El Tribunal Superior de Justicia ha dado la
estocada definitiva al proyecto de construcción de un campo de
golf municipal, aunque gestionado por un grupo de empresas
privadas, en una zona verde de Tres Cantos. La sentencia ha
declarado nula la adjudicación del proyecto, hecha por el pleno
del Ayuntamiento el 5 de octubre de 2001, y va en la misma línea
de otro fallo dictado por el mismo tribunal, en julio de 2005,
que anuló la convocatoria del concurso de adjudicación. En ambos
pleitos los jueces han basado su decisión en que el proyecto
carecía de declaración de impacto ambiental.
La construcción de esta instalación deportiva era
un empeño del anterior equipo de gobierno del municipio, formado
por los independientes de Tres Cantos Unido (TCU), con la
alcaldesa María de la Poza a la cabeza, y el PP. El proyecto se
topó con la oposición de asociaciones ecologistas y vecinales y
PSOE e IU. La Universidad Autónoma de Madrid y la Consejería de
Medio Ambiente del Gobierno regional también habían puesto
objeciones a un proyecto que iba a convertir en campo de golf 60
hectáreas de zona verde (planificadas como el futuro parque del
Este) que además son vecinas a una zona de especial protección
de aves (ZEPA), el Soto de Viñuelas.
La ex alcaldesa De la Poza, por su parte, defendía
que el campo de golf iba a generar 50 puestos de trabajo y que
los daños ecológicos serían inexistentes. "Los terrenos son una
escombrera", dijo.
La polémica, que llegó a movilizar a más de 5.000
vecinos de Tres Cantos opuestos al campo de golf, adquirió
tintes entomológicos cuando un equipo del Centro Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC) descubrió en el lugar en 2004
un insecto desconocido para la ciencia, el Tillus ibericus, un
voraz escarabajo que reina en las copas de las encinas. TCU y PP
siguieron, pese a ello, defendiendo a capa y espada su proyecto.
"El descubrimiento es una buena noticia", declaró entonces un
portavoz municipal, "ya que el escarabajo podrá vivir muy bien
en el campo de golf, ya que no se va a cortar casi ninguna
encina".
La primera sentencia del Tribunal Superior de
Justicia contra el campo de golf, tras un recurso presentado por
ecologistas y vecinos, marcó el principio del fin. Los jueces
estimaron que el concurso debía ser anulado por no cumplir la
ley al ser convocado sin el preceptivo informe de impacto
ambiental.
El Gobierno de TCU y PP se mantuvo firme en sus
planes y recurrió el primer varapalo judicial. Pero dentro del
PP empezaron a surgir dudas sobre la idoneidad de seguir
adelante con una instalación deportiva que tantas reticencias
levantaba.
El
nuevo alcalde de la localidad, el popular José Folgado,
obtuvo mayoría absoluta el pasado mes de mayo. En su programa
figuraba construir un campo de golf, pero sin precisar su
ubicación. "Nunca me ha gustado este proyecto", admitió ayer.
"De hecho, no lo mencioné en mi programa electoral porque creo
que en esos terrenos hay que promover el parque del Este, con
alguna zona deportiva y el resto que sirva para el disfrute del
senderismo", añadió.
El PSOE, opuesto al proyecto desde el principio y
autor del recurso ahora sentenciado, mostró ayer su alegría por
la decisión judicial. "Lo que empieza mal suele acabar mal. La
adjudicación no cumplió la normativa y contaba con informes
contradictorios de la Comunidad de Madrid. No se estudió el
impacto ambiental y, sobre todo, no era ésa la mejor forma de
utilizar un suelo público. Estamos muy satisfechos de que la
justicia haya venido a darnos la razón a los muchos tricantinos
que nos opusimos desde el principio", valoró ayer el portavoz
socialista, Miguel Aguado. Éste anunció su intención de convocar
a las entidades ciudadanas para consensuar un uso respetuoso con
el medio ambiente para ese suelo público.
(www.elpais.com,
15/01/08)