Una denuncia anónima decía que en el hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid) se habían podido practicar 400 eutanasias mediante sedaciones indebidas o irregulares a enfermos terminales. Eso sirvió al ex consejero de Sanidad de Madrid, Manuel Lamela (PP), para elevar a los tribunales un asunto que ha tenido soliviantados a enfermos y sanitarios de este hospital madrileño desde 2005. Tras dos años, el juez ha archivado el caso.
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Manuel Lamela, ex consejero de Sanidad de Madrid, impidió que la fiscalía cerrara el caso y lo envió al juzgado
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Los peritos del Colegio de Médicos de Madrid rebajaron las 400 supuestas eutanasias a 13 casos de mala práctica
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El juzgado número 7 de Leganés archiva el caso presentado por la Consejería de Sanidad sin imputar a los médicos
El Derecho Penal exige "certezas más allá de las presunciones", señala el juez Rafael Rosel en el auto en el que ordena archivar las diligencias. "Se ha practicado mal la Medicina, pero no consta que las muertes sean consecuencias de ello", destaca. Y asegura que no ha encontrado elementos para determinar si los fallecimientos se debieron "a la sedación indebida o a su enfermedad inicial". El juez sostiene que "varios pacientes han muerto tras mala práctica médica a la hora de sedarles", aunque no hay pruebas de que ello se deba "exclusivamente a los fármacos prescritos por los doctores".
El caso de las sedaciones de Leganés ha suscitado un gran debate. Desde sectores conservadores se jaleaba la denuncia como un intento de frenar tendencias partidarias de la eutanasia. Tendencias que algunos veían en un grupo de médicos de Leganés a los que se tildaba de "rojos" y "progres". Desde otros sectores, en cambio, se consideró una ligereza que un organismo oficial como la Consejería de Sanidad de Madrid denunciase y airease sin fundamento un asunto que podía frenar a muchos médicos a la hora de aplicar la sedación a enfermos agónicos.
Aviso al fiscal
En 2005, Lamela habló con el fiscal jefe de Madrid, Manuel Moix, y le comentó que le iba a elevar la denuncia anónima que le habían hecho llegar. Tras el aviso de Lamela, Moix pidió los historiales de los casos de posibles homicidios. La criba llegó rápido. Concluyó que sólo 13 de ellos eran susceptibles de ser investigados en la vía penal. Para asesorarse, reclamó un dictamen a expertos de la Clínica Medico Forense de los juzgados de Madrid. Los peritos dictaminaron que no cabía establecer una relación entre la sedación aplicada y los fallecimientos de esos 13 enfermos, todos ellos terminales.
Cuando los fiscales iban a archivar el asunto, el ex consejero de Sanidad dio otra vuelta de tuerca y presentó una denuncia dando cuenta de sedaciones irregulares en 73 de los 400 casos iniciales. La idea era arrebatarle el caso a la fiscalía. Lo logró, y también que la fiscalía se abstuviese de acordar el archivo de las pesquisas.
Fue entonces cuando el juez, Rafael Rosel, del Juzgado de Instrucción 7 de Leganés, se hizo cargo del asunto. Rosel encomendó al Colegio de Médicos de Madrid que eligiera a un grupo de expertos para que analizase esos 73 casos. La elección de los expertos cosechó críticas por las tendencias conservadoras de algunos de ellos. Los expertos detectaron 34 casos de supuesta mala práctica médica por sedaciones indebidas, excesivas o contraindicadas. Explica el juez al respecto: "Se sedó terminalmente a cuatro pacientes (...) que contaban con posibilidad de serles ofrecido tratamiento médico". Según el juez, en otros 11 casos de enfermos, todos ellos terminales, las sedaciones fueron aplicadas "de tal manera y con tales dosis que sugirieron una posible relación directa con su muerte o, cuando menos, una contribución muy notable al acortamiento de la vida". El juez también ve que a una veintena de pacientes se les aplicó sedación pese a encontrarse éstos en coma profundo, "lo que constituye una mala práctica médica", señala en el auto. Por este motivo, el juez citó como imputados a los médicos del servicio de Urgencias, entre ellos, Luis Montes.
Con este criterio, el juez asume las conclusiones del peritaje del Colegio de Médicos de Madrid y de otro informe hecho por una comisión nombrada a dedo por Lamela: que el tratamiento era innecesario, no se registró en la historia clínica y, sobre todo, que las dosis de calmantes eran excesivas. Los expertos en cuidados paliativos rebaten este punto, ya que no hay una dosis de calmante máxima fijada en ningún protocolo ni, mucho menos, en una ley.
Concluidos los interrogatorios y demás pesquisas, el juez ha decidido archivar las diligencias "al no resultar debidamente justificada la perpetración de delito" ni hay "elementos para responsabilizar criminalmente a los imputados por las muertes de sus pacientes tras las sedaciones". El juez deja claro en su auto que, "por más confusión que se haya querido generar por parte de algunos", lo que él ha juzgado no es el hecho de si se debe sedar o no a un paciente terminal, ni la forma de proceder de los médicos de Leganés.
LOS MOTIVOS DEL JUEZ
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"No se puede asegurar que el fallecimiento deviniera por los fármacos prescritos".
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"No puede predicarse que los médicos sedaran a la paciente para causarle una muerte inmediata".
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"Los médicos creían, en todo caso, obrar lícitamente".
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"Las actuaciones procedimentales deben ser concluidas al no resultar justificada la perpetración del delito".
Doctor Montes: "El daño moral y profesional infligido es difícil de reparar"
El ex responsable del servicio de Urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés, Luis Montes, ha mostrado su alegría y satisfacción, tras "28 meses muy duros", por el sobreseimiento del caso de las presuntas sedaciones irregulares en el centro hospitalario madrileño, aunque ha lamentado que "el daño moral y profesional infligido es ya difícil de reparar". En declaraciones a ELPAIS.com, Montes, destituido a raíz de unas denuncias anónimas por las supuestas sedaciones, ve una "intencionalidad política" en la decisión judicial, conocida hoy, ya que "se ha dilatado en el tiempo y llega casi un mes después de las elecciones municipales y autonómicas y a las 24 horas del cambio de consejero de Sanidad. Esto no es pura casualidad", ha aseverado.
Montes ha relatado que "nos hemos enterado de la noticia a la una del mediodía; ha sido algo muy grato, de gran alegría para el hospital después de 28 meses". Pese a su satisfacción y la de sus compañeros, el doctor ha recordado que han sido "28 meses muy duros, con ceses de jefes de servicio, con el de 11 médicos que trabajaban conmigo", por lo que "la pérdida de confianza en los profesionales ha sido terrible, y habrá que recuperarla". Esto se logrará, ha asegurado Montes, en "un segundo tiempo del partido que está aún por jugar".
El anestesista, que de momento sólo ha leído "por encima la sentencia", ha rechazado avanzar si tiene previsto iniciar nuevas acciones legales, a la espera de estudiar el caso con sus abogados, insistiendo en que el auto judicial ha sido "muy intencionado, ahora se archiva y en él no se han tenido en cuenta ninguna de nuestras declaraciones". "Habrá que aclarar con el tiempo -ha añadido- quiénes son esos peritos".
El Juzgado de Instrucción número 7 de Leganés ha sobreseído hoy la causa contra ocho médicos del Severo Ochoa por la supuesta sedación irregular a 15 pacientes terminales, que murieron poco después de recibir el tratamiento. "Se ha practicado mal la medicina, pero no consta que las muertes sean consecuencias de ello", dice el juez tras el informe de los peritos, que no han encontrado elementos suficientes para determinar si los fallecimientos se debieron "a la sedación indebida o a la enfermedad inicial" de los pacientes.
Muestras de apoyo
Los hechos juzgados se remontan a 2003, pero salieron a la luz pública dos años después. En marzo de 2005, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid destituía a la cúpula del Hospital Severo Ochoa, a raíz de una denuncia anónima sobre "una práctica de eutanasia masiva" con hasta 400 supuestos casos de homicidio. El consejero, Manuel Lamela, dio credibilidad a la denuncia. En junio de 2006, un juez ordenó al director del hospital madrileño que le facilitara los datos de los médicos que aplicaron sedaciones a 15 pacientes terminales para citarlos como imputados. A mediados de septiembre de ese año, estos facultativos comenzaron a declarar. En el centro del huracán se situó a Luis Montes, que ha destacado hoy que, pese a todo, "los usuarios y la población de Leganés han tenido una respuesta francamente favorable".
En todo este tiempo, los trabajadores del Severo Ochoa se han venido manifestando para exigir la restitución de Montes, la dimisión de Lamela -que tras el 27-M ocupa la consejería de Infraestructuras- y para defender la buena praxis del doctor. El 19 de abril de 2006 se manifestaron en Madrid entre 10.000 y 30.000 personas para exigir el cese del consejero. Más recientamente, el pasado 11 de mayo, tuvo lugar la última manifestación de apoyo a los médicos destituidos: un concierto en la Cubierta de Leganés, organizado por la Plataforma por la Defensa del Hospital Severo Ochoa, en el que actuaron los cantantes Víctor Manuel, Ana Belén, Serrat, Sabina, Miguel Ríos e Ismael Serrano, bajo el lema El Severo, me duele.
Cronología del caso de las supuestas sedaciones irregulares del Hospital Severo Ochoa de Leganés
El Juzgado de Instrucción número 7 de Leganés sobresee el caso contra los ocho médicos del hospital por la supuesta sedación irregular a 15 pacientes terminales, que murieron poco después de recibir el tratamiento. "Se ha practicado mal la Medicina, pero no consta que las muertes sean consecuencias de ello", dice el juez, que no ha encontrado elementos suficientes para determinar si los fallecimientos se debieron "a la sedación indebida o a su enfermedad inicial"
15 de octubre de 2006
El juez que instruye el caso de las sedaciones, Rafael Rosel, cita para el día 13 de noviembre, como imputados, a otros tres médicos que trabajaron en las urgencias de este centro: José Luis Menéndez, Susana Cortijo y María del Mar Mendivil.
17 de septiembre de 2006
Los médicos declaran ante el juez a los 18 meses del inicio de la crisis. Ocho médicos comparecen ante los juzgados de Leganés para defender las sedaciones que aplicaron a 15 enfermos terminales. El doctor Miguel Ángel López Vara, el que fuera número 2 de las urgencias cuando este servicio lo dirigía el doctor Luis Montes, rechaza las imputaciones contra él por "mala praxis" médica en la sedación a dos ancianas de 81 y 91 años.
7 de septiembre de 2006
Un juzgado de Madrid desestima el recurso que el ex responsable de urgencias del hospital Severo Ochoa, Luis Montes, presentó en contra de su cese. La sentencia confirma la decisión del consejero de Sanidad por tratarse de la destitución de un cargo de libre designación.
27 de junio de 2005
La Fiscalía de Madrid ha cribado los 73 casos de sedaciones que el consejero de Sanidad de Madrid tildó de sospechosos y denunció en los juzgados de Leganés. La fiscalía descarta en principio que haya delito en 57 casos. Sólo quedan por investigar 16 sedaciones en pacientes en fase terminal, aunque no significa que haya visto irregularidades en estos casos.
13 de abril de 2005
La Fiscalía de Madrid descarta 12 del total de 25 casos, en los que el consejero de Sanidad de Madrid observó "una sedación irregular, no indicada, indebida o en exceso". El descarte de estos 12 casos no significa que los fiscales hayan detectado irregularidad en los 13 restantes.
1 de abril 2005
La Fiscalía de Madrid no ve "infracción penal" imputable a nadie en los dos informes que le ha remitido la Consejería de Sanidad de Madrid sobre una supuesta mala praxis cometida en las urgencias del Severo Ochoa por sedaciones inadecuadas a pacientes terminales.
22 de marzo de 2005
El consejero de Sanidad de Madrid, Manuel Lamela, afirma que 25 fallecidos en Leganés recibieron "sedación irregular". Sostiene que los enfermos terminales que murieron en las urgencias del hospital entre 2004 y 2005 lo hicieron tras recibir "sedación irregular, no indicada, indebida o en exceso" por parte de los médicos.
10 de marzo de 2005
El fiscal jefe de Madrid, Manuel Moix, abre una investigación tras recibir de la Consejería de Sanidad dos denuncias anónimas por presunta "mala praxis" en la administración de fármacos en el servicio de urgencias del hospital Severo Ochoa de Leganés. El responsable del servicio, Luis Montes, es relevado temporalmente. La investigación intenta determinar si los pacientes recibieron "dosis excesivas de fármacos" que les pudieran haber causado la muerte.
2 de marzo de 2005
Una denuncia anónima acusa a 15 médicos del hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid), el 2 de marzo de 2005, de haber cometido "400 homicidios" en el servicio de urgencias.
www.elpais.es 23.06.07

