“El desamparo te invade. Te
hace sentir frío. Es terrible asistir a un atentado
contra la libertad de información tan monstruoso,
cuando ves a compañeros que vieron nacer esta cadena
[en 1989] marginados, degradados...”. A Teresa se le
escapa la frustración en la voz. La impotencia de
tantos años de lucha yerma.
Teresa es Teresa García Cao,
presidenta del comité de empresa de Telemadrid. La
cadena que se ha visto estigmatizada desde 2003 con
un rótulo negro: manipulación. Mentira,
desinformación. Entonces Esperanza Aguirre alcanzó
la presidencia de la Comunidad, y entonces aupó a su
ex jefe de prensa, Manuel Soriano, a director de la
TV autonómica.
Telemadrid está manchada.
Como Canal 9, la emisora valenciana. Las dos han
sido las únicas corporaciones regionales denunciadas
por sus trabajadores por vulnerar la neutralidad
informativa. Y hay 13 televisiones en
funcionamiento.
La protesta en la cadena
madrileña estalló en 2005, cuando se emitió un
reportaje sobre el 11-M que concluía con un anagrama
de ETA sobreimpresionado en la pantalla, encargado
por la dirección.
El reportaje soliviantó a
la plantilla. Y desde entonces no paró. Llevó la
“manipulación de la información y la intoxicación
sistemática” a la Comisión de Peticiones del
Parlamento Europeo, que admitió a trámite la
denuncia en enero de 2007 y citó a Soriano, que
finalmente se negó a acudir. La Eurocámara cerró el
expediente en julio, pero aconsejó a los
trabajadores que trasladaran el caso a Estrasburgo y
a los tribunales españoles. “No nos detendremos”,
avisa García Cao. “Estamos estudiando muy seriamente
acudir en breve a los juzgados nacionales”.
Los trabajadores se sienten
reforzados por la inédita resolución de la
Federación de Asociaciones de Periodistas de España,
que el pasado 14 de marzo condenó a Telemadrid por
“faltar repetidamente a la verdad” en un reportaje
emitido dos meses antes sobre el “coladero de
Barajas”, un montaje descubierto falso.
Los cazadores reconocen su
caza. Por ejemplo, Fernando Sánchez Dragó, conductor
hasta el 13 de marzo de Diario de la noche. “He
prevaricado. He pecado contra la libertad de
expresión”, explicaba en su blog. “He aplicado
durante 15 meses férreas normas de censura
dragoniana [sic] en mi informativo”. “Sí, es cierto,
manipulamos, pero es por una buena especausa”,
reconocían tres redactoras, según los sindicatos, en
su bitácora Pavoentelemadrid.blogspot.com, retirada
el 22 de abril.
“Se respira la libertad”
Esas tres periodistas
forman parte, añade el comité, de la “redacción
paralela” que la dirección de Telemadrid ha forjado
en los últimos años para aplacar las críticas de los
profesionales rebeldes.
Los trabajadores han
denunciado. Y también los ex directores generales de
la cadena. Del PSOE, Jorge Martínez Reverte, y del
PP (de la época de Alberto Ruiz-Gallardón),
Francisco Giménez-Alemán, que ha acusado a la actual
dirección por su “inmoralidad” y su “manipulación
sectaria”.
En Canal 9, la situación se
repite. En febrero, tres de los cuatro sindicatos
llevaron a la Síndica de Greuges (la Defensora del
Pueblo valenciano) una denuncia por “trato de favor
al PP” que fue admitida a trámite el 13 de marzo.
Las direcciones de las dos
TV han rechazado siempre las acusaciones y subrayan
su “pluralismo”. “En Telemadrid se respira la
libertad. Los que denuncian son cuatro trabajadores,
todos militantes del PSOE y favorecidos por él. Ahí
están los excelentes datos de audiencia del
informativo de las 14 horas”. Es la voz del PP, la
de su portavoz en la Asamblea, Benjamín Martín
Vasco.
(www.publico.es,
28/04/089