Casi se cruzan. Tres pintores con el mono
blanco plagado de manchas y una escalera de madera salen por el
garaje. Unos minutos después llega el coche oficial a la entrada
principal del hospital del Tajo, en Aranjuez. Sonrisas bajo el
cartel y foto de familia. La presidenta de la Comunidad,
Esperanza Aguirre; el consejero de Sanidad, Manuel Lamela, y
otros invitados están a punto de entrar en un edificio fantasma.
En un lateral del edificio, una veintena de
curritos curiosean desde una ventana cerrada del segundo
piso. Huele a recién pintado. No ha habido tiempo para pulir el
suelo ni para limpiar los cristales, llenos de churretes y
polvo. Tampoco de retirar los sacos de yeso, las vallas y los
palés.
El itinerario organizado para la prensa por
salas y quirófanos no pasa por las zonas donde se almacenan los
escombros. Basta salir un instante del grupo para encontrar bajo
una ventana los restos de material apilados tras 17 meses de
intensa obra en 46.000 metros cuadrados. Pero los plazos son los
plazos. Y el PP se comprometió en la pasada campaña electoral a
construir siete hospitales -que finalmente serán ocho- en esta
legislatura, a la que le quedan 30 días para expirar. El primero
de todos, con 90 camas ampliables a 112, es el del Tajo, que
atenderá a 70.000 vecinos de Aranjuez, Colmenar de Oreja,
Chinchón, Valdelaguna y Villaconejos. Eso supone una ratio de
1,3 camas por cada mil habitantes, por debajo de la media
recomendada por la Organización Mundial de la Salud -entre ocho
y diez camas por cada mil habitantes-.
Al edificio "le faltan los remates", según
una enfermera que también está de visita.
Dos portavoces de CC OO alertan por los
pasillos de "la privatización de los servicios públicos". Le dan
un folleto a Aguirre. Critican el sistema de gestión de los
nuevos hospitales, por el que una empresa privada los construye,
mantiene y gestiona, y Sanidad aporta el personal médico y de
enfermería y paga un alquiler por el uso del centro. Así
funcionarán siete de los ocho centros, situados en Vallecas,
Arganda del Rey, Coslada, San Sebastián de los Reyes,
Majadahonda y Parla. El octavo, en Valdemoro, será enteramente
privado.
Todas las obras -excepto Majadahonda- estarán
terminadas antes de las elecciones. Pero no recibirán enfermos
antes de fin de año, es decir, en la próxima legislatura.