Resulta difícil de creer que en pleno siglo XXI y en una democracia como la de nuestro país las fuerzas de seguridad puedan levantar un acta contra varias personas que se reúnen en un bar. Sin embargo es lo que ha ocurrido en el municipio madrileño de Torrelodones, donde se interrogó a un grupo de militantes del partido Vecinos de Torrelodones, encabezado por el cineasta Mariano Barroso. El alcalde popular había ordenado que se les vigilase.
Dos policías entraron en un bar y, alegando "órdenes de arriba", procedieron a interrogar a varias personas allí reunidas por la naturaleza de su encuentro, para después levantar un acta acusándoles de impartir "algún tipo de clase teórica sin tener licencia para ello" y advirtiéndoles de que podrían emprenderse acciones legales contra ellos.
Los reunidos eran miembros del partido Vecinos por Torrelodones, la segunda fuerza política de este municipio madrileño, que integra a personalidades del mundo del cine y la cultura como Barroso, el actor Toni Cantó o el humorista de Gomaespuma Juan Luis Cano. Barroso, estupefacto, aseguró que se trata de una "práctica caciquil", ya que la famosa reunión no era más que "un acto cultural privado" que está "absolutamente amparado en la Constitución y la Ley de Financiación de Partidos Políticos".
Según informó el diario Público, el alcalde del municipio, Carlos Galbeño, del PP, cuenta con mayoría absoluta. Sus portavoces aseguraron que el grupo de Vecinos por Torrelodones estaba impartiendo en la cafetería una clase de cultura sin tener autorización alguna.
Barroso aseguró que esta vigilancia policial es una "práctica intimidatoria" inmersa en una "persecución" que el alcalde popular lleva desarrollando desde las pasadas elecciones municipales. "No podemos dejar nuestra revista en lugares públicos; no podemos colgar carteles de nuestros despachos en el ayuntamiento; recibimos ataques continuos de la prensa local", denunció Barroso.
(www.elplural.com, 01/02/08)

