La crisis en el Gobierno de
la Comunidad de Madrid del pasado 25 de junio,
que acabó con la destitución de los dos
consejeros que se habían aproximado a Mariano
Rajoy, Manuel Lamela y Alfredo Prada, tiene
rescoldos imprevistos. Prada, miembro del Comité
Ejecutivo del PP a propuesta de Rajoy, salió del
Gobierno de Esperanza Aguirre dando un portazo y
se negó a acudir a la toma de posesión de su
sucesor, Francisco Granados, en la consejería de
Justicia. Ahora ha montado en cólera al saber
que un alto cargo dependiente de este último, el
director general de Seguridad de la Comunidad de
Madrid, Sergio Gamón, encabezó el registro de un
despacho del Campus de la Justicia, el proyecto
estrella de Aguirre -300 millones de
presupuesto-, y que dependía directamente del
destituido Prada. Gamón puso vigilancia durante
días en el despacho y, según varios testigos, se
llevó documentos y un ordenador.
El jueves 26 de junio de
2008, a las 10.30, Gamón se presentó en la sede
de la sociedad pública regional Campus de la
Justicia con cuatro subordinados suyos de la
consejería de Interior. El equipo de Gamón
requisó diversos documentos de la mesa del
director adjunto de Seguridad de esta entidad,
Juan Carlos Fernández, que en esos momentos
estaba en el funeral de un pariente, y, días más
tarde, el ordenador.
Gamón pidió las llaves y
cerró el despacho hasta el lunes. El directivo
registrado no es un cargo cualquiera: fue
director general de Seguridad de la Comunidad
cuando Prada gestionaba la Consejería de
Interior. El mismo Prada sustituyó a Fernández
por Gamón a petición de Aguirre, según fuentes
del Ejecutivo regional.
Granados admite que Prada le
llamó enfadado al enterarse de lo que había
pasado. Él sostiene, sin embargo, que "no hay ni
una sola instrucción por parte del consejero
para que nadie se desplace al Campus de la
Justicia para nada que no sea el normal traspaso
de poderes".
Gamón, según confirman varios
funcionarios, dejó a uno de sus hombres como
custodio durante días en ese despacho de la
empresa del Campus de la Justicia a pesar de
que, en teoría, no había nada precintado. Sin
embargo, el despacho quedó cerrado la mañana del
jueves hasta el lunes por orden de Gamón. El
sábado por la mañana se retiró un ordenador que
no ha sido devuelto, según los testigos
consultados.
Granados admite sólo una
parte. "Entiendo", dice el consejero, "que los
papeles en los que se ha interesado Gamón eran
los contratos de seguridad del Campus de la
Justicia". Sin embargo, algunos de los
funcionarios que efectuaron el registro
comentaron que buscaban un supuesto informe
patrimonial de un miembro del Gobierno de
Aguirre.
"Prada me llamó y se quejó de
que había una persona de seguridad custodiando
ese despacho. Efectivamente, esa persona fue
retirada inmediatamente tras la llamada, el
jueves pasado. Hasta donde yo sé, parece que
alguien se ha quejado de que había desaparecido
un portátil, pero no me consta que se haya
mirado ningún papel más que la copia de los
contratos de seguridad, y no por orden mía",
prosigue Granados. Otras fuentes apuntan que el
viceconsejero de Justicia, Alfonso Cuenca, había
informado a Granados del registro la mañana en
que comenzó. La pasada semana, antes de la
llamada de Prada a Granados, Aguirre habló por
teléfono con Prada y le pidió disculpas por el
incidente, del que se declaró completamente
ajena. Prada, según distintas fuentes
consultadas, trasladó ese mensaje, que dio por
bueno, a sus enfurecidos ex subordinados, que le
pidieron acudir a los tribunales.
"Nos han dejado a los pies de
los caballos. Parece que tenemos algo que
ocultar, y no tenemos nada que ocultar. Han
cometido media docena de delitos con esta
acción. Violación de la correspondencia, acoso
laboral, coacciones, ataque a nuestro honor e
imagen...", dijeron a Prada.
Hay un punto común en el
análisis que hacen los hombres de Prada: "Si
esto es una torpeza personal de Gamón, que lo
destituyan, y si cumplía órdenes, que expliquen
cuáles eran y quién se las dio". Porque hay algo
que les parece evidente: "Si alguien sospecha de
alguna información irregular en poder de dicho
cargo de Justicia, que acudan a los tribunales y
la requisen con orden judicial, y si se trataba
de informarse para afrontar una nueva andadura
política, éstas nunca debieron ser las formas".
Esta invasión-custodia del despacho del jefe
adjunto de seguridad de Campus de la Justicia ha
tenido como testigos, al visitar la sede, entre
otros, al viceconsejero de Francisco Granados,
Alejandro Hallfter.
Los hombres de Prada creen
que este incidente debería saldarse con la
responsabilidad política de los superiores de
Gamón, un hombre que ya fue jefe de la escolta
personal de Aguirre en su etapa de presidenta
del Senado. Este ex comisario niega a través de
una portavoz que haya requisado documentación u
ordenador alguno de Campus de la Justicia, pero
declina hablar con este diario para rebatir lo
que acreditan testigos y personas vinculadas con
la consejería de Justicia.
(www.elpais.com, 07/07/08)
3. GUERRA ENTRE AGUIRRISTAS
El entorno de Esperanza
Aguirre vive semanas convulsas. Aguirre está
convencida, dicen los suyos, de que Mariano
Rajoy quiere dividir a su gente y por eso está
analizando más que nunca cuáles son sus
verdaderos incondicionales. El congreso del PP
demostró, según el análisis de los aguirristas,
que tanto Manuel Lamela como Alfredo Prada no lo
eran. ¿Por qué? Porque en el momento clave,
cuando más claro era el choque entre Aguirre y
Rajoy, ellos se acercaron al líder del PP.
Lamela ha ingresado en la
Junta Directiva por decisión de Rajoy, una
muestra clara de confianza. El caso de Prada,
enfrentado con la mano derecha de Aguirre,
Ignacio González, es mucho más complejo. La
presidenta le había dado a Rajoy dos nombres que
ella deseaba que entraran en el Comité Ejecutivo
del PP: Ignacio González y Francisco Granados.
En un gesto de hostilidad, el líder no colocó
allí a ninguno de los dos, y sí a Prada. Cuando
éste llamó a la presidenta para contárselo, ella
no le autorizó. "Tú sabrás lo que haces", fue su
respuesta. Sin embargo, él aceptó el puesto que
le ofrecía Rajoy.
(www.elpais.com, 07/07/08)
4. EL AUTOR DEL REGISTRO A
UNA OFICINA DE UN EX CONSEJERO DE AGUIRRE SERÁ
DESTITUIDO
El consejero de Presidencia,
Interior y Justicia de la Comunidad de Madrid,
el popular Francisco Granados, planea prescindir
de su actual director general de Seguridad,
Sergio Gamón, autor del registro y requisa de
material del despacho de un alto cargo de la
Consejería de Justicia. La actuación se produjo
al día siguiente del cese del anterior titular
de Justicia, Alfredo Prada. La presidenta de la
Comunidad, Esperanza Aguirre, prescindió de
Prada tras ser fichado para el comité directivo
del PP por Mariano Rajoy.
La medida, que planteará
Granados en un próximo Consejo de Gobierno, ya
ha sido consultada y confirmada con la
presidenta regional, que tiene la última
palabra. Gamón, sabedor desde el jueves pasado
por Granados de su inminente destitución, ya ha
celebrado una reunión con su equipo de confianza
para relatarles estos pormenores y despedirse.
Gamón incluso les ha
detallado presentó su dimisión a Granados, pero
que éste la rechazó para que su salida se
produzca dentro de la remodelación en sus
consejerías que ha perfilado, y que verá la luz
en un próximo Consejo de Gobierno. La
explicación dada a Gamón sobre su relevo suma
dos razones: "pérdida de confianza" y la
comisión de una "torpeza" mayúscula. No en vano,
según la tesis oficial que han defendido tanto
Aguirre como el propio Granados, el jefe directo
de Gamón, ninguno de ellos le ordenó tal
registro del despacho de la cúpula de seguridad
de la sociedad Campus de la Justicia,
dependiente de la Consejería de Justicia.
Paradójicamente, la versión
de Prada y su equipo -"nadie nos ha investigado
porque no tienen nada que investigar, ya que no
hemos cometido ninguna irregularidad"- coincide
con la que ofrece el entorno de Granados: "No
tenemos ninguna sospecha que nos moviera a
investigar al equipo de Prada, pero, si la
hubiera, el método nunca sería enviar una
especie de pelotón de geos".
PSOE e IU han exigido que
Granados explique en la Asamblea regional el
"presunto espionaje" al ex consejero Prada.
Entienden que es un episodio muy grave de la
lucha interna del PP y una violación de la
intimidad.
En el catálogo de "torpezas"
acumuladas por Gamón al registrar el despacho de
los jefes de la seguridad de Campus de la
Justicia, la consejería de Granados tiene
acreditadas, al menos, las siguientes: se
retiraron las llaves del coche oficial al máximo
responsable de seguridad, se dejó un vigilante
en la puerta de la oficina y se requisaron
documentos del citado departamento.
Los funcionarios de Justicia
testigos de tal irrupción de tono policial
añaden que además fue retirado el ordenador del
director adjunto de Seguridad del Campus de la
Justicia, intervenido cuanto papel había sobre
su mesa y además se clausuró el despacho desde
el jueves 26 de junio hasta el lunes 29 de
junio.
Granados asegura que no tuvo
conocimiento del registro en el Campus de la
Justicia hasta el pasado martes 1 de julio. Ese
día conoció las disculpas ofrecidas por la
presidenta regional a Prada por una actuación
que parecía echar sombras sobre la gestión de un
área del citado ex consejero. Granados matiza
que no supo de la gravedad del incidente
generado por su director general de Seguridad
hasta el jueves 3 de julio, día en que, tras
hablar directamente con Prada, ordenó restituir
el vehículo confiscado y retirar al vigilante
dejado por Gamón desde una semana antes.
Este calendario choca con el
hecho de que, según fuentes del equipo de Prada,
Granados fue informado del registro en la mañana
en que se produjo por boca del viceconsejero de
Justicia, Alfonso Cuenca.
Prada se da por satisfecho
con las disculpas de la presidenta regional,
pero sus ex subordinados en el Campus de la
Justicia exigen una restitución de su honor, que
juzgan maltrecho por una actuación irregular de
Gamón.
(www.elpais.com, 08/07/08)
5. GAMÓN: "ACTUÉ A LAS
ÓRDENES DEL CONSEJERO, PERO NO ME LLEVÉ NADA"
Sergio Gamón, insiste en su
inocencia total y asegura, en conversación
telefónica con EL PAÍS, que en todo momento
actuó a las órdenes del viceconsejero de
Interior Alejandro Halffter, y del consejero,
Francisco Granados.
Pregunta. ¿Por qué acudió a
investigar los despachos de la Ciudad de la
Justicia?
Respuesta. Yo no he entrado
en ningún despacho, ni mis hombres tampoco.
Ojalá haya cámaras que lo hayan grabado.
P. ¿Qué buscaban?
R. Porque el viceconsejero me
ordenó que mirara cómo estaba el asunto de la
seguridad en la Ciudad de la Justicia. Yo
siempre he actuado a las órdenes del consejero o
el viceconsejero, no hago nada por mi cuenta. Ni
antes, cuando estaba a las órdenes de Prada, ni
ahora con Granados. Sólo entré al despacho del
director técnico, que se llama Isabelino, y me
enseño los pliegos de seguridad, nada más. Y
luego me estuvo enseñando las obras. Ni me he
llevado ningún ordenador, ni nada.
P. ¿Por qué dejaron un hombre
custodiando eso? ¿Qué temían?
R. Eso son dependencias de la
Comunidad y allí no había ningún tipo de
seguridad. Pero lo retiramos en cuanto nos lo
pidieron. Yo siempre he obedecido órdenes del
consejero. Pero tampoco he recibido ninguna
orden con la que yo me sintiera molesto, algo
que yo considere que no es correcto.
P. ¿Es normal irrumpir así en
un despacho oficial?
R. Insisto en que no entré en
ningún despacho. Por mi trabajo anterior [era
policía] yo sé que en una situación así no debo
tocar nada. Y no toqué nada, ni un armario, ni
un papel. Me han metido en un fregado y no tengo
ni fregona.
(www.elpais.com, 08/07/08)
6. GRANADOS: "DENTRO DE MI
CONSEJERÍA SE PUEDE MIRAR ABSOLUTAMENTE TODO"
El consejero de Presidencia,
Justicia e Interior de Madrid, Francisco
Granados, ha confirmado esta mañana que el
responsable de seguridad regional fue enviado al
Campus de la Justicia para "mirar unos
contratos" dentro de una dependencia "adscrita"
al departamento que dirige, donde "se puede
mirar absolutamente todo". "Es como si alguien
me acusa de mirar en el cajón de mi mesa", ha
añadido. Granados, que acompañaba a la
presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, en la
inauguración de una piscina en Algete, se ha
referido así a su presunta implicación en un
caso "de espionaje" al ex consejero Alfredo
Prada, en la que habría intervenido el director
general de Seguridad, Sergio Gamón, por orden
suya.
Según se ha publicado, el
director general de Seguridad de la Comunidad de
Madrid, Sergio Gamón, un alto cargo dependiente
de Granados, encabezó el registro de un despacho
del Campus de la Justicia relacionado con el ex
consejero Prada, del que se supuestamente se
llevó documentos y un ordenador Granados ha
señalado que implicarle directamente a él en el
presunto robo de documentación de su antecesor
en el cargo es como si alguien le acusa "de
mirar en el cajón" de su mesa, "qué es lo que
hay o lo que no hay".
Respecto a la noticia de que
el Gobierno regional ya ha dispuesto la
destitución de Gamón, que publica hoy este
diario, el consejero ha indicado que "no está en
disposición de confirmar o desmentir" su futuro
en la Administración regional y que éste depende
de la reestructuración que se va a producir en
breve en la Consejería que acaba de asumir. En
este sentido ha indicado que en un próximo
Consejo de Gobierno se procederá a los ceses y
nombramientos a que dé lugar la reestrucuración
de su área.
No obstante, lo que sí ha
confirmado el consejero es que Gamón fue enviado
a supervisar "unos contratos de seguridad el
Campus de la Justicia" por el viceconsejero de
Presidencia, Alejandro Halffter. "Eso es lo que
se mira", ha hecho hincapié, para tildar a
continuación las informaciones de este periódico
de "periodismo creativo".
En conversación telefónica
Sergio Gamón insiste en su inocencia total y
asegura que en todo momento actuó a las órdenes
de Halffter y de Granados. El todavía director
general de Seguridad sostiene que no entró en
ningún despacho y explica que acudió al Campus
de la Justicia porque el viceconsejero le ordenó
"que mirara cómo estaba el asunto de la
seguridad" en el recinto.
"Yo siempre he actuado a las
órdenes del consejero o el viceconsejero, no
hago nada por mi cuenta. Ni antes, cuando estaba
a las órdenes de Prada, ni ahora con Granados.
Sólo entré al despacho del director técnico, que
se llama Isabelino, y me enseño los pliegos de
seguridad, nada más. Y luego me estuvo enseñando
las obras. Ni me he llevado ningún ordenador, ni
nada", subraya. "Me han metido en un fregado y
no tengo ni fregona", se lamenta.
(www.elpais.com, 08/07/08)