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Primero
negaron los hechos, luego echaron balones fuera al indicar que los vigilantes no
eran empleados de Metro, y finalmente, después de la aparición de nuevos vídeos
que muestran el comportamiento inhumano de los vigilantes de Prosegur, Esperanza
Aguirre se ha visto obligada a reconocer que la Comunidad de Madrid se equivocó
al no denunciar unas agresiones que tuvieron lugar en 2007.
“Yo creo
que humildemente tenemos que reconocer que fue un error que no lo denunciáramos
nosotros”, declaró ayer la Presidenta de la Comunidad de Madrid tras la
publicación de nuevos vídeos que muestra agresiones de vigilantes de seguridad a
jóvenes que no llevaban billete en el suburbano de la capital.
Planes de
futuro
“A partir
de ahora cualquier actuación delictiva, como la que está grabada en las
imágenes, será inmediatamente puesta en conocimiento de las autoridades porque
es absolutamente intolerable que ocurran actuaciones de este tipo”, subrayó
Aguirre.
Bofetadas
Sin
embargo, cabe preguntarse que habría pasado si Elpais.com no hubiese publicado
el pasado día 22 un vídeo en el que
varios vigilantes de Prosegur abofeteaban y pateaban indiscriminadamente a un
viajero.
Más
documentos
Desde
entonces,
han aparecido más documentos gráficos que ponen en
entredicho el servicio de seguridad del Metro de Madrid así como la gestión que
Manuel Lamela lleva a cabo en la Consejería de Transportes e Infraestructuras.
Escandaloso silencio
Manuel
Lamela, conocido por la opinión pública por haber iniciado como consejero de
Sanidad una brutal campaña de desprestigio contra el doctor Montes, los médicos
del Hopital Severo Ocho, y la sanidad pública en su conjunto, guarda un silencio
escandaloso sobre lo acontecido en el suburbano de la capital.
(www.elplural.com,
25/04/08)
LOS
IMPLICADOS EN LAS GRABACIONES SIGUEN HABILITADOS PARA TRABAJAR
Es un
vídeo antiguo, grabado hace más de un año. Muestra cómo dos vigilantes del metro
de Madrid (hay 2.000 en toda la red) persiguen a un viajero por la escalera
mecánica y le golpean. Graba una tercera persona, que no sale en ningún momento,
pero que anima a los agresores y pone "efectos especiales". Son imágenes que
Metro y Prosegur -la empresa de seguridad para la que trabajaban los vigilantes-
conocieron en octubre. Pero uno de los supuestos agresores que aparece en las
imágenes no fue despedido hasta ayer, después de que el vídeo apareciera en la
web de EL PAÍS.
Prosegur,
que aseguraba el miércoles que habían despedido a seis trabajadores implicados
en las distintas grabaciones, comunicó ayer al empleado su despido, según
confirmó una portavoz de la empresa. Ésta no especificó si el vigilante
trabajaba en los servicios de Metro o en otras instalaciones, pero lo cierto es
que seguía siendo empleado suyo. A pesar de que Metro, adonde llegaron las
imágenes de forma anónima en octubre, se las remitió para que depurara
responsabilidades "laboral y judicialmente".
Un
portavoz de Metro aseguró ayer que Prosegur les había comunicado "oficialmente"
que el vigilante ya no seguía trabajando para ellos, tal como aseguró a este
periódico el miércoles. Ante la pregunta de si existen nuevos vídeos de los que
Metro tenga conocimiento, la respuesta oficial fue: "Todo el material conocido
por Metro se ha enviado a la policía".
No aclaran
si existen más vídeos, pero tampoco hicieron mucho con los que ya conocían -los
dos primeros desde agosto, los dos últimos, oficialmente desde octubre- hasta
que fueron difundidos públicamente. Ni despido, ni denuncias durante meses. La
primera visita a un juzgado relacionada con estos hechos -cuatro vídeos a los
que ha tenido acceso este periódico en los que aparecen vigilantes de seguridad
del metro agrediendo a usuarios- se produjo el miércoles por la noche, según la
portavoz de Prosegur, que aseguró que la empresa denunció en el juzgado las
agresiones, pero se negó a facilitar la denuncia a este periódico.
Esa falta
de premura puede traer problemas a las dos empresas, tanto a Metro como a la
concesionaria de una porción de su servicio de seguridad. Fuentes de la Jefatura
Superior de Policía explicaron que pedirán explicaciones a ambas por no haberles
comunicado las posibles agresiones cuando les llegaron las grabaciones.
La
Jefatura ha abierto además diligencias penales y ha identificado a uno de los
agresores. También han iniciado los expedientes que pueden terminar con la
inhabilitación de los supuestos agresores como vigilantes. Porque, de momento,
cualquiera de ellos puede seguir desempeñando sus funciones sin que exista
ningún impedimento. Para trabajar de vigilante se necesita la llamada tarjeta de
identidad profesional, un permiso que expide el Ministerio del Interior. Y para
que Interior lo retire se necesita "condena firme por un delito doloso cometido
en el ejercicio de sus funciones", según la Ley de Seguridad Privada. Mientras
continúa el proceso, la Jefatura estudia pedir a la Delegación del Gobierno la
retirada cautelar de sus placas.
CC OO
advirtió ayer de que los vigilantes que cometieron supuestamente las agresiones
"pueden estar trabajando para otras empresas de seguridad". Su portavoz en el
sector de Seguridad Privada, Javier Torrejón, manifestó su indignación por las
agresiones y señaló que, mientras no se les retire la tarjeta de identificación
profesional, seguirán trabajando como vigilantes para otras empresas.
(www.elpais.com,
25/04/08)
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