Los cuatro nuevos hospitales que la Comunidad de
Madrid construirá esta legislatura (en Carabanchel, Collado
Villalba, Torrejón de Ardoz y Móstoles, que atenderán a unos
800.000 vecinos) serán de gestión privada. Pero además, el
Gobierno de Esperanza Aguirre está decidido a dar un paso más en
su apuesta por privatizar la gestión de la sanidad pública:
ceder a las empresas adjudicatarias la gestión de los centros de
salud que dependerán de los nuevos centros sanitarios,
introduciendo así en la región el denominado modelo Alzira,
utilizado en la Comunidad Valenciana desde hace cinco años. Así
lo afirmó en la mañana de ayer el presidente de la Confederación
Empresarial de Madrid (CEIM), Arturo Fernández, tras un
encuentro mantenido en la sede de esta organización
con el consejero de Sanidad, Juan José Güemes.
El encuentro versaba precisamente sobre el papel
del sector privado en la sanidad, y a su salida Güemes alabó el
papel de las empresas madrileñas en el sector: "El sector
sanitario tiene una capacidad de valor añadido y crecimiento y
creación de empleo gracias al apoyo de las empresas privadas",
declaró el consejero de Sanidad.
Preguntado sobre qué papel podrían tener las
empresas madrileñas en la gestión de los nuevos hospitales,
Arturo Fernández se mostró "muy satisfecho" por la información
recibida de Güemes. "Los empresarios podremos participar en los
nuevos hospitales, que serán desarrollados siguiendo el modelo
Alzira", respondió por dos veces.
Sanidad, sin embargo, no parece estar dispuesta a
anunciar todavía públicamente el modelo de gestión elegido para
los nuevos hospitales. Durante todo el día de ayer, se negó a
confirmar o desmentir las palabras de Arturo Fernández, pese a
los reiterados intentos de EL PAÍS.A última hora de la tarde, un
portavoz de la CEIM quiso matizar las palabras de su presidente.
"El modelo Alzira es la apuesta de la CEIM. Eso es lo que ha
querido decir Arturo Fernández. Nosotros no podemos saber lo que
hará finalmente la Consejería de Sanidad".
En todo caso, Güemes no esconde que el modelo
Alzira es uno de sus favoritos. El pasado sábado, en una
entrevista a Onda Cero, el consejero de Sanidad hizo una
encendida defensa de la gestión privada en la sanidad pública y
afirmó que "el modelo Alzira es una fórmula que está teniendo
muchísimo éxito".
La introducción del modelo Alzira sería el último
paso que le quedaba por dar a Aguirre en la carrera por
privatizar la gestión de la sanidad pública que emprendió al
llegar al poder en 2003. Entonces, todos los centros sanitarios
dependientes de la Consejería de Sanidad eran enteramente de
gestión pública (ver informaciones adjuntas).
Los siete hospitales que Aguirre anunció en la
campaña electoral de 2003 -Vallecas, Aranjuez, Parla, Coslada,
Majadahonda, San Sebastián de los Reyes y Arganda del Rey-
abrieron por primera vez las puertas al capital privado en la
gestión de los hospitales de la sanidad pública.
Estos centros, que serán abiertos en los próximos
meses, serán de gestión mixta pública y privada. El sector
privado (principalmente empresas constructoras) ha financiado
los edificios y gestionará todos los servicios a excepción del
personal médico y de enfermería, que seguirá dependiendo de
Sanidad. La consejería paga a la empresa un alquiler o canon por
el uso de las instalaciones.
Poco después de llegar al poder, Aguirre dio un
paso más en la privatización al anunciar la construcción de un
nuevo hospital, el de Valdemoro. Este centro pertenece ya
enteramente a una empresa, Capio Sanidad, a la que Sanidad paga
una cantidad fija, 330 euros en el primer año, por cada uno de
los 150.000 habitantes de la zona para la que es hospital de
referencia.
El modelo Alzira da aún más peso al capital
privado, al entregarle también la gestión de los centros de
salud y médicos de cabecera que atienden a la población. Este
hecho hace que el pago anual por habitante que Sanidad entregue
a la empresa sea superior que en Valdemoro.
Sanidad mantiene sus intenciones de construir uno
de los nuevos hospitales en los terrenos de la antigua cárcel de
Carabanchel, pese a que éstos pertenecen al Ministerio del
Interior. Güemes remitió una carta el pasado mes de diciembre a
Interior en la que le ofrecía permutar los terrenos de
Carabanchel por otros en la región en los que el Gobierno
central pueda construir una cárcel. Aún no se ha alcanzado un
acuerdo.
(www.elpais.com,
16/01/08)
CENTROS PÚBLICOS. El modelo hegemónico hasta que llegó Aguirre
Cuando Esperanza Aguirre llegó al poder, todos los
hospitales de la Consejería de Sanidad eran de gestión pública.
No es un modelo único, ya que entre ellos existen distintos
regímenes jurídicos y laborales. El de Fuenlabrada, por ejemplo,
es una empresa pública; el de Alcorcón, una fundación, y el
resto, organismos dependientes de Sanidad.Todos ellos, sin
embargo, comparten el hecho de que su gestión depende
exclusivamente del Gobierno regional, que es el responsable
directo de la gestión de los servicios, el personal,
mantenimientos de las instalaciones, etcétera.
PÚBLICO-PRIVADO. Un sistema en crisis en los países que lo
inventaron
Esperanza Aguirre decidió en 2003 construir siete
hospitales mediante un sistema mixto de gestión pública y
privada, inventado en el Reino Unido hace dos décadas. La
construcción y gestión del hospital corren por parte de una
empresa privada, que lo alquila a Sanidad durante 30 años.
Sanidad, a su vez, contrata a los médicos y enfermeros, por lo
que mantiene el control directo de la asistencia médica. Este
modelo está en revisión en el Reino Unido, tras la quiebra de
varios centros y lo complejo de la convivencia del personal
sanitario público con los gestores privados del hospital.
MODELO VALDEMORO. Hospitales privados con financiación pública
El hospital de Valdemoro, anunciado por Esperanza
Aguirre tras su llegada al cargo, supone un grado más en la
retirada del Gobierno regional de la gestión de los servicios
sanitarios que reciben los ciudadanos. Sanidad renuncia a
prestar la asistencia médica hospitalaria a los ciudadanos y
prefiere que lo haga una empresa privada, a la que paga un
importe fijo anual por cada habitante de la zona acordada. Este
modelo entró con mal pie en España, ya que el hospital de Alzira
en sus orígenes entró en una cadena de pérdidas de las que tuvo
que ser salvado por el Gobierno valenciano.
(www.elpais.com,
16/01/08)