Mil viviendas públicas ya
construidas por la Comunidad de Madrid en cinco enclaves
de la región fueron edificadas tras la convocatoria de
un concurso ilegal en 2004 por el Instituto de la
Vivienda de Madrid (Ivima), dependiente de la Consejería
de Vivienda del Gobierno regional. Así lo denunció en su
día el Colegio de Arquitectos y así lo confirmó ayer una
sentencia del Tribunal Supremo. En las viviendas,
situadas en La Ventilla (Tetuán), Arroyo Culebro
(Leganés), el Ensanche de Vallecas, Valdemoro y
Navalcarnero viven unas 5.000 personas.
Formalmente, la sentencia del
Supremo podría acarrear la demolición de las viviendas y
la convocatoria de un nuevo concurso en regla, pero
fuentes jurídicas destacan que, para ello, "habría que
acudir a un incidente de ejecución de sentencia que no
parece que las partes interesadas contemplen". La
eventual demolición y la consiguiente reconstrucción
dañarían a quienes ya habitan las casas, extremo que la
justicia y ambas partes tratan de eludir.
El alto tribunal rechazó el
recurso de casación interpuesto por el Ivima contra una
primera sentencia del Tribunal Superior de Justicia de
Madrid emitida el 5 de octubre de 2006 a instancias del
Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM). Su
decano, por entonces Ricardo Aroca, invocaba argumentos
jurídicos y éticos contra la forma en que el instituto
regional había convocado el concurso para tal
construcción. "Solapar el proyecto arquitectónico y el
de obra, tal como hizo el Ivima, era una medida
disparatada", subraya Aroca. "Por más que discutimos
entonces que íbamos a recurrirla se nos dijo desde el
Gobierno regional: 'Mientras el Supremo decide, acabamos
de construir las viviendas". Y añade Aroca: "Eso debería
llevar aparejado que la gente que tomó aquella decisión
ilegal quedara apartada de cargos públicos".
La norma que obliga a separar
ambos proyectos, de obra y arquitectónico, obedece a la
necesidad de mantener la independencia creativa del
arquitecto, su autonomía ejecutiva y la calidad de la
edificación frente a eventuales prácticas de mera
optimización económica en las que podría incurrir la
entidad constructora. Un portavoz de la Consejería de
Vivienda señaló: "Desde el año 2006, los procedimientos
empleados anteriormente, que solapaban el proyecto de
obra y el arquitectónico, ya no se realizan de aquella
forma, sino conforme a la norma que la ley establece".
(www.elpais.com,
06/06/08)
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