En plena refriega electoral, Mariano Rajoy tiene
un problema. Los dos altos cargos del PP que manejan más presupuesto
público en España, Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid, y
Esperanza Aguirre, presidenta autonómica, siguen enzarzados en una
bronca interna que la noche del pasado martes motivó un incidente en
una sala atestada de empresarios.
El último desencuentro dejó atónitos a decenas de
jóvenes empresarios madrileños que habían acudido a su fiesta anual
en la sala Florida Park, a la que habían sido invitados Aguirre y
Ruiz-Gallardón. Ambos se han convertido en adversarios
irreconciliables dentro del mismo partido tras el último episodio de
las listas electorales que les llevó al despacho de Mariano Rajoy
para reclamar un lugar en la candidatura que ninguno de ellos
logró.. Aguirre y Ruiz-Gallardón desencadenaron allí una escena de
máxima tensión.
Se trataba de la entrega de premios de la
Federación Madrileña de Asociaciones de Jóvenes Empresarios, cuya
presidencia recae en María Zurita, sobrina del Rey. Aguirre había
anunciado su presencia en la primera parte del acto, donde
intervendría con unas breves palabras en la presentación. No se
quedaría a la entrega de premios, con la que se cerraría la fiesta,
porque tenía otra cita. El alcalde de Madrid, Alberto
Ruiz-Gallardón, también invitado, había decidido incorporarse a la
fiesta una vez comenzado. La cena transcurría sin problemas hasta
que la entrada de Ruiz-Gallardón provocó un encendido aplauso, con
algunos vítores, de los jóvenes empresarios allí reunidos.
La ovación encendió a Esperanza Aguirre, que
cambió de cara, según algunos asistentes, y estrechó la mano al
alcalde en un saludo frío y distante, acorde a sus actuales
relaciones. La presidenta, según algunos empresarios presentes en el
acto, intentó recuperar el protagonismo y se olvidó de sus prisas.
Decidió quedarse -"para no hacer un feo al alcalde", explicó una
portavoz autonómica-, y entonces decidió buscar su hueco estelar en
lo que quedaba de la celebración, según fuentes de la organización
del acto.
Aguirre se empeñó en entregar el principal
galardón al Joven Empresario del Año, Javier Goyeneche, algo que los
organizadores habían reservado al alcalde de Madrid porque así lo
había pedido el premiado, amigo personal de Ruiz-Gallardón, según
varios empresarios.
La portavoz autonómica ofrece otra versión:
"Fueron los organizadores los que nos ofrecieron que la presidenta
entregara un premio, ya que se había quedado a la cena. Nos
propusieron uno de los galardones, pero la presidenta consideró que
era absurdo, pues ya había anunciado que no se iba a quedar a la
entrega". Durante esos minutos de máxima tensión, Ruiz-Gallardón y
Aguirre se mantenían sentados, frente a frente, sin dirigirse la
palabra ni la mirada.
La presidenta autonómica se sintió desairada por
los jóvenes empresarios que le negaron el último momento de gloria
en la entrega de premios, según varios empresarios, y salió de la
cena sin despedirse de muchos de los comensales que le acompañaban
en la mesa. Tras ella salieron otros altos cargos autonómicos
presentes en el Florida Park. Sólo se quedó Paloma Adrados,
consejera de Empleo. Sin Aguirre en la sala de fiestas, intervino el
alcalde para clausurar el acto y cosechó una nueva ovación.
www.elpais.com, 30/01/08