"Somos escuelas infantiles y no
guarderías". Ese lema daba la bienvenida en la tarde de
ayer a la escuela El Rincón, de Leganés, donde más de
medio centenar de profesores y educadores de centro
públicos para niños de entre 0 y 3 años iniciaron un
encierro para protestar por la "deriva privatizadora"
que, según ellos, ha puesto en marcha la Comunidad de
Madrid respecto a la educación infantil.
La iniciativa, convocada por la
junta de portavoces de escuelas infantiles y casas de
niños de la red pública, tiene como objetivo exigir la
eliminación del decreto de mínimos que regula estos
centros educativos, aprobado por el Gobierno regional en
marzo y que supone un incremento en el número de alumnos
por aula y una disminución de los profesionales, así
como de la calidad de los propios centros. Los
organizadores esperan que el encierro previsto hasta la
tarde del domingo, congregue a más de un centenar de
docentes.
"Es una llamada de alerta a la
sociedad madrileña por el proceso privatizador del
Gobierno regional, ya que este decreto no es otra cosa
que un golpe en toda línea a la educación infantil
pública", explicó Ángela Solano, portavoz de la entidad
organizadora, que recordó que esta medida "sólo supone
la creación de 3.000 plazas nuevas, cuando este año
35.000 niños se han quedado fuera de una escuela
pública". Sólo en Leganés faltan 1.300 plazas, según
datos municipales. Para el próximo curso, la región
cuenta con 31.144 vacantes en 380 escuelas infantiles
públicas, según datos de Educación. Es decir, menos de
una plaza por cada bebé.
A lo largo de toda la tarde de
ayer decenas de trabajadores de centros educativos de
diferentes puntos de la región -son 5.000 profesionales
en Madrid-pasaron por el centro, decorado con carteles y
pancartas sobre los derechos de los niños a una
educación digna.
Entre los asistentes, María
Ángeles Martínez y Eva Velasco, profesoras de la casa de
niños de Villamantilla, tienen muy claro los efectos del
decreto de la Consejería de Educación: "Ya sabemos que
tendremos que atender a más niños y, por otro lado, es
muy posible que haya un recorte de personal", explican.
Y eso, para la directora de la escuela El Rincón, Paloma
Núñez, tiene unas víctimas claras: los niños. "A fin de
cuentas, se ve mermada la labor educativa con los
alumnos, porque las escuelas infantiles no están para
cuidar niños durante unas horas, sino para educarlos",
deja claro.
Los organizadores han preparado
un programa de actividades para padres y niños, a los
que han animado durante los últimos días a participar en
la protesta. Hoy y mañana se desarrollarán talleres de
juegos, cuentacuentos, tertulias o actuaciones
musicales.
Ayer, el alcalde de Leganés,
Rafael Gómez Montoya, acudió a la escuela para mostrar
su "apoyo y solidaridad" alas reivindicaciones de los
trabajadores de la educación infantil.
(www.elpais.com,
08/06/08)