Una asociación de
defensa de los enfermos recibe dos quejas al día por las listas
de espera para especialistas y pruebas diagnósticas ø Otro
colectivo de sanitarios cifra la espera media en 73,42 días -
Para
visitar al especialista en ginecología del centro de
salud de su barrio, uno de los más de seis millones
de madrileños con cartilla sanitaria puede esperar
hasta 223 días. Si para tratarle ese madrileño tiene
que hacerse una prueba diagnóstica, como una
ecografía, podría llegar a sumarle 211 días más.
Estos datos son los que la Comunidad de Madrid no
facilita, pero que ha recopilado la
Federación de Asociaciones para la Defensa de la
Sanidad Pública. El Gobierno regional, expulsado en
2005 del sistema nacional de cómputo de listas de
espera porque manipuló las cifras para presentarlas
más favorables, no ha logrado reducir la lista de
espera para las pruebas diagnósticas.
A Pilar
Huertas, de 47 años, le descubrieron unos nódulos
sospechosos en la mama cuando tenía 30 años. Desde
entonces se ha hecho una mamografía anual. Antes lo
hacía a través de un seguro privado, pero hace un par de
años lo intentó en la sanidad pública. Así que,
siguiendo el protocolo, en agosto de 2005 pidió cita
para ver al ginecólogo. "Me la dieron para septiembre.
'¡Un solo mes!', pensé. Cuando me presenté en la
consulta, mi nombre no aparecía por ningún lado. La cita
era para septiembre de 2006", recuerda. Al año siguiente
vio al ginecólogo y le hicieron la mamografía en un mes.
Pero no le dieron los resultados hasta el 14 de febrero.
En total, un año y medio para saber si tenía cáncer de
mama.

La Comunidad
hoy asegura que ninguna mujer, atendiendo a criterios
clínicos, espera ya más de 40 días para realizarse esa
prueba, que según la Organización Mundial de la Salud
(OMS) rebaja hasta en un tercio la mortalidad por el
cáncer femenino más frecuente. Sin embargo, igual que
con la mayoría de pruebas diagnósticas, el tiempo real
de espera suele superar con creces ese límite. "Es una
trampa. Hacen lo mismo que con las listas de espera
quirúrgicas. La propia mamografía puede tardar incluso
menos de 40 días, pero hay que sumarle el tiempo de
espera para la cita con el ginecólogo, antes y después
de la prueba", denuncia el portavoz de la Federación de
Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP),
Marciano Sánchez Bayle. La Comunidad ya fue expulsada en
2005 del sistema nacional de cómputo de listas de espera
quirúrgicas al manipular las cifras para presentarlas
más favorables.
Ahora, la
Consejería de Sanidad no da cifras de la lista de espera
para pruebas diagnósticas o para la consulta de
especialistas; una portavoz asegura que son demasiado
heterogéneas y están tratando de unificarlas. Pero,
según los datos de la FADSP (recopilados a lo largo de
2001 y 2006 mediante la comprobación de la fecha de
citación de la primera consulta, de 14 especialidades y
de dos pruebas radiológicas en varios centros de cada
una de las 11 Áreas de Salud de la región), el tiempo
que puede llegar a esperar un paciente para, por
ejemplo, una ecografía es de 211 días (ver cuadro
adjunto).
El tiempo
transcurrido entre la prueba diagnóstica y la entrega
del resultado varía en función de la gravedad que el
radiólogo haya podido detectar. "Eso no es fiable. El
radiólogo podría pasar por alto alguna cosa. Además, el
paciente, aunque luego no tenga nada, espera
angustiado", denuncia Sánchez Bayle.
La Consejería
de Sanidad, consciente de las deficiencias en el proceso
de diagnóstico, aprobó el pasado mayo un plan de
reducción de las listas de espera en este tipo de
pruebas, aunque sin fijar tiempo límite, como en las
quirúrgicas. "No se ha conseguido nada. Los tiempos de
espera en pruebas diagnósticas y en consulta con
especialistas son iguales o mayores que cuando llegó
Aguirre", explica el diputado socialista Eduardo
Sánchez-Gatell. "El principal problema es la atención
primaria. Si ahí los médicos pudiesen pedir las pruebas
y no tener que remitir a los pacientes a los
especialistas, se ganaría mucho tiempo", añade.
Muchos
afectados acuden a la asociación El Defensor del
Paciente. "Les redactamos una reclamación en la que,
sólo amenazando, consiguen muchas veces que se les
adelante la cita", explica su presidenta, Carmen Flores.
Cada día reciben al menos dos cartas denunciando la
situación.
En materia de
prevención, especialmente en cáncer de mama, la
diligencia en el diagnóstico es crucial. De cada 100.000
revisiones preventivas practicadas a mujeres, 80 padecen
un tumor. Según el jefe de sección de oncología del
hospital Clínico y vocal de la Sociedad Española de
Oncología Médica (SEOM), José Luis González, está
demostrado que las pruebas preventivas son eficaces en
los cánceres de: colón (el tercero en incidencia
masculina, 63,5 por cada 100.000 habitantes, y segundo
en las mujeres, 39 por cada 100.000 habitantes), cuello
de útero (tercero en incidencia en las mujeres, entre 7
y 8 de cada 100.000 mujeres), mama (una de cada 12
mujeres, el más frecuente), y pulmón (52 por cada
100.000 habitantes, el más frecuente en hombres). "A
partir de edades avanzadas, esas pruebas son
beneficiosas", explica González. "Para el resto de
cánceres no hay ningún estudio que avale su eficacia",
añade.
La Comunidad
realiza un programa de mamografías bianuales dirigido a
las 708.577 mujeres de la región de entre 50 y 69 años,
según los criterios de la OMS. A estas edades, esta
prueba es especialmente eficaz. El año pasado se
realizaron unas 130.000 pruebas. El parlamento europeo
recuerda en una resolución de 2002 que hay estudios que
indican que los programas de prevención en mujeres de
entre 40 y 49 años pueden reducir la mortalidad hasta en
un 20%.
"Desde la SEOM
nos gustaría que se empezara cuanto antes.
Evidentemente, hay cánceres de mama que aparecen a los
30 años, pero el debate es si es rentable empezar desde
tan temprano. Entendemos que este tipo de programas se
hacen en función de la priorización de recursos en la
sanidad pública, pero la prevención en salud debe ser
prioritaria. Proponemos que la edad de comienzo se
avance a los 45 años en la Comunidad de Madrid, como ya
se hace en la Comunidad Valenciana, que es una
referencia en programas de detección precoz de cáncer de
mama", explica el presidente de SEOM, Alfredo Carrato.
José Luis
R., 57 años: "Vivo angustiado sin saber el resultado
de la biopsia"
José Luis R. está empezando a ponerse
nervioso. Tiene 57 años y problemas de
próstata. Su urólogo le mandó hacerse una
biopsia que le realizaron en diciembre.
"Espero que no sea nada, pero quién sabe. Ya
he tenido problemas antes", dice. Y así,
esperando, seguirá si las reclamaciones que
ha puesto no prosperan. Le han dado cita
para conocer los resultados en octubre de
2007. "He reclamado porque estoy angustiado
y porque el urólogo insistió en que quería
verme antes de la fecha que me habían dado",
apunta. "Imagino que si tuviera algo malo me
habrían avisado. Pero, claro, no lo sé".El
30% de los hombres mayores de 50 sufren
cáncer de próstata, el segundo más frecuente
entre los varones. Es la segunda vez que a
José Luis le dan el resultado de la biopsia
tras un año. Por eso acudió a reclamar a la
asociación El Defensor del Paciente.
Josefa
Lorenzo, 60 años: "Para una densitometría vuelva
usted en 2008"
Josefa lleva cinco años tomando medicamentos
contra la osteoporosis, pero no tiene ni
idea de si padece esa enfermedad. "Me lo
recetó el médico cuando vivía en Gandía,
como prevención", recuerda. "Pero ya no me
fío. Esas pastillas son muy fuertes y cuando
las tomo tengo que quedarme media hora
sentada. Quiero saber si tengo o no la
ostoporosis esa", anuncia.La
osteoporosis afecta en España a 2,5 millones
de mujeres y a 750.000 hombres. En las
mujeres aparece principalmente durante la
menopausia. Se trata de un proceso de
descalcificación de los huesos en el que
pierden consistencia y densidad. Es una
patología tratable, pero tiene que ser
diagnosticada.Mediante una densitometría,
una suerte de radiografía, se puede ver
fácilmente. Por eso, en enero, Josefa visitó
a su médico de cabecera y le dio un volante
para que se hiciera la prueba. Días más
tarde fue al centro de Villaverde y le
dijeron que ya no daban cita para 2007.
"Vuelva usted en 2008 y le damos hora", le
dijeron. "No sé si tengo la enfermedad o si
estoy siguiendo un tratamiento que no es
bueno para mi salud. Es una vergüenza que me
hagan esperar más de un año".
Lorenzo
Araque Araque, 50 años: "Hace tres meses que espero
a que me llamen"
Una
tarde del último junio, a Lorenzo se le
hinchó mucho la mano. El dolor iba
recorriendo los dedos de una extremidad
primero, y los de la otra luego. Trabaja
como repartidor de prensa, así que hubo un
momento en que las molestias le dejaron ya
fuera de combate. Fue al hospital Ramón y
Cajal y le dijeron que quizá padeciese gota.
Le dieron unos medicamentos que él, muy
desconfiado, no se tomó. "Y suerte, porque
luego vi al médico en noviembre y me dijo
que no era gota. Me mandó hacerme unas
analíticas y me dio calmantes".Con la
analítica no vieron nada, así que el 19 de
diciembre visitó al traumatólogo y éste
pidió que se le hiciera a su paciente un
electromiograma. "Ya le llamaremos para
decirle cuando tiene la cita", le dijeron. Y
hoy, todavía espera esa llamada.Su mujer
reclamaba en la ventanilla del centro de
especialidades de San Blas el pasado jueves.
Pero no recibió ninguna respuesta. "Me han
dicho que ya nos llamarán, que no saben
cuando se lo podrán hacer".Lorenzo sigue
trabajando a pesar de los dolores. "Es una
vergüenza como está la sanidad pública. El
dolor ya se me ha extendido al hombro y
nadie me dice que tengo", protesta.
www.elpais.es 11.03.07
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