El paro es lo que más preocupa a los españoles, según el
barómetro de diciembre que el CIS difundió ayer. Y Madrid hoy
tiene 27.800 desempleados más que hace un año. La creación de
casi 130.000 puestos de trabajo durante los últimos 12 meses, un
4,5% más que en 2005, no ha sido suficiente para atender el
aluvión de mano de obra que ha recibido la región.
El incremento del 15% del
paro en Madrid es el mayor experimentado en todas las
comunidades.
Es la primera vez desde 1995 que en la región aumenta tanto el
porcentaje de desempleados, el problema que el 42% de españoles
señalan como el más importante, por delante de la inmigración,
el terrorismo o la vivienda.
¿Por qué una región que crece tanto (un 4,3% durante la primera
mitad de 2006) y que genera tanto empleo, tiene un 15% más de
parados que el año anterior, según los datos de la última
Encuesta de Población Activa? Hay una explicación en la que
todos los consultados están de acuerdo: Madrid se ha convertido
en un imán de atracción de potenciales trabajadores. Su economía
no ha sido capaz de absorber el aluvión de mano de obra. Aluvión
formado, por una parte, por los trabajadores de fuera
-inmigrantes y procedentes de otras regiones de España- y, por
otra, por personas a las que las buenas perspectivas laborales
animan a buscar un empleo (amas de casa, estudiantes...).
Los siguientes factores ya sólo los comparten los críticos con
la labor del Gobierno de Esperanza Aguirre. "Este dato no sólo
refleja que el crecimiento madrileño ha tocado techo, sino que
también vivimos un proceso de desindustrialización importante,
vinculado a movimientos de especulación urbanística", sostiene
Ricardo Morón, profesor de Derecho del Trabajo de la Universidad
Autónoma.
Él elige un ejemplo de cómo el ladrillo desplaza a la industria:
el caso de Méndez Alvaro. "En una zona donde antes había 16
empresas se ha edificado el Pasillo Verde. Una firma como El
Águila ha desplazado su fábrica del centro de Madrid a la
provincia de Guadalajara", asegura Morán, que está convencido de
que la desindustrialización está en muchos casos ligada a los
pelotazos inmobiliarios.
No comparte el discurso crítico con la política de empleo
regional el profesor del Instituto de Empresa Juan Carlos
Martínez Lázaro. Él considera que la creación de puestos de
trabajo es el dato más importante, ya que es el que genera
bienestar para los ciudadanos. Y, además, destaca que la tasa de
paro madrileña, el 6,5%, es de las menores de todas las
comunidades. Únicamente superior a las de Navarra, Aragón,
Cantabria y Baleares.
La diferencia de más de cuatro puntos entre el paro femenino y
el masculino tampoco es, según Martínez Lázaro, un problema
mayor en Madrid que en otras regiones. "Es una réplica de lo que
ocurre en toda España. Las mujeres sufren más el paro y tienen
una menor tasa de actividad", explica.
El profesor de Economía del Instituto de Empresa muestra su
escepticismo sobre la posibilidad de que los 210.000 madrileños
que pasan los lunes al sol encuentren un empleo. "No creo
que haya mucho margen para que en los próximos años disminuya la
bolsa de desempleados", opina.
El consejero de Economía, Fernando Merry del Val, presentó ayer
un balance triunfalista de la Encuesta de Población Activa.
Durante la presentación del Barómetro sectorial realizado por
CEIM y la Cámara de Comercio, el consejero destacó que por
primera vez se ha superado la barrera de los tres millones de
ocupados y que la tasa de actividad ha subido hasta el 64%, la
tasa más alta del país.
Optimismo del
consejero
"Ya hemos logrado el pleno empleo masculino [los economistas
consideran que este concepto se alcanza con un porcentaje de
paro en torno al 5%], y estamos más cerca del pleno empleo
femenino", manifestó.
Tampoco aceptó Merry del Val las acusaciones de
desindustrialización que lanzan los sindicatos contra su
Gobierno. Aseguró que es este sector el que registró un mayor
incremento en el último año y que Madrid es la segunda región
con más industria de España, sólo por detrás de Cataluña. "En
este sector también hemos llegado hasta el pleno empleo",
dijo.Según el consejero, la razón del aumento del desempleo es
que en el último año han entrado 157.000 madrileños en el
mercado laboral madrileño. Y se han creado 130.000 empleos. Los
27.000 trabajadores de diferencia son algunos de los que han
hecho que a 31 de diciembre del año pasado la región contara con
210.500 desempleados.
En los últimos 12 meses, A. R. ha
tenido tres trabajos que
compatibiliza con sus estudios de
Filología. Para el primer empleo no
firmó ningún tipo de contrato; en el
segundo lo hizo "algunos días sí y
otros no"; y con el tercero
tuvo papeles con todas las de
la ley. A. R., de 26 años, es
un caso de la cada vez mayor
temporalidad que denuncian los
sindicatos CC OO y UGT.
El curso de monitor de tiempo libre
que hizo esta residente en Colmenar
le ha servido para ocuparse de los
niños de un colegio durante sus
actividades extraescolares. Cuatro
horas a la semana, con lo que gana
180 euros al mes. En el mismo centro
atiende a los niños los días en los
que no tienen clase, por lo que se
saca 21 euros diarios. "Trabajo un
día y luego... si te he visto no me
acuerdo", dice esta chica a la que
sus trabajos precarios no le
permiten independizarse de sus
padres.
"Si tuviera un trabajo fijo, con
horarios que conociera de antemano,
podría prepararme más tranquilamente
mis exámenes", explica.
Uno de los asuntos que más le traen
de cabeza es observar cómo se ha
deteriorado el trabajo que antes se
hacía para la Comunidad de Madrid.
"Mis amigos me cuentan que hace ocho
años te contrataba la Comunidad para
los centros abiertos [actividades
que se hacen con los escolares
durante las vacaciones]. Ahora lo
hacen entidades sin ánimos de lucro
y cada año que pasa, el trabajo es
más precario", dice bastante
indignada.
En este aspecto, A. R. coincide con
el diagnóstico que hace el sindicato
UGT, cuya responsable de Política
Institucional, Maru Menéndez,
denuncia que la temporalidad ha
aumentado más en el sector público y
en las Administraciones Públicas que
en el privado. "En el sector público
alcanza al 7% de los hombres y al 8%
de las mujeres", dice la
sindicalista.