A Rafa
le dan igual las medias y los picos. No le
importa que Madrid tenga 27 estaciones de
medición y que la media anual de todas ellas
registre unos niveles de contaminación legales.
Le da lo mismo porque pasa 12 horas diarias y
362 días al año en su quiosco del paseo de
Recoletos, a 10 metros de uno de los puntos con
niveles de dióxido de nitrogeno más elevados de
Madrid. "Mira. Esto es la contaminación", dice
pasando el dedo por el teclado del ordenador. Y
se le queda la yema negra. Las medias anuales
amparan al Ayuntamiento en el cumplimiento de la
legalidad. Pero las medias, dice Rafa, no se
respiran.
Una
hora antes, la concejal de Medio Ambiente, Ana
Botella, presentaba los datos de calidad del
aire de 2007. Y no hay de qué preocuparse, vino
a decir. Porque las medias anuales y las veces
que pueden rebasarse los niveles de
contaminación por partículas en suspensión
(PM10) y dióxido de nitrógeno (NO2 ) cumplen con
la legalidad. Los datos se elaboran con la media
de todas las estaciones, tanto las que registran
niveles altos de contaminación, como Recoletos,
como las que nunca superan los límites, como
Casa de Campo.
Respecto a la normativa europea, que exige que
no se rebase la media de 40 microgramos de NO2
por metro cúbico al año a partir de 2010, eso es
otro cantar. Según la progresión establecida, en
2007 no deberían haberse superado los 46, y en
cambio, la media estuvo en 60. Más o menos lo
mismo que en los últimos 12 años, y 20
microgramos más (un 35%) de lo que deberá ser
dentro de dos.
Botella
dispone de dos años para lograr lo que no se ha
conseguido en más de una década. Cómo lo hará es
una incógnita. "Se está apostando por la
bicicleta, se harán aparcamientos disuasorios
y... bueno, Madrid tiene una red de metro
magnífica", dijo. Sí precisó es que el
Ayuntamiento inaugura una web para
informar sobre la contaminación. "Más accesible,
divulgativa y fácil de entender". En vez de
mostrar todos los datos, se simplifican los
niveles de polución en colores y en lemas como
"bueno, admisible, alto o muy alto".
Botella
aprovechó para arremeter contra el Ministerio de
Medio Ambiente y su titular, Cristina Narbona. A
la concejala no le gustó que el jueves la
ministra amonestara verbalmente al Ayuntamiento
por no tomar las medidas suficientes para atajar
la contaminación. "Es una irresponsabilidad
provocar la alarma en la población. Pero ya se
sabe, estamos en periodo preelectoral", dijo
la concejala.
Apenas
50 metros separan el despacho de Botella del
quiosco de Rafa. Un punto en el que se han
superado los 220 microgramos por metro cúbico
permitidos por la UE 16 veces entre el 19 y el
31 de este mes. Ese límite no se debería superar
más de 18 veces al año. En ese punto negro,
Ecologistas en Acción y la Federación Regional
de Asociaciones de Vecinos protestabron ayer por
la "inactividad" del Ayuntamiento ante los
alarmantes niveles de contaminación.