A
la espera de entrar en las listas de espera. Según los últimos
datos ofrecidos por la Consejería de Sanidad, correspondientes
al pasado 31 de diciembre, 37.880 pacientes están aguardando a
ser intervenidos en la sanidad pública regional. La presidenta
Esperanza Aguirre prometió en 2003 operarlos en un máximo de 30
días o dimitir si fracasaba en el intento. Hoy, Sanidad dice que
ha cumplido la promesa, aunque sus datos revelan que sólo 12.040
de estos pacientes (un 31,8%) están incluidos en la lista de
espera oficial, la de los 30 días. Ésta no incluye a
otras 13.777 personas porque aún no les ha visto el anestesista,
y a 12.063 más porque han optado por no ser operados en clínicas
privadas concertadas.
De los tres grupos en los que Sanidad divide a los pacientes
-los incluidos en la lista de espera oficial, los
excluidos por estar a la espera del anestesista y los que lo son
por preferir operarse en su hospital público a hacerlo en una
clínica privada-, es precisamente el oficial el más
pequeño.
Hace dos años y medio -antes de que el consejero de Sanidad,
Manuel Lamela, creara un nuevo sistema de contabilidad de las
listas para cumplir la promesa de Aguirre-, el 84,3% de los
enfermos que esperaba cita en el quirófano estaba incluido en la
lista oficial. Desde entonces, este porcentaje ha caído
vertiginosamente hasta el 31,8% actual.
La segunda categoría, los excluidos (aunque por un plazo máximo
de otros 30 días) por estar a la espera del anestesista, también
ha cambiado mucho, pero en sentido inverso: hace dos años y
medio eran el 5,9% del total; hoy son mayoría: un 36,4%. La
misma tendencia han seguido quienes prefieren ser operados en su
hospital público y por eso quedan fuera de la lista: en junio de
2004 eran un 9,8%; hoy son más del triple: un 31,8%.
Desde que Lamela instauró su sistema para elaborar las listas de
espera, las críticas han sido constantes por parte de los
partidos de la oposición, PSOE e IU, y los sindicatos CC OO y
UGT. Todos ellos acusan al consejero de "jugar al tocomocho" y
de "manipular y mentir con la salud de los ciudadanos".
El sistema Lamela de contabilidad de las listas de espera
también ha sido censurado por el Consejo Interterritorial de
Sanidad -órgano en el que el Ministerio de Sanidad y las
comunidades autónomas coordinan sus políticas-, que ha expulsado
a la Comunidad de Madrid del cómputo nacional por considerar que
incumple la normativa estatal.
La Consejería de Sanidad, por su parte, contesta a las críticas
asegurando que "el Gobierno regional cumple escrupulosamente la
normativa [estatal] vigente" y que su prioridad en la gestión de
las listas es la eficiencia y "transparencia".Sanidad añade, en
un comunicado, que se siente "tremendamente satisfecha por los
buenos resultados que ha supuesto la implantación del Plan de
Reducción de la Lista de Espera Quirúrgica" -el sistema
Lamela-.Respecto a la evolución de las listas en el último
trimestre, la consejería admite un ligero aumento de las
personas y los plazos. Los pacientes han pasado de 34.664 a
37.880 (un 9,3% más). Por especialidades, las que más han
aumentado son Traumatología y Oftalmología (ver cuadro).
