El
desdoblamiento de la M-501 (conocida como la carretera de los
pantanos), tendrá por fin declaración de impacto ambiental, pero
casi siete años después de que se iniciaran las obras. Ya se han
duplicado 22 kilómetros entre la M-40 y Brunete, abiertos al
tráfico, y desde hace dos años están en obras otros 18 kilómetros
entre Brunete y Navas del Rey.
Como el resto de la carretera -quedan otros 32 kilómetros hasta
Rozas de Puerto Real, en el límite provincial-, cada tramo tendrá un
estudio de impacto ambiental propio, según el concurso convocado por
la Consejería de Transporte e Infraestructuras el pasado 4 de
febrero, con un presupuesto de 250.000 euros. Se trata del paso
previo para cumplir la nueva exigencia de la Comisión Europea para
que la Comunidad de Madrid elabore una declaración de impacto
ambiental "global", que afecte a toda la carretera (70 kilómetros),
según explicó ayer una portavoz de la Consejería de Transportes.
Hasta ahora el Gobierno de Esperanza Aguirre se había negado a
elaborar la declaración, y llegó incluso a declarar la obra de
"interés general" en julio de 2005 para eludirla en el segundo tramo
de las obras. Ese proyecto ya contaba con dos declaraciones
desfavorables: una elaborada por la Consejería de Medio Ambiente en
1998, cuando era presidente regional Alberto Ruiz-Gallardón, y la
otra, encargada al Centro Superior de Investigaciones Científicas
(CSIC), dos años después. Eso llevó a Gallardón a renunciar al
proyecto.
La
propia Comisión Europea ya trató en octubre de 2006 de que Aguirre
presentara una nueva declaración. Al no recibirla, interpuso un
recurso contra España ante el Tribunal de Justicia de Luxemburgo en
agosto del año pasado por violación de las leyes europeas de
protección del medio ambiente. Ahora la Comisión le da al Gobierno
regional una segunda oportunidad.La portavoz de la consejería
aseguró que la Comisión Europea les ha anunciado ahora que "no va a
enviar el expediente al Tribunal de Justicia" de Luxemburgo. A
cambio, le da dos años de plazo para presentar una declaración de
impacto ambiental de la obra en todos sus tramos -incluido el
primero, hecho con el Gobierno de Gallardón y ya en funcionamiento-,
con el fin de incluir nuevas medidas de protección, según la
consejería.
Además, la Comisión impone una serie de actuaciones al Gobierno
regional, como que cada dos meses presente informes de cómo se
desarrollan las obras. Las mayores asociaciones ecologistas de la
región (Ecologistas en Acción, Greenpeace, WWF-Adena, SEO Birdlife y
Amigos de la Tierra), no sólo se han opuesto a los trabajos sobre la
M-501 desde su inicio, sino que han denunciado que las obras han
obligado a talar centenares de árboles que tuvieron que ser
trasplantados y no sobrevivieron.
Por
ello, Ecologistas en Acción ha acudido al Tribunal Superior de
Justicia de Madrid, que hasta en cinco ocasiones le ha negado la
petición de paralizar las obras como medida cautelar. Después,
interpuso recurso ante el Tribunal Supremo, que el pasado 8 de enero
pidió a la representación de España ante la UE "la documentación que
ha determinado la intervención de la Comisión Europea".
Pero lo que ha sacado a la luz el concurso convocado por Transportes
es que por primera vez se plantea que el desdoblamiento de la M-501
llegue a Ávila. El pliego de condiciones indica que están en
"estudio" las fases entre Navas del Rey y Pelayos de la Presa y de
aquí a la frontera provincial. La portavoz de la consejería asegura
que es un "tecnicismo", puesto que una declaración de impacto
ambiental siempre hay que sacarla sobre estudios. "Nuestro
compromiso era desdoblar la carretera hasta Navas del Rey", agrega.
"Después, se verá".
Sin
embargo, fuentes de la consejería explicaron que el estudio ya tiene
trazado y en la parte final de la M-501 (desde Navas del Rey hasta
el límite con la provincia Ávila) se pretende salvar el embalse de
San Juan por el fuerte impacto medioambiental. Por eso, en lugar de
desdoblarse el tramo que pasa junto a este embalse, está en estudio
otro nuevo, por terreno virgen, que uniría la variante sur de Navas
del Rey con la variante recién inaugurada de Pelayos (que volvería a
iniciar obras para duplicarla) a través de un paso sobre el embalse
de Picadas (véase gráfico). Después de Pelayos, la ampliación de la
M-501 seguiría su itinerario junto a San Martín de Valdeiglesias
hasta Rozas de Puerto Real.
"Por primera vez aparece en un documento oficial la pretensión
oculta del Gobierno regional de llevar el desdoblamiento de la
carretera de los pantanos hasta el límite provincial", sostiene el
diputado socialista Modesto Nolla, que ayer registró en la Asamblea
de Madrid una petición para que comparezca en comisión el consejero
de Transportes, Manuel Lamela, y explique el proyecto. "El Ejecutivo
se salta sistemáticamente las obligaciones ambientales y pretende
legitimarlas cuando los destrozos ya no tienen remedio", agregó.

(www.elpais.com,
12/02/08)
UNA
GINCANA DE 18 KILÓMETROS
Circular por la carretera de los pantanos (M-501) resulta toda una
experiencia. Mientras el conductor se encuentra cómodo en los 22
primeros kilómetros, hasta el desvío de Quijorna, los 18 restantes
parecen un rally en el que superar los 40 kilómetros de limitación
supone un grave riesgo.
Curvas a distinto nivel, cambios de rasante continuos y maquinaria
pesada que va a paso de tortuga hace que el afectado tenga que
tomarlo con demasiada paciencia. Mientras, en los laterales se ven
grandes encinas que se han librado de ser trasplantadas como ha
ocurrido con otros ejemplares de decenas de años. Éstas se hallaban
en las zonas por las que transcurrirá el futuro desdoblamiento de la
vía. Las quejas de los ecologistas de poco han servido.
Cuando el vehículo se desvía desde la M-40 para coger la M-501, lo
primero que sorprende es una moderna autovía con dos carriles por
sentido, amplios guardarraíles y señalización luminosa en paneles
que van de lado a lado de la carretera. El trazado es suave y los
coches suelen superar con facilidad los 100 kilómetros por hora del
límite de velocidad. Hacer los 22 primeros kilómetros no cuesta
menos de un cuarto de hora.
La
llegada al desvío de Quijorna ya supone un cambio radical. Dos
kilómetros antes, las señales ya avisan de que se reducen el número
de carriles y el límite de velocidad. La entrada al estrechamiento
ya supone un eslalon entre pivotes reflectantes.A partir de ahí, las
líneas amarillas en los laterales recuerdan de forma persistente que
la zona está en obras. A partir de ahí, el aspecto cambia. A ambos
lados de la M-501 se van mezclando los terrenos ya asfaltados en
tramos mordidos a zonas anteriormente ocupadas por las encinas. Para
el conductor resulta difícil mantener el límite de velocidad y los
conductores que le siguen suelen incordiar para pisar el acelerador.
Eso sí, existen tramos donde no resulta lógica la restricción de
velocidad. Son largas rectas con visibilidad perfecta.
Cada 200 o 300 metros se ven operarios con petos amarillos o
naranjas en los laterales de las vías. No dudan en levantar un stop
para parar la circulación y permitir que salga un camión repleto de
tierras y piedras. "El ir por esta carretera es un auténtico
peligro. La Guardia Civil mete radares cada dos por tres, mientras
los conductores suelen agobiar para que vayamos más rápido", comenta
Luis, un vecino de Colmenar de Arroyo. "Por la noche, es todavía
peor. No hay ningún tipo de iluminación y se tiene que ir muy
despacio para no salirse de la carretera. Además, no está muy bien
señalizada", añade Juan, un residente en Chapinería.
Polvo y camiones
La
desviación hacia Villamantilla se hace hasta ahora al mismo nivel.
Cuando esté desdoblada la M-501, se levantará una enorme rotonda
sobre los carriles de forma que se evitará un cruce muy peligroso.
"Ahora no hacemos más que tragar polvo y ver camiones y camiones
todo el día. Esto es un sacrificio demasiado grande", protesta José
María, un vecino de Navas del Rey.
Uno
de los municipios donde los trabajos son más visibles es el de
Chapinería. Los camiones no paran de cargar arenas y enormes piedras
que han sido horadadas con potentes excavadoras. Mientras, otros
operarios no paran de bombear hormigón para levantar un puente que
permita comunicar el centro urbano con la futura autovía. En este
tramo sorprende las pintadas hechas sobre los bolardos de
protección. La figura de un lince es visible en las curvas, en señal
de protesta por la supuesta existencia de esta especie en peligro de
extinción y que puede morir con la nueva carretera.
La
llegada a Navas del Rey supone el final de las polvaredas y los
carriles asfaltados aún sin utilizar. A partir de aquí, se vuelven a
una vía de doble sentido. Un enorme cartel con los logotipos del
Gobierno regional recuerda que estas obras comenzaron en 2006, pero
no indica cuándo concluyen. El presupuesto, 44 millones de euros. Al
lado, frases como "Aguirre, fascista" y "Zabía [anterior consejero
de Medio Ambiente], arboricida" adornan el cartelón.
(www.elpais.com,
12/02/08)
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