El Gobierno de la Comunidad de Madrid que preside
Esperanza Aguirre (PP) calcó a finales de 2006 la iniciativa adoptada
tres años antes por el Gobierno balear: prohibir a sus agentes
forestales presentar directamente sus denuncias por delitos urbanísticos
ante la justicia (fiscales o jueces). UGT y CC OO denunciaron que esta
prohibición supone "intentar ocultar intereses espurios y posiblemente
de connivencia con actuaciones urbanísticas, tal como ocurrió con el
Gobierno balear en Andratx". La Fiscalía General del Estado estudia una
respuesta común a estos vetos.
El director general de Medio Natural de Madrid,
Miguel Allué-Andrade, el 29 de noviembre de 2006, ordenó que "hasta la
entrada en vigor del protocolo de tramitación de denuncias pendiente de
elaborar, cualquier presunto ilícito penal no podrá remitirse
directamente por los agentes forestales, en nombre o como miembro del
cuerpo de agentes forestales, a los juzgados o a la fiscalía, debiendo
poner la denuncia en conocimiento de la jefatura del cuerpo, la cual
actuará conforme a la normativa y cauces vigentes establecidos al
efecto".
Un portavoz de la Consejería de Medio Ambiente
-cuyo director general de Urbanismo, Enrique Porto, dimitió por
favorecer presuntamente sus intereses, asunto que investiga
Anticorrupción- justifica la orden. "Tal instrucción vino dada a
sugerencia del fiscal de Medio Ambiente, Emilio Valerio, que entendía
que si denunciaban directamente los forestales se producían dos efectos
negativos: la consejería no le enviaba toda la documentación posible,
porque desconocía la denuncia, y se perdía la posibilidad de que la
consejería tramitara un expediente sancionador si el hecho no era
delito, lo que daba impunidad al infractor. Por eso, hemos implantado
que sea la dirección general de Disciplina Ambiental la que estime si la
denuncia reviste indicios de delito o no y la tramite como corresponda,
falta o delito. Los agentes, en general, están de acuerdo, salvo CC
OO".
Valerio matiza su postura: "Se está pendiente de
un protocolo de actuación de la Fiscalía y la Consejería de Medio
Ambiente, con relación a la emisión y admisión de denuncias. El borrador
de protocolo se está haciendo por consenso. Hay que llegar a un
procedimiento de formalización de estas cuestiones. Es obvio que las
denuncias no pueden depender de una dirección política, pero sí es
cierto que hay que profesionalizar y dar contexto jurídico a la emisión
de esas denuncias. Los forestales realizan el 90% de las denuncias de
viviendas ilegales. Pero hay que optimizarlo y hay que reglamentarlo".
La Fiscalía General
del Estado, según fuentes de dicha institución, ante la proliferación de
estos vetos a los forestales estudia una respuesta global para este
fenómeno, que, al menos, se da ya en Baleares y Madrid.
El problema subyacente es si con estos filtros
implantados por dichos Gobiernos regionales del PP las denuncias
urbanísticas de los forestales ganan en rigor o, por el contrario, se
entierran o atascan por intereses políticos durante meses y sólo afloran
por la presión de sindicatos o fiscales, como en el caso Andratx, donde
han reflotado con tal vigor que integran el sumario en curso.
Los sindicatos de forestales madrileños (CC OO,
UGT y SAFTAM) destacan el hecho de que desde que rige dicha orden no se
les ha pedido ratificar ninguna de sus denuncias urbanísticas, de lo que
se deducen que no se ha tramitado ninguna a la justicia. Todos ven
ilegal este veto, y anuncian medidas jurídicas."A pesar de las trabas
que la Administración autonómica [de Madrid] pone al trabajo de los
agentes forestales, éstos no han dejado por un momento de ejercer sus
funciones policiales, siendo en la actualidad los autores del 70% de las
denuncias que se hacen. Éste es un dato más para entender el malestar
generado por las denuncias de los agentes forestales, pues del
diligenciamiento judicial de estos delitos urbanísticos salen a relucir
con relativa frecuencia el nombre de alcaldes y secretarios municipales
que son llamados a declarar en condición de imputados", reza un informe
de CC OO.
Su escrito concluye con una grave acusación para
el Gobierno de Aguirre: "La implicación de personalidades de la vida
pública ha llevado a que dichos delitos fueran silenciados y no
trasladados a la administración judicial (...). Ante esta situación, los
agentes forestales decidieron hacer uso del derecho reconocido en las
leyes a denunciar por sí mismos los delitos ante los juzgados, con el
resultado de que hechos silenciados por la Comunidad de Madrid (rara vez
los transmitía a los juzgados) eran ahora duramente castigados por los
jueces como delitos contra el medio ambiente".
El informe da cinco ejemplos de sentencias
condenatorias por sus denuncias y otros tres de sentencias absolutorias.
www.elpais.es 11.03.07