "Estamos muy cabreados, hicieron un agujero sin informarnos de nada y un día nos encontramos esto". Se han quedado a la sombra, igual que el friso del edificio de viviendas que se levanta sobre el negocio. "El Ayuntamiento nunca ha permitido que se colgaran fuera aparatos de aire acondicionado y nos obligó a arreglar la fachada del edificio, pero cuando son ellos parece diferente", comenta el conserje del inmueble.

El Consistorio adjudicó en noviembre de 2006 la instalación de 899 nuevos soportes publicitarios. Cuando se instalen todos, la ciudad contará con cerca de 3.000, entre anuncios, contenedores de pilas y vidrio, paneles informativos y columnas. Pero no todos superan la prueba de su propia normativa.

La Ordenanza General sobre Mobiliario Urbano indica que "no podrá autorizarse" un chirimbolo en una acera si no deja un espacio para pasar de "al menos" tres metros de ancho. El comerciante de Velázquez, metro en mano, constata que la normativa queda hecha añicos: 2,85 metros hasta su fachada. También incumple el artículo que establece que deben mediar 50 metros entre elementos de mobiliario urbano "de naturaleza diferente". Tiene un vecino demasiado cerca: un cilindro vertical para publicidad se erige en la mediana de la calle a menos de 30 metros de distancia.

La normativa municipal incluye otro apartado que indica que los chirimbolos "de la misma clase" tienen que estar a 300 metros de distancia. En Nuevos Ministerios, dos pantallas publicitarias aún por estrenar no guardan esa regla. Claro que, también para este caso, la ordenanza incluye una salvedad: "Salvo que exista un programa especial". Este periódico intentó sin éxito recabar ayer la versión de la Concejalía de Medio Ambiente.

Los viejos soportes instalados por el ex alcalde José María Álvarez del Manzano tampoco se salvan de la prueba del metro. En mitad de la calle de la Princesa, en apenas 40 metros, se alinean casi sin pausa un buzón, una farola con papelera, un panel publicitario, un banco para sentarse, un chirimbolo que sirve para reciclar pilas, una nueva papelera y otro banco.

www.elpais.es 27.10.07

El concurso... en los tribunales

El concurso de los superchirimbolos ha tenido una triste tradición en la ciudad de Madrid desde los años 90: la sospecha, y las denuncias oportunas, de realizar concursos no muy limpios.

El último que adjudicó el Consistorio de la capital en diciembre de 2006 para la colocación de esas pantallas gigantes en la vía pública no iba a ser diferente. La denuncia en el tribunal de una de las empresas que participó en la convocatoria y que no fue adjudicataria, Viacom, ha provocado que un juez solicite al Ayuntamiento todo el expediente del concurso.

La Concejalía de Medio Ambiente ha tenido que microfilmar el dossier porque el magistrado quería el informe original en sus dependencias. Fuentes municipales restaron importancia a este reclamo y aseguraron que es un trámite más en un contencioso administrativo que no tiene ningún significado especial.

Sin embargo, mientras el Ayuntamiento llena la ciudad de superchirimbolos, Viacom acudió a los tribunales porque considera que el concurso no ha sido justo. Ellos presentaban una oferta económica mayor que los ganadores, la Unión de Empresas Temporal (UTE) Clear Channel y Cemusa. Concretamente el Ayuntamiento hubiera ingresado 73 millones más de los que ha obtenido con la adjudicación.

Además, Viacom asegura que no se valoró la opción medioambiental ni el diseño ni la colocación de los chirimbolos que tenía. Fue, curiosamente, en la propuesta comercial donde se tiró para atrás a la última contrincante de la convocatoria.

El Ayuntamiento consideró que el proyecto económico de Viacom era inviable, porque se basaba en campañas de publicidad semanales y preveía una ocupación del espacio adjudicado de hasta el 90%. Según la opinión de los técnicos municipales, con este planteamiento se corría riesgo de no poder cumplir su nivel de ingresos y ante la perspectiva de que el Consistorio tuviera que romper el contrato por no cumplir todos sus términos, optaron por la propuesta de Viacom, más baja económicamente pero más «fiable».

El juzgado tendrá que decidir ahora si el concurso cumple la normativa o si ha habido alguna irregularidad en la adjudicación o en su tramitación. Por lo pronto, el próximo 14 de noviembre, el concurso se examinará por los grupos de la oposición en la Comisión municipal de Vigilancia de las Contrataciones.

La Concejalía de Medio Ambiente ya tuvo que rescindir el contrato de los famosos relojes por no cumplirse las condiciones de adjudicación. Entonces, ambas partes amenazaron con llevar el concurso a los tribunales. La oposición acusó al Consistorio de supuestas irregularidades como cambiar los informes técnicos previos a la adjudicación. Al final, se salvó con una indemnización económica por parte del Ayuntamiento

www.elmundo.es 02.11.07

EL HIJO DEL JEFE DE MOBILIARIO URBANO TRABAJÓ EN LA FIRMA DE LOS CHIRIMBOLOS

El contrato de los 899 chirimbolos con los que el Ayuntamiento está sembrando Madrid sigue creando incertidumbres. El Consistorio adjudicó el 12 de septiembre de 2006 la concesión de los polémicos artefactos a la unión de empresas Clear Channel-Cemusa, una empresa que ofrecía 73 millones menos que su principal competidora, la multinacional Viacom. El diseño del pliego de condiciones primó otros aspectos de las ofertas por encima del importe que ofrecían, y ni siquiera evaluó el diseño e impacto ambiental de Viacom. El Ayuntamiento reconoció que era la primera vez que utilizaban un pliego de esas características.

El jefe de Mobiliario Urbano, Juan José Fernández-Villa Medina, que participó como vocal técnico en la elaboración del pliego de condiciones y en la adjudicación, tenía vínculos con la empresa ganadora. Su hijo, Juan José Fernández-Villa Blanco, trabajó en Clear Channel, la firma que se adjudicó el contrato, durante cuatro años, hasta mayo de 2005. "Tenemos un magnífico concepto de él", explica un portavoz de la empresa. "No hubo despido. No sabemos por qué se fue", añade. Otra fuente de la compañía asegura que Fernández-Villa ocupó un puesto directivo. 

Clear Channel-Cemusa se adjudicó el contrato de explotación publicitaria en la vía pública y de mobiliario urbano de gran tamaño a cambio de 160 millones de euros, una oferta 73 millones inferior a la de su inmediato competidor, Viacom, filial de la multinacional CBS, que ofrecía al Consistorio 233 millones. Pero el Ayuntamiento consideró que dicha oferta "no era realista" y sí difícil de cumplir. 

El jefe de Mobiliario Urbano ocupa el cargo desde el 15 de marzo de 2004. Antes era el segundo del área. El Ayuntamiento alega que no tenía por qué inhibirse del proceso, puesto que su hijo ya había abandonado Clear Channel. "La ley de incompatibilidades no obliga en estos casos a nada", explican fuentes municipales. Y ni se plantean repetir el concurso ni destituir al jefe de mobiliario urbano. "La mesa de adjudicación es un órgano colegiado y no podemos pedir a todos los funcionarios la relación que tienen con las múltiples empresas con las que trabaja el Ayuntamiento", explican las mismas fuentes. 

Juan José Fernández-Villa formaba parte de la mesa de contratación del concurso. Además, su firma aparece en la conclusión de la valoración de las ofertas. El 26 de febrero de 2006 es el único firmante del documento donde se especifican las condiciones técnicas que deben cumplir las ofertas. 

La adjudicación de la publicidad a Clear Channel-Cemusa fue el 12 de septiembre de 2006, aunque el concurso se hizo público el 27 de febrero. Estas fechas no coinciden con las que el hijo del responsable de Mobiliario Urbano estuvo trabajando en la concesionaria. Pero las decisiones municipales para iniciar este tipo de expedientes comienzan con meses de antelación. Y más cuando el contrato de las pantallas de información y publicidad estaba en el aire desde que en 2003 el Ayuntamiento canceló el adjudicado a JCDecaux. Las empresas del sector esperaban que se convocara el nuevo contrato. 

La relación del Ayuntamiento con Clear Channel no comienza con los chirimbolos. Fue la adjudicataria de un contrato anterior para publicidad en cerramientos de obra y vallas. Clear Channel tiene un capital social de 945.000 euros, que tuvo que ampliar en septiembre de 2005, porque estaba en riesgo de quiebra, según asegura la empresa que audita sus cuentas, Ernst&Young. Desde su formación, en 2000, sólo ha cosechado pérdidas. En 2005 registró unos números rojos de 9.412 euros. 

La oposición municipal llevará todo este asunto a la comisión de vigilancia de la contratación el próximo 14 de noviembre.

Viejos conocidos

Los directivos de Clear Channel y los responsables del Ayuntamiento de Madrid no son desconocidos. La empresa gestionó entre 2002 y 2004 la publicidad de las vallas ubicadas en solares municipales a cambio de levantar un cerramiento en estas parcelas.

Pero Clear Channel no ganó el contrato que permitía explotar las vallas. Lo que hizo la firma estadounidense fue comprar a las dos empresas que lograron el concurso en 1998. Las empresas de publicidad Poster y Dauphine lograron el contrato, que tenía una duración de cuatro años y otros dos de prórroga.

En esa época, Juan José Fernández-Villa Medina ya ocupaba el cargo de jefe de sección de Mobiliario Urbano del Ayuntamiento de Madrid. Su hijo, Juan José Fernández-Villa Blanco, estaba en el otro lado de la mesa. Trabajaba en Clear Channel.

(www.elpais.com, 08/11/07)

El Consistorio dice que dio un año a Clear Channel "para retirar las vallas"

El hijo del jefe de Mobiliario Urbano trabajaba en ese momento en la firma

La compañía Clear Channel, adjudicataria de los chirimbolos en Madrid, estuvo al menos 12 meses explotando la publicidad de las vallas que adornaban los cerramientos de solares municipales después de haber expirado su contrato con el Ayuntamiento. El documento que había firmado no se basaba en una contraprestación económica al Consistorio, sino en colocar los cerramientos de los solares en obras.

  • Un experto calcula que la empresa pudo ganar unos cinco millones

Pero el contrato expiró en abril de 2004 y un año después todavía había vallas que mostraban una publicidad renovada, según demuestra un documento notarial y unas fotografías realizadas en abril de 2005 a las que ha tenido acceso EL PAÍS. En ese tiempo, Clear Channel seguía ingresando dinero de los anunciantes. Además, en esa época el hijo del jefe de Mobiliario Urbano, Juan José Fernández-Villa, que como tal participó en la mesa de contratación, trabajaba en Clear Channel.

Este contrato venía precedido de una compraventa de empresas. Las firmas de publicidad Poster y Dauphine se hicieron en febrero de 1998 con el concurso para gestionar los anuncios de 200 vallas. Pero Clear Channel compró ambas firmas en 2002 y pudo aprovechar este contrato durante el tiempo que quedaba. Y hasta un poco más.

El Ayuntamiento justifica la explotación de las vallas más allá del término del contrato: "Cuando finalizó, se retiró el 80% de la publicidad de las vallas de los solares municipales durante el primer trimestre", explica Fermín Oslé, director de Vías Públicas y Equipamientos Urbanos. "El resto se retiró conforme se iban solucionando los casos más difíciles".

Según el responsable municipal, se concedió un año a Clear Channel para retirar todas las vallas publicitarias. Pero esta opción no figuraba en el pliego de condiciones y además, supuestamente, era un tiempo que se otorgaba para retirar los soportes, no para explotarlos.

Así que el negocio fue redondo. Según un experto, la empresa podría haber ingresado unos cinco millones de euros por la gestión de estos espacios durante el año en que el contrato con el Consistorio había expirado. Este periódico intentó ayer varias veces sin éxito recabar la versión de la empresa.

El grupo socialista, que llevó al último pleno municipal el contrato de los chirimbolos, tiene claro que se produjo una situación irregular. "Es una empresa a la que le han permitido explotar unas vallas publicitarias fuera de contrato. Y el pliego no lo permitía. Se ha utilizado la argucia de dejarles un margen para el desmontaje y seguir ingresando un dinero, que a precio de mercado de entonces, pudieron ser bastantes millones de euros, unos cinco", denuncia el concejal socialista Pedro Santín. "Es un tiempo extra que técnicamente no es defendible. Y eso es por una autorización expresa de Fernández-Villa", dice Santín. El grupo socialista llevó este contrato hace un año a la comisión de vigilancia de la contratación, que se limitó a reclamar el expediente.

Clear Channel es junto con Cemusa, filial de la constructora FCC, adjudicataria del actual contrato de la publicidad callejera en Madrid. La oferta presentada por ambas empresas es de 170 millones de euros, unos 73 millones menos que la que presentó su principal competidora, Viacom, filial de la multinacional estadounidense CBS, 233 millones.

Los técnicos municipales redactaron un pliego de condiciones que no valoraba las ofertas globalmente. Eso provocó que la unión temporal de empresas (UTE) Clear Channel-Cemusa se hiciera con el contrato sin valorar los aspectos medioambientales y de diseño de las restantes.

Expertos consultados explicaron que este tipo de pliegos son poco habituales "porque excluyen algunas ofertas sin llegar a valorar todas las propuestas". La concejal de Medio Ambiente cuando se adjudicó el contrato, Paz González, reconoció la novedad del pliego de condiciones escogido para este concurso.

La comisión de vigilancia se retrasa

La comisión de vigilancia de la contratación que debe revisar el expediente del contrato de los chirimbolos se retrasará. La fecha prevista inicialmente era el 14 de noviembre. Pero el pasado miércoles, a petición de su presidente, el socialista Ramón Silva, se pospuso al 5 de diciembre.

El grupo socialista denuncia que pidió el retraso de la reunión porque el Ayuntamiento no había facilitado el expediente para que lo estudiaran antes. El miércoles, cuando se cerraba el plazo para convocar oficialmente la comisión de vigilancia, el Consistorio comunicó a la oposición que el documento estaba disponible. "Es evidente que intentan obstaculizar la investigación. Comunican que no disponen de la información, y justo cuando se va a cerrar el plazo dicen que sí la tienen", denuncia el socialista Pedro Santín.

El gobierno de Alberto Ruiz-Gallardón alega que el juzgado que le ha requerido el expediente, como consecuencia de una demanda de la empresa Viacom, pidió el original. Por ello, tuvieron que microfilmarlo detenidamente y se ha retrasado su entrega a los grupos municipales de la oposición.

Por su parte, IU anunció ayer que pedirá que el jefe del Departamento de Mobiliario Urbano, Juan José Fernández-Villa, comparezca en la comisión. EL PAÍS adelantó ayer que Fernández-Villa tiene un hijo que trabajó durante cuatro años en Clear Channel, firma que se llevó el contrato de los 899 chirimbolos que han florecido por todo Madrid.

"De probarse que esta persona proporcionó un trato de favor a la empresa por tener vínculos familiares, pediremos que sea destituido inmediatamente", afirmó la concejal de IU Raquel López, responsable de Medio Ambiente.

Juan José Fernández-Villa hijo dejó de trabajar en la firma de publicidad un año antes de que se adjudicase el contrato. El Ayuntamiento considera que ese hecho le exime de la sospecha de haberse beneficiado de un trato de favor.

www.elpais.es 09.11.07

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