La
Consejería de Educación ha cambiado de pies a
cabeza el sistema de reciclaje de los docentes
madrileños que funciona desde hace 23 años. La
red de Centros de Apoyo al Profesorado (CAP) que
imparten cursos, seminarios, grupos de trabajo y
jornadas dirigidas a los que enseñan dejará de
existir el próximo curso. Sólo cinco de los 28
actuales funcionarán en septiembre. Se primarán
los cursos on line y también estar a
cargo de las actividades extraescolares de los
alumnos.
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Las
actividades extraescolares con
alumnos contarán como formación
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"Esto esconde
un intento de control político",
según una funcionaria
Los
funcionarios que dirigen estos centros de apoyo
consideran que esta medida impedirá la "adecuada
atención" a los docentes y creen que el
desmantelamiento esconde "un intento de
adoctrinamiento". Educación replica que ha
diseñado una nueva red para acercar los cursos a
los centros donde trabajan los profesores y para
reducir la burocracia.
La
consejería destinará 15 millones de euros a
10.000 actividades de formación el curso que
viene. Anuncia 3.500 actividades presenciales
-las que hoy gestionan los CAP- con cuatro
millones de euros de presupuesto. Para organizar
esos cursos, dejará un único centro regional
-frente a los tres actuales- del que dependerán
cinco sedes territoriales de las 28 actuales. El
resto desaparecerá.
La zona
sur, por ejemplo, pasará de nueve CAP a uno, que
estará en Móstoles. En Madrid capital quedará
uno en lugar de ocho. Los sustituyen por
institutos de enseñanza secundaria, que cederán
sus instalaciones para los cursos a los que
asistan profesores de varios centros. "Es una
vieja reclamación del profesorado, que se les
acerquen las actividades cada vez más",
argumenta el director general de Mejora de la
Calidad de Enseñanza, Xavier Gisbert, que
asegura que es una remodelación consensuada. Los
distintos asesores y trabajadores de centros de
apoyo con los que habló EL PAÍS lo niegan. Todos
conocieron la reestructuración en una reunión
con Gisbert convocada el pasado martes.
"El
modelo es mucho menos cercano a los profesores",
considera María José Pascual, directora del
centro de apoyo de Parla. "Aquí somos nueve y
apenas damos servicio a todos los centros de la
zona. ¿Cómo lo van a hacer con una sola sede
para todo el sur?". Pascual acusa a Educación de
intentar ejercer "un control político de lo que
se imparte en las aulas". Asegura que este curso
la consejería "vetó" a ponentes que propusieron
en Parla.
La
Comunidad de Madrid, presidida por Esperanza
Aguirre (PP), anuló un curso para profesores
sobre memoria histórica en el CAP de
Fuenlabrada. El Partido Popular votó contra la
Ley de Memoria Histórica en el Congreso, excepto
en siete preceptos. Un mes antes, se anuló otro
curso en el centro de San Lorenzo de El Escorial
sobre Educación para la Ciudadanía (EpC), una
asignatura para la que Madrid permitirá
objeciones. Manuela Pérez, que trabaja en ese
centro, acusa al Gobierno regional de
"desmantelar otra red pública" en pie desde 1985
con intención de privatizar el servicio. "Aquí
trabajamos funcionarios con independencia; ahora
podrán subcontratar empresas a las que sí pueden
exigir un tipo de formación a medida".
El
centro de formación Las Acacias, en Madrid
capital, será la gran sede regional de la
formación. Allí, el pasado 20 de mayo, la
Comunidad organizó unas jornadas sobre EpC en
las que uno de los ponentes defendió que era una
materia "inventada" que pretende "adoctrinar" a
los alumnos y "lesiona los derechos de los
ciudadanos". Gisbert asegura que se trataba de
la "opinión personal" del ponente, que le fue
requerida en el coloquio posterior a su
ponencia. Niega cualquier intento de veto. "Me
parece ridículo hablar de control político, los
profesores reciben más formación fuera de la
consejería que dentro", añade. Y señala los 2,2
millones que Educación destinará a formación
gestionada por los sindicatos o los 3,5 para
cursos individuales que puede pedir cada
profesor donde quiera.
En un
manifiesto promovido por los centros de apoyo de
la zona sur, los funcionarios defienden la
formación de "proximidad" que ofrecen, con
actividades "adaptadas a la zona y a las
necesidades de los centros educativos". "Los
profesores nos piden asesoramiento para cursos y
formación concreta para adaptarse a las nuevas
leyes, que puede variar de una zona a otra",
añade Manuela Pérez.
Los
profesores deben acreditar 100 horas de
formación cada seis años para cobrar los
sexenios, unos 60 euros mensuales más en la
nómina. El curso que viene podrán incluir dentro
de esas horas las actividades extraescolares con
alumnos: teatros, coros, las olimpiadas de
física, las rutas científicas o las visitas
culturales. Gisbert asegura que es una forma de
reconocer una labor "que no recibía recompensa"
y de potenciar las actividades con alumnos.
"Eso no
tienen nada que ver con formar a un profesor",
según Juan Luis Sanguino, secretario del centro
de apoyo de Coslada, que considera que se trata
de una modificación "encubierta" de la jornada
laboral de los profesores. "Si quieren a alguien
que haga ese trabajo, que lo paguen aparte",
concluye.
www.elpais.es
07.06.08