Miguel Barrachina, entonces director general de Economía Social
del Ministerio de Trabajo bajo el mandato de
Eduardo Zaplana, envió en
marzo de 2003 un informe al Imefe (Instituto Municipal para el
Empleo y la Formación) de Madrid, ayuntamiento entonces
presidido por el popular
José María Álvarez del Manzano,
en el que cifraba el
fraude de dicha institución en 12 millones de euros, de los que
exigía el reintegro de 5,3 millones en tanto que fondos europeos
-el resto era municipal-, cifra que supera en tres millones la
cantidad acreditada por Anticorrupción.
La oposición nunca llegó a conocer este informe oficial del
Ministerio de Trabajo que suponía la cifra definitiva de un
fraude descomunal tejido por los directivos del Imefe -Ricardo
Peydró, hoy flamante teniente de alcalde popular en Las Rozas
pese a su imputación por Anticorrupción, y José Luis Solana
Blázquez- en torno a empresas fantasmas o poco cualificadas cuya
única virtud pareció residir en la militancia en el PP de sus
gestores. Anticorrupción cifró en su reciente escrito de
calificación el monto de los cursos falseados en nueve millones,
por tanto, tres millones menos que los admitidos en 2003 por el
Gobierno del PP, que como su ayuntamiento correligionario, nunca
denunció judicialmente esa suma. Ni el resto.
El fiscal Anticorrupción pide nueve años de prisión para el ex
director gerente del organismo, Ricardo Peydró Blázquez, y el ex
director del Servicio de Formación Ocupacional, José Luis Solana
Azcárate, por el escándalo de las adjudicaciones de cursos de
formación de empleo que no fueron impartidos y en los que fueron
falsificadas las firmas de los supuestos asistentes.
Anticorrupción pide dos años para otros seis responsables de las
empresas adjudicatarias. En total reclama 30 años de cárcel para
ocho acusados.
Trabajo, bajo Eduardo Zaplana, se limitó a comunicar que el
importe a reintegrar se efectuaría mediante deducción de la suma
en los futuros libramientos que se realizasen por cuenta del
Fondo Social Europeo. Por tanto, el Ayuntamiento de Madrid, amén
de haber tirado todos los fondos municipales que regaló a las
empresas agraciadas, 6,6 millones de euros, perdió otros 5,4 con
cargo a las subvenciones que debía haberle dado en años
sucesivos la Unión Europea. El recorte se materializó en la
liquidación del programa presupuestario de noviembre de 2004.
Todo esto choca con la tesis de la concejala popular Ana Botella,
responsable del organismo heredero del Imefe, la Agencia para el
Empleo, quien no ve quebranto o responsabilidad patrimonial en
este fraude ni necesidad de que el Ayuntamiento se persone para
intentar que los artífices de esta estafa municipal devuelvan el
dinero esquilmado al contribuyente. Lo grave del caso es que la
inacción del Ayuntamiento frena que la investigación presione a
los empresarios para que opten entre devolver el dinero o revela
cuál fue el destino final de estos millones regalados. Se
abonaban cursos inexistentes. Y tal favor a los empresarios
implicados, que debe cifrarse en más de los 12 millones
oficializados por Trabajo -las auditorías en que se basó nunca
analizaron todos los cursos, sino sólo diversas muestras
aleatorias, que no sobrepasaron ni el 8% del monto de las
subcontrataciones- no puede explicarse por unos regalos en
contraprestación hacia los directivos del Imefe de apenas
272.000 euros, que son los acreditados por Anticorrupción. Nadie
regala 12 millones de euros a cambio de 272.000 euros. De ahí la
pregunta que formula la concejal socialista Isabel Vilallonga:
"¿Acaso protege la señora Botella los intereses patrimoniales
del Ayuntamiento de Madrid, o los del Partido Popular?".
Sorprendentemente, el Ministerio de Trabajo, que tampoco entabló
acciones judiciales por este fraude, en agosto de 2003 solicitó
información a Anticorrupción sobre el estado de sus diligencias
secretas sobre el caso Imefe. Intentaba averiguar si se
había ordenado su archivo o había derivado en un proceso
judicial, la cuantía de las ayudas europeas implicadas y qué
proyectos estaban afectados. Todo ello para, supuestamente,
remitir tal información a la UE. El fiscal anticorrupción del
caso rehusó dar tales datos. Formaban parte del secreto de la
investigación, que derivaron semanas atrás en un contundente
escrito de calificación provisional contra los actores públicos
y privados de esta estafa.
CIFRAS DEL
FRAUDE DE LOS CURSOS DE FORMACIÓN DE PARADOS
Redes
empresariales con escasa o nula plantilla docente
participadas por militantes del PP copan desde 1996
la adjudicación de cursos para formar parados.Estas
empresas habían facturado unos 1.400 millones de
pesetas (8,41 millones de euros), lo que suponía
casi un 25% de la cantidad adjudicadaUn informe
conocido en 2002 del Ministerio de Trabajo entre
1994 y 1999 reduce a 4,1 millones de euros las
anomalías y a 1,8 millones el dinero que el
Ayuntamiento debe devolver a la UEOtro informe de
2003 cifra el fraude en 12 millones
La UE destaca la inicial pasividad municipal
y su posterior movilización para justificar
los gastos
El informe emitido en 2003 por el
entones director general de Economía
Social del Ministerio de Trabajo y
hoy diputado popular Miguel
Barrachina, proclamaba que asumía en
su integridad todos los informes
elaborados sobre el fraude del
Instituto Municipal para el Empleo y
la Formación (Imefe): dos de la
UAFSE (Unidad Administradora del
Fondo Social Europeo) y uno de la
IGAE (Intervención General de la
Administración del Estado). El
ayuntamiento de Madrid, gobernado
por el PP, nunca cuestionó la cifra
de fraude que fijó Trabajo en su
escrito, 12 millones de euros. Las
anomalías detectadas en tales
informes fueron de más a menos. Un
informe confidencial de la UE
señalaba así la causa de esta
sorprendente disparidad sobre el
fraude: "Se han justificado las
importantes diferencias existentes
entre la versión provisional y la
definitiva de los informes de la
UAFSE: se deben a un cambio de
actitud del organismo objeto de la
auditoría, Imefe, que tras una
reacción casi pasiva ante la
auditoría del IGAE, una sola carta,
se movilizó para aportar el mayor
número posible de justificantes y
facilitar las aclaraciones oportunas
(...) Un cambio de dirección en el
Imefe y el compromiso del personal
para determinar los gastos desde
1994 permitieron obtener dichos
resultados". El PSOE sospechó que
tal rebaja se debió, más bien, a que
los organismos auditores redujeron
su presión fiscalizadora y dejaron
pasar facturas que nunca debieron
visar.
En todo caso, aguada o exigente, la
investigación del Gobierno del PP
arrojó conclusiones contundentes e
inamovibles sobre la gestión del
Imefe: "Graves deficiencias en el
procedimiento de valoración y
selección de los cursos formativos;
falta de criterios objetivos para
valorar las diferentes formativas;
falta de seguimiento y control de
los cursos, y falta de adopción de
medidas correctoras ante
irregularidades que hubieran podido
comprobarse con simples visitas;
incumplimiento de pliegos de
contratación, etcétera.
Pero ninguno de tales tecnicismos
dibuja el nivel de osadía del atraco
a los fondos públicos que subyacía:
se simularon decenas de cursos del
Imefe a presos, cuya reclusión
permitía una cómoda verificación.
Habría bastado una llamada oficial a
instituciones penitenciarias. Nunca
se hizo mientras duró el fraude. El
Ayuntamiento sólo descolgó el
telefóno, para abroncar, cuando
prisiones confirmó a EL PAIS el
fraude.
Más información
www.elpais.es 14.03.07
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