El alcalde de Guadarrama (13.000 habitantes), José Ignacio
Fernández Rubio, del PP, paga a los abogados que le defienden de un caso de
prevaricación con dinero público. Fernández Rubio, el primer teniente de alcalde
y concejal de Urbanismo y Medio Ambiente, Miguel Rodríguez Bonilla, y otros tres
concejales del PP del municipio han sido acusados por un juez de Collado
Villalba de un delito de prevaricación (adoptar una decisión a sabiendas de que
es injusta).
Y claro, el proceso judicial sale caro. Por eso, el pasado 25
de abril la junta de Gobierno del Ayuntamiento aprobó destinar 20.800 euros a la
defensa jurídica del regidor y de su mano derecha. Los dos implicados se
abstuvieron durante la votación, pero este órgano de decisión está controlado
exclusivamente por los concejales del PP, por lo que no hubo oposición a la
propuesta.
Fernández Rubio, Rodríguez Bonilla y los otros tres
concejales populares fueron acusados por conceder la licencia provisional de
explotación al restaurante El Molino de El Rey, situado en suelo con la máxima
protección. El primer teniente de alcalde es administrador de la empresa que
gestiona el mesón.
Sufragar la defensa jurídica de un proceso judicial contra la
figura del alcalde no es ilegal, según varios expertos consultados. Pero en el
caso de que la sentencia condene finalmente al regidor será "éticamente
reprobable", aseguran. El alcalde explica que este es el procedimiento habitual
que se ha seguido siempre en Guadarrama. "Incluso cuando había alcaldes de otro
signo", precisa.El grupo socialista de Guadarrama considera "un escándalo y un
insulto para los contribuyentes que los vecinos tengan que pagar la defensa de
ambos individuos".
El caso nació hace ocho años, en 2.000. La empresa Golden
Hipotecaria, de la que es administrador el primer teniente de alcalde, compró
unos terrenos junto al río Guadarrama para reformar un antiguo molino de piedra
y convertirlo en un restaurante. Pero los terrenos tienen el máximo grado de
protección. Pese a todo, la empresa siguió adelante para instalar su negocio y
solicitó la correspondiente licencia al Ayuntamiento, que concedió una licencia
provisional e hizo caso omiso de las repetidas advertencias de la Comunidad de
Madrid. El director general de Urbanismo reclamó, en 2003, al Ayuntamiento que
cerrase el restaurante, que hizo oídos sordos.
En marzo de 2008, el juzgado de instrucción número 2 de
Collado Villalba confirmó el delito contra la ordenación del territorio. Ahora,
el juez que instruye el caso ha remitido el proceso al Tribunal Superior de
Justicia de Madrid (TSJM).
El alcalde es también diputado regional, por lo que sólo
puede ser juzgado por este tribunal. De esta forma, el proceso comienza de
nuevo. Ahora el TSJM tiene que decidir si admite a trámite la denuncia y
reiniciar todo el proceso, que se dilatará durante años.
(www.elpais.com, 09/07/08)