El
Tribunal Superior de Justicia ha echado por
tierra los argumentos con los que el Gobierno de
Esperanza Aguirre ha justificado en los últimos
años las obras para duplicar la M-501, la
carretera de los pantanos, en su tramo entre
la intersección con la M-522 y Navas del Rey.
La Comunidad de
Madrid anunció ayer que recurrirá la
sentencia
Una
sentencia de este tribunal fechada el pasado
jueves dictamina que es "nulo de pleno derecho"
el acuerdo del Consejo de Gobierno de 21 de
julio de 2005, en el que éste declaró "el
interés general, por razones imperiosas de
seguridad vial" del proyecto de duplicación de
la carretera. Según este fallo, no cabe el
argumento utilizado por el Gobierno regional de
que el objetivo de reducir la supuesta
inseguridad de la carretera justificaba los
trabajos, pese a contar con una declaración de
impacto ambiental negativa, encargada al Centro
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
en 2000 por el Gobierno de Alberto
Ruiz-Gallardón. Y ello porque, según el
Ejecutivo de Aguirre, existía un interés general
superior a las posibles consecuencias
ambientales de la obra.
El
acuerdo ahora declarado nulo sustentaba la
inseguridad de la vía en un aumento del tráfico
en "casi un 40%" y cifraba la mortalidad por
accidentes en 2,86 muertes por cada 10 millones
de vehículos por kilómetro, en el tramo no
desdoblado, frente a los 0,98 del tramo
duplicado, entre la M-40 y la M-522.
La
tesis de CODA-Ecologistas en Acción, la
organización que presentó el recurso, ha sido
siempre que la seguridad vial no podía estar por
encima del medio ambiente, porque la carretera
discurre por una Zona de Especial Protección
para las Aves (ZEPA) y es también Lugar de
Importancia Comunitaria (LIC). Eso lo convierte
en espacio de alto valor ecológico, con hábitats
y especies protegidas por las leyes
comunitarias.
El
tribunal hace hincapié en que se incumplió la
obligación de "la consulta previa a la Comisión
Europea" acerca de "la concurrencia de las
razones imperiosas de interés público". Según el
tribunal, esto es un "vicio sustancial" porque
impide el control de la Comisión Europea. Por
eso, la sentencia declara nulo el acuerdo y
obliga a reponer "el procedimiento
administrativo al momento inmediatamente
anterior" y agrega que deberá "en su caso"
restituirse a su estado anterior la zona
afectada.
Además,
considera que debía haber intervenido la
Consejería de Medio Ambiente, al menos para
"determinar si era preciso o no ampliar o
corregir la antigua declaración de impacto
ambiental", sin que se admita delegar este
trámite en la Consejería de Transportes, "las
entidades privadas que realizan el proyecto" o
en el Consejo de Gobierno.
El
Ejecutivo regional anunció ayer, a través de un
comunicado de la Consejería de Transportes, que
recurrirá la decisión judicial. Además, asegura
que el vicio que le atribuye el tribunal al no
haber consultado a la Comisión Europea es "un
mero fallo formal y administrativo".
El
comunicado de Transportes también afirma que "la
Comunidad de Madrid ya se ha adelantado en la
corrección y subsanación de este error de forma
y desde el pasado verano ha venido informando
puntualmente a este organismo europeo de todo lo
que respecta al proyecto de desdoblamiento" de
la M-501.
En
realidad, lo que ha ocurrido es que la Comisión
Europea abrió un expediente contra el Gobierno
de Aguirre, después de que 168 científicos
españoles alertaran en el verano de 2006 de los
daños que causaba la obra. En octubre de ese
año, el órgano europeo dio a Aguirre un plazo de
dos meses para presentar una declaración de
impacto ambiental.
Al no
recibirla, llegó a acordar un recurso contra
España ante el Tribunal de Justicia de
Luxemburgo en agosto del año pasado por
violación de las leyes europeas. Pero el pasado
otoño, el Ejecutivo regional se puso en contacto
con la Comisión para solventar la situación y
ésta le ha dado una segunda oportunidad de
cumplir la normativa.