Rajoy,
que iba a comparecer por la tarde, en la jornada de cierre del congreso, había
mandado una avanzadilla por la mañana. Y tenía que notarse. Primero fueron la
presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la
capital, Alberto Ruiz-Gallardón, los que interrumpieron la votación de la
ponencia económica para hacer entrada triunfal en la sala. Cuestión de
marketing. Mientras se votaba la ponencia política entraban, entre aplausos, el
vicesecretario de Política Autonómica, Javier Arenas, y María del Mar Blanco,
integrante de la nueva ejecutiva de Mariano Rajoy.
Todos
los discursos tuvieron en común el reconocimiento a los militantes del PP vasco
por su entrega en una situación enormemente complicada y el cariñoso recuerdo a
las víctimas de ETA.
María
San Gil estuvo presente en todos los discursos. Pero en el que más fuerte sonó
su nombre fue en el de la presidenta de la Comunidad de Madrid. No dijo, como
hace poco más de un mes que “algo se está haciendo mal en el PP” para perder a
un referente como San Gil, pero fue muy clara. Aseguró que “seguir la estela de
San Gil es un difícil desafío” y se atrevió a fijar las prioridades de la nueva
dirección de los conservadores de Euskadi: “Lograr que María San Gil se
identifique con la línea que quede reflejada en este congreso”. “En el PP caben
todos los que se quieren oponer a los totalitarios y en un lugar destacado tiene
que estar María San Gil”, añadió. Otro de los objetivos prioritarios que marcó
fue el de lograr que al PP vasco se le reconozca como “un partido dispuesto a
hablar con todos, salvo con los violentos”.
Alberto
Ruiz-Gallardón recordó a los compromisarios vascos que los conservadores son
“capaces de superar la dictadura del terror”. Igual que sucedió en el último
Foro ABC, su discurso sonó al de un presidente del partido.
El
alcalde madrileño alabó a los profesores que “enseñan a sus alumnos a moverse en
el siglo XXI y no en las peores páginas del XIX”. Defendió también que los
chavales puedan ser educados en castellano y animó a su auditorio a trabajar
para convertir al PP del País Vasco en “ese cauce ancho en el que no se excluye
a nadie”.
Llegado
el momento de referirse a María San Gil, el regidor de los madrileños alabó su
“formidable” trabajo: “En ella identificamos ese trabajo largo que ha hecho
posible que estemos hoy aquí”. Acto seguido, pidió un “aplauso de futuro” para
Antonio Basagoiti. “Tienes la oportunidad de desenmascarar a ETA”, dijo.
Ruiz-Gallardón levantó el auditorio al concluir su discurso con un “juntos
podemos”, lema del XII congreso de los conservadores de Euskadi.
Javier
Arenas apostó por construir una “alternativa real al nacionalismo”. En su
defensa del castellano, mantuvo que la política lingüística del lehendakari
Ibarretxe es parecida a la de Montilla o Antich.
No hizo
mención especial a San Gil. La citó junto al resto de presidentes del PP vasco
de los últimos años.
(www.publico.es,
12/07/08)