Nueve meses después y
tras una lista de 42 imputados desde que explotó
el caso Guateque, la mayor trama de corrupción
detectada en el Ayuntamiento de Madrid (PP), el
juez ha imputado al primer concejal por este
asunto. Íñigo Henríquez de Luna, edil del PP del
distrito de Salamanca y reciente impulsor
fallido del sistema de elecciones primarias en
su partido, ha sido el elegido por el magistrado
Santiago Torres.
A Henríquez de Luna,
junto a tres funcionarios municipales -ya
imputados por este caso-, se les relaciona con
un caso de presuntas licencias irregulares
concedidas a una tienda de decoración de la
calle de Juan Bravo.
Según consta en la
demanda que ha dado pie a la imputación,
presentada por dos vecinos de la finca, la
empresa BZ Asuntos de familia, SL, adquirió en
1998 y 1999 el local bajo y los cuatro pisos de
la planta primera de Juan Bravo, 18. El espacio,
posteriormente unificado, iba a ser un local
para Becara, una tienda especializada en muebles
y decoración de la familia Aranguren Zunzunegui.
Una de las hijas de dicha familia, Amalia
Aranguren, es la esposa del abogado y ex
diputado nacional del PP Jorge Trías Sagnier.
Éste, en una reunión de la comunidad de
propietarios de Juan Bravo, 18, "se jactó de su
amistad con Íñigo Henríquez, llegando incluso a
ofrecer a un vecino su ayuda para un asunto dada
la gran amistad que les unía", se señala en la
denuncia. "Igualmente, en distintas ocasiones se
jactó también de su amistad con los señores
Álvarez del Manzano [ex alcalde de Madrid] y
[Alberto] Ruiz-Gallardón [actual regidor de la
capital]".
La Junta de Salamanca,
entonces presidida por el edil Fernando Martínez
Vidal, no concedió la licencia de obras a la
empresa porque el proyecto no cumplía con las
ordenanzas. Pero los solicitantes acudieron a la
Gerencia de Urbanismo, entonces dirigida por el
también imputado Luis Armada, y lograron la
aprobación. Los demandantes adjuntan un
documento, anterior a la solicitud de la
licencia por BZ Asuntos de Familia, en el que el
Ayuntamiento informaba de que "en el local en
cuestión no se admite la transformación o cambio
de las actividades existentes hasta que no se
produzca la demolición del edificio". Dichas
actividades eran la "compraventa de automóviles
usados". O sea, nada de decoración. Poco
después, Íñigo Henríquez de Luna se hizo cargo
de la Junta de Salamanca. Pese a que varias
sentencias señalaron irregularidades en la
licencia del establecimiento, éste permaneció
abierto.Se enteró por la prensa y, dos horas
después, Íñigo Henríquez de Luna, el concejal
más popular del Ayuntamiento gracias a su
fallida campaña a favor de las primarias en su
partido, quiso dar una rueda de prensa para
ofrecer su versión y criticar que el juez, pese
a que el auto está fechado el 26 de junio, no le
ha notificado todavía la imputación. Estaba
triste, "nada tranquilo" e "indefenso" ante lo
que calificó de "daño personal y moral muy
grande". Dijo que el alcalde, Alberto
Ruiz-Gallardón, le ha transmitido su solidaridad
y que le ha pedido que no se preocupe. Fuentes
municipales dijeron ayer que no va a ser
destituido, ni se tomará ninguna decisión hasta
que haya sentencia.
"La denuncia es falsa y
se fundamenta en mi participación en una
licencia que no he firmado, porque es de antes
de que yo estuviera y siempre la ha llevado
Urbanismo", explicó Henríquez de Luna, mostrando
una carpeta de expedientes firmados desde la
Gerencia de Urbanismo.
"Esto es una venganza",
expuso el edil, cada vez más enfadado. "La
familia Goyeneche [los denunciantes] fue objeto
de un precinto de una oficina ilegal que tenían
en una vivienda. Poco después, Goyeneche vino a
mi despacho y me dijo que, ya que toleraba las
irregularidades en Becara [la tienda de Juan
Bravo], le permitiera a él tener el despacho. Lo
eché inmediatamente y, días después, se querelló
contra mí por tráfico de influencias". Esa
primera denuncia fue rechazada, pero "ahora",
dijo, "la querella ha sido aceptada por el juez
Torres".
Curiosamente, la Junta
Municipal de Salamanca no tiene competencias
sobre la lujosa tienda, según el edil, pero sí
las tiene para precintar el despacho ilegal de
los Goyeneche, ubicado en la misma finca. Otra
de las irregularidades que constan en la
denuncia es el presunto aumento de espacio que
consiguió la tienda tras las obras y que
prohibía expresamente Urbanismo.
La empresa que se quedó
con el local pasó de tener autorización para
utilizarlo como garaje y cuatro pisos sin
licencia de actividad, a un establecimiento
comercial de más de 1.200 metros cuadrados en
Juan Bravo, 18. La tienda estaba ayer abierta y
llena de compradores. Un encargado rehusó hacer
declaraciones. El negocio también ocupa parte
del patio de la manzana, hecho que figura en la
denuncia.
El primer concejal
imputado por el caso Guateque explicó ayer que
ha hablado con la edil de Urbanismo, Pilar
Martínez, y le ha dicho que no se preocupe,
"porque todas las licencias son de Urbanismo".
Henríquez de Luna también negó que tuviera
ninguna relación personal con Jorge Trías
[marido de una de las propietarias de la tienda,
que se jactaba de ser amigo suyo]. "Tanto es
así, que Trías tiene abierto un expediente
disciplinario por otra oficina ilegal", reveló
Henríquez de Luna.
"Pusimos la denuncia,
pero el juez estimó que no tenía conexión con el
Guateque. Recurrimos y la ha aceptado",
aseguraba ayer Javier Sotos, el apoderado de
Juan Mariano Goyeneche, uno de los denunciantes.
El portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de
Madrid, David Lucas, exigió a Gallardón la
destitución del concejal. Según Lucas, con la
imputación de un concejal "de su confianza", que
preside la Junta Municipal de Salamanca, el
alcalde de Madrid "no puede seguir mirando hacia
otro lado y pensando que no pasa nada".
EL JUEZ IMPUTA EN LA
‘GUATEQUE’ AL PROMOTOR DE LAS PRIMARIAS DEL PP
Indignado. Íñigo
Henríquez de Luna compareció a última hora de la
tarde de ayer en la sede del distrito municipal
de Salamanca, de donde es concejal, para mostrar
su disgusto al haber sido imputado en el caso
Guateque, la corrupción en la concesión de
licencias urbanísticas del Ayuntamiento de
Madrid.
El impulsor de las
primarias en el PP dijo que se había enterado
por los medios de comunicación de que el juez
instructor, Santiago Torres, le llamaba a
declarar el próximo 29 de septiembre porque él
no había recibido citación alguna.
Unos vecinos habían
denunciado al concejal por supuestas
irregularidades en viviendas de un edificio de
la calle Juan Bravo de Madrid. Se quejaban de
que se le había dado un “trato de favor” a los
propietarios de una tienda llamada Becara y
pedían que se investigara.
Los denunciantes
también explicaron en el Juzgado de Instrucción
número 32 de Madrid que el apoderado de la
empresa, el ex diputado del PP Jorge Trías,
actualmente presidente de la comunidad de
propietarios de ese inmueble, “se jactaba de su
amistad con Henríquez de Luna, Álvarez del
Manzano y hasta con Ruiz-Gallardón”.
Henríquez de Luna dijo
que no tenía ninguna relación con Trías, de
quien recordó que tenía abierto un expediente
disciplinario por una actividad profesional no
autorizada, y que era todo “falso” y que pensaba
que este episodio respondía a “una venganza de
la familia denunciante”. Anunció que, una vez
reciba el auto, interpondrá un recurso de
reforma porque la acusación es “errónea” ya que
la Junta Municipal “no intervino en la concesión
de esa licencia” puesto que esa competencia es
de la Gerencia de Urbanismo.
En su defensa, explicó
que él ni siquiera era concejal en 1999, fecha
de la primera licencia. Relató que los
denunciantes estaban enfadados con él porque les
había precintado una oficina en la segunda
planta del mismo edificio porque era para uso
residencial. Y que cuando se produjo la
clausura, el denunciante fue a verle a su
despacho para echarle en cara que a otros sí les
hacía favores.
El edil lo echó y este
le respondió con una querella que el juez
archivó en 2007. Entonces no quiso adoptar
ninguna medida. Pero ahora estaba pensando
seriamente en emprender acciones legales contra
la familia porque afectaba a su “honestidad”.
También contó que había
recibido la llamada del alcalde de Madrid para
decirle que estuviera tranquilo. No obstante
dijo sentirse “indefenso”. Desde el PP de Madrid
le mostraban su respaldo su apoyo
“incondicional”. Esperanza Aguirre no se plantea
ni siquiera retirarle de la redacción de la
ponencia de Democracia.
Henríquez de Luna no
piensa cesar en su cargo. “No voy a asumir
ninguna responsabilidad por un hecho en el que
no he intervenido”, concluyó diciendo que tenía
“la conciencia tranquila”.
(www.publico.es,
16/07/08)
UN ARISTÓCRATA
AFICIONADO A LA CAZA DEL BARRIO DE SALAMANCA
Íñigo Henríquez de Luna
(Madrid, 1963), ojos achinados y sonrisa siempre
a medio gatillo, se mueve por el barrio de
Salamanca con la soltura que da el conocimiento
del medio. Hijo de la marquesa de Villablanca,
veterana activista de los populares en el
distrito, ha circunscrito su vida política al
triángulo de las calles de Velázquez, Goya y
Serrano.
Abogado, aficionado a
la caza junto a setter inglés de cuidado pelaje
y hombre de apariencia pulcra -con la camisa
rayada siempre ajustada a los cánones-,
Henríquez de Luna dio un paso adelante con su
insistente propuesta de primarias en el PP. "Me
la juego, tengo mucho que perder", decía rodeado
de cientos de militantes, entusiastas, de su
agrupación. De verbo cabal pero con tendencia a
inflamarse, subrayaba con mucho énfasis que su
partido "no tiene nada que ver con Franco".
Hombre más cercano a Aguirre y menos a
Gallardón, es uno de los encargados de la
ponencia de estatutos en el próximo congreso
regional de los populares, en septiembre.
Casado con una
publicista y padre de tres hijos, Henríquez de
Luna hunde sus raíces en el pueblo manchego de
Campo de Criptana. Su padre fundó la agrupación
del pueblo de la vieja AP de Fraga.
(www.elpais.com,
16/07/08)