La Comunidad de Madrid, a través del Consejo Económico y Social (CES), ha adjudicado un estudio sobre inversión en infraestructuras a la empresa Análisis Económico Integral, vinculada a la FAES, tras un proceso pleno de irregularidades, según denuncian los sindicatos UGT y CCOO.
El CES de la Comunidad de
Madrid es un organismo consultivo, creado a
imagen de centro nacional, que pretende ofrecer
informes no vinculantes sobre realidades
económicas y sociales que integren la visión de
empresarios, sindicatos y expertos designados
por el Gobierno de Aguirre. Sin embargo, según
alertan los sindicatos, podría haberse
convertido en un órgano consultivo destinado a
la propaganda neoliberal.
Una nueva cacicada
Así, CC OO de Madrid denuncia cómo el
director del CES madrileño, Francisco Cabrillo,
ha procedido de modo irregular y sin buscar el
consenso para adjudicar la elaboración de un
informe a una consultora afín a la presidenta
Aguirre y a la FAES del PP, lo que califican de
“una nueva cacicada”.
Irregularidades en tiempo y forma
Las irregularidades señaladas se
refieren a la dilatación sin motivo del proceso
de adjudicación del informe y como se aceptó una
propuesta, la de la empresa de Valentín Bote,
colaborador de la FAES, que no se ajustaba en
forma ni en contenido al estudio solicitado.
Cuando se alertó de este hecho tanto por parte
de UGT como de CCOO y según explican en este
sindicato, “la empresa añadió a su propuesta un
antetítulo y unos apartados para disimularlo y a
renglón seguido se le adjudicó el trabajo”.
Neoliberalismo trasnochado
Para Comisiones Obreras este no es sino
un nuevo ejemplo de cómo el CES de Madrid “se ha
convertido en una fuente de financiación y
difusión de posturas neoliberales extremas y
trasnochadas, cuyo ejemplo más notorio ha sido
el reciente estudio en defensa de la Universidad
privada y contra la Universidad pública”.
Los méritos de Bote
Sobre los méritos del
economista beneficiado por el CES, citan el
último artículo para la FAES que ha escrito, en
el que defiende la desaparición del salario
mínimo. En ese artículo expone Bote que “los
discapacitados, los jóvenes, las minorías, los
que no tienen preparación, son agentes
económicamente débiles”, pero “tienen una
ventaja sobre los demás, la capacidad de
trabajar por sueldos más bajos” y “el Gobierno
no se la puede arrebatar fijando un salario
mínimo”. El sindicato recuerda que en España el
salario mínimo no alcanza los 600 euros.

