El Ayuntamiento y la baronesa Thyssen ya están de acuerdo. El noveno plan de reforma del eje Prado-Recoletos apunta a ser el bueno. Es muy parecido al que aceptó, en un principio, el museo el pasado septiembre. Por la puerta de la pinacoteca de la baronesa vuelven a pasar sólo tres carriles de tráfico, como entonces. El Consistorio ha vuelto al punto de partida. En el último plan del Ayuntamiento del pasado 27 de noviembre eran cinco. Los dos carriles "sobrantes" cruzan ahora de acera y arrancarán desde Neptuno hasta el propio despacho del alcalde, en Cibeles.
Toda la parte que afecta al Museo del Prado se queda tal y como estaba en el último plan. El acuerdo se gestó tras una reunión entre técnicos el pasado día 5. El encuentro fue auspiciado por el Ministerio de Cultura, que ha ejercido de mediador. Las desaveniencias entre la baronesa y el Ayuntamiento han sido continuas desde el inicio de las negociaciones. Hasta el punto de que los responsables de la pinacoteca amenazaron hace menos de 15 días con llevarse la colección a otro sitio.
Las fricciones han sido una constante. Algunas, muy llamativas. Por ejemplo, la unión con grilletes de la baronesa a un árbol. En satisfecho resumen del propio Gallardón: "Después de mucho recorrido y una historia que a veces ha traspasado lo que es la información habitual de los asuntos municipales, ya están los tres grandes museos de acuerdo: Thyssen, Reina Sofía y Prado".
Aunque fue el ministro César Antonio Molina quien reveló el acuerdo en un desayuno informativo. Después, el alcalde Ruiz-Gallardón lo confirmó: "Sólo falta hacerlo oficial". Bueno, eso y que la Comunidad de Madrid conceda su obligatorio visto bueno. Para ello tiene un mes desde la presentación del proyecto.
El anterior no recibió el visto bueno, objetándosele varios aspectos desde el punto de vista ambiental. En general, la posición de Esperanza Aguirre, presidenta regional, ha sido de mayor cercanía al Thyssen que a su compañero de partido Ruiz-Gallardón.
El alcalde reconoció que este plan es casi idéntico al "penúltimo que se barajó". O sea, al que le gustaba al Thyssen. Entonces, según fuentes cercanas al proyecto, fue la propia baronesa quien no terminó de formalizar el acuerdo. Por eso, ahora se ha negociado que el nuevo plan parezca una oferta del museo, aunque ha sido consensuado entre técnicos de las dos instituciones. Además, "se mantiene íntegro el arbolado", según aseguró Gallardón. Algo que confirman todas las partes implicadas.
Fuentes del Thyssen aseguran que en la negociación plantearon reducir a sólo dos carriles el tráfico, pero que "con el ánimo de facilitar una solución que permita salvaguardar las necesidades mínimas del museo", habían aceptado finalmente dejar el proyecto en lo que hoy se ha hecho público.
Una foto que reduce drásticamente el tráfico. Hasta un 37%, según calculó en su día el Ayuntamiento, entre Neptuno y Cibeles. La propuesta consensuada "conserva igual capacidad de absorción de coches que la anterior, lo que era un tema capital", confirmó el regidor.
(www.elpais.com, 14/12/07)
AGUIRRE QUIERE SABER CÓMO AFECTARÁ EL TRÁFICO A LAS ZONAS CERCANAS
A la Comunidad de Madrid no le gustó nada que el ministro de Cultura, César Antonio Molina, pusiera fin al conflicto sobre el eje Prado-Recoletos con un acuerdo entre el Ayuntamiento, el ministerio y la Fundación Thyssen.
Por eso, a media tarde, el Gobierno regional se apresuró a anunciar que condiciona su visto bueno preceptivo al proyecto municipal a que el Consistorio le presente "exhaustivos" planes de movilidad y de medio ambiente, según explicó un portavoz del Ejecutivo regional.
A mediodía, el vicepresidente primero, Ignacio González, había recordado que en la tramitación del proyecto municipal, la Comunidad de Madrid tiene la última palabra. El paseo del Prado fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de monumento por el Gobierno regional en 1999, cuando lo presidía el hoy alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. Eso somete a cualquier proyecto de obras a fuertes limitaciones ambientales y de protección del patrimonio.
"Es un proyecto de envergadura extraordinaria", recalcó el vicepresidente Ignacio González, que insistió en que afectará a unos 600.000 vecinos de cuatro distritos: Arganzuela, Centro, Retiro y Salamanca.
"Las limitaciones de tráfico en la zona supondrán el desplazamiento de vehículos a otras zonas y, en la medida en que esa circulación afecte al Jardín Botánico o al Retiro, implica unas afecciones medioambientales sobre las que la Comunidad va a estar muy vigilante", puntualizó. Por eso, reclama al Ayuntamiento un estudio que incluya "todos los contaminantes atmosféricos que se generen por el tráfico y su repercusión" sobre los ciudadanos.
(www.elpais.com, 14/12/07)
GALLARDÓN TIENE UNA 'CHULETA' PARA REBATIR EL TÚNEL
Alberto Ruiz-Gallardón no quiere construir un túnel bajo el paseo del Prado. Lo ha descartado. Pero la Comunidad de Madrid sí. Y se lo ha pedido varias veces, atendiendo a las necesidades "del tráfico en esa zona". Pero el alcalde ya tiene argumentos "científicos" para su negativa -además del de recordar que ya en su momento su predecesor, José María Álvarez del Manzano, desechó la idea por inviable.
Gallardón tiene en su poder un informe elaborado por un grupo de ingenieros de la Politécnica que surte de abundante argumentario frente a las sugerencias del Ejecutivo regional.
"Un túnel a escasa profundidad trazado bajo el bulevar provocaría un daño en las raíces de anclaje con el consiguiente peligro de descalce y caída de los árboles". Esa poco halagüeña perspectiva para las plantas que jalonan el paseo del Prado es una de las conclusiones del trabajo. Un discurso que utilizó el alcalde para rebatir la idea del túnel ante los medios, a pesar de que los 20.000 árboles afectados por los túneles de la M-30 no le impidieron seguir adelante con ese proyecto.
También pidió, precisamente, que la gente cerrase los ojos y visualizase el paisaje de guerra por las obras de la M-30. Después, había que superponer esa imagen al paseo del Prado. Una visión dura. Gallardón también recordó que una infraestructura así exige un montón de construcciones auxiliares mientras dure la obra. Un panorama aterrador si se tiene en cuenta que se distribuiría entre Atocha y Cibeles.
Pero el estudio incluye más razones para desaconsejar la obra: "Un túnel a profundidad mayor de 20 metros induciría un cambio en la zona que afectaría al arbolado directamente situado sobre la planta del túnel y al de las zonas adyacentes, produciendo el encharcamiento y la pudrición". Y sigue: "La construcción de las rampas de entrada al túnel, que serían mayores cuanto mayor sea la profundidad a la que se realice la obra, así como la construcción de los respiraderos, tendrán como consecuencia la tala de gran número de árboles y el daño a los sistemas radicales por la realización de zanjas en superficie".
Además, el escrito avisa de que "se desconoce a la profundidad que el eje Prado-Recoletos puede alcanzar las raíces de los grandes árboles existentes. Teniendo en cuenta que se trata de especies de crecimiento rápido y consecuentemente de grandes necesidades de agua, no se descarta que en muchos ejemplares las raíces bajen a profundidades relativamente elevadas, superiores a dos o tres metros".
La conclusión final recuerda el peligro de que "el hundimiento de la bóveda del túnel puede ser fatal para el arbolado, como así ocurrió en la construcción del pasillo ferroviario por debajo del Campo del Moro, donde cedros de más de 30 metros de altura fueron tragados al fallar la construcción de los túneles".
(www.elpais.com, 14/12/07)

