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La discusión hasta la madrugada del sábado
de las enmiendas a las ponencias del congreso del PP trajo una
novedad que ayer dejó descolocada a Esperanza Aguirre. La enmienda
que instauraba un sistema de primarias indirectas, similares a las
norteamericanas, para elegir a los candidatos a la presidencia del
PP incluían, además, el matiz de que el presidente elegido sería
también el candidato popular a la presidencia del Gobierno.
Esperanza Aguirre no salía de su estupor. Se desayunó con los titulares de
prensa y al llegar a la sede del congreso no pudo sino mostrar su "sorpresa" al
conocer que la ponencia de Estatutos había proclamado "automáticamente" a Rajoy
candidato a la Presidencia del Gobierno. "No estaba en el texto original de la
ponencia ni en ninguna enmienda", dijo, ostensiblemente molesta. "Tengo que
estudiar, reflexionar y pensar este acuerdo", añadió.
Lo
cierto es que Rajoy fue elegido candidato ayer pero siempre que antes de 2012,
fecha prevista para las legislativas, los populares no celebren un congreso; de
lo contrario regirán los nuevos Estatutos que obligan a celebrar una especie de
primarias. Un sistema de elección que ayer, Alberto Núñez Feijóo, responsable de
la ponencia, consideró "homologable al funcionamiento de los grandes partidos
norteamericanos".
Para
Aguirre fue un doble revolcón. La víspera vio derrotada de forma abrumadora una
enmienda en la ponencia de Estatutos que reclamaba un sistema de primarias
directas, sin compromisarios, para elegir al presidente del partido. Además,
Rajoy excluyó finalmente de su equipo a los nombres que le había propuesto
Aguirre, lo que provocó el siguiente comentario de la presidenta de la comunidad
de Madrid: "Es fácil ser integrador con los del botafumeiro. Con los críticos es
más difícil".
El
modelo finalmente aprobado se aplicará en todos los congresos que se convoquen a
partir de ahora, incluidos los provinciales. Reduce a 100 el número de firmas de
militantes que un candidato necesitará para optar a la presidencia de la
formación. A continuación se abrirá una campaña electoral de 21 días para que el
candidato recabe el apoyo de los compromisarios, que deberán manifestarse a
favor de uno u otro aspirante. Será entonces la militancia la que elija, con
listas abiertas, a los compromisarios que formarán parte del congreso. Si un
candidato obtiene el 20% de los compromisarios, su candidatura será válida. El
mismo porcentaje que rige en la actualidad.
POLÍTICA DE PACTOS
Sin
exclusiones
El
eurodiputado Alejo Vidal-Quadras se congratuló ayer de que la ponencia política
había "neutralizado" los nacionalismos al lograr introducir una enmienda
instando al PP a priorizar los pactos con el PSOE. Fue una especie de consuelo
después de que en la misma comisión, y a pesar de sus reiterados elogios a la
figura de María San Gil, se eliminaran del texto todas las durísimas referencias
al PNV y al conjunto de los nacionalismos. En el texto final de la ponencia el
PNV dejó de ser un partido que obstaculizaba la lucha antiterrorista. Quedó en
su lugar un párrafo referido a "algunos sectores y partidos nacionalistas que
forman parte del Gobierno vasco" cuya "actitud en relación con la lucha
antiterrorista ha sido y es obstruccionista".
En la
mañana de ayer, el ponente José Manuel Soria puso las cosas en su sitio y
precisó que el PP ha abierto la puerta a pactar con partidos nacionalistas, si
abandonan su "deriva soberanista". Su compañera de ponencia, Alicia Sánchez
Camacho, abundó: "El PP debe hablar con todo el mundo pero sin renunciar a
nuestros principios y valores".
Dirigentes como el eurodiputado Jaime Mayor Oreja advirtieron por la tarde de
que, en política, como en la vida, es "mejor ir solo que mal acompañado". "A
veces la fortaleza de la soledad", dijo, "es lo más importante de un partido". Y
el ex presidente José María Aznar había advertido por la mañana que para
alcanzar acuerdos con otras formaciones primero hay que ganar las elecciones
"por este orden".
HOMOSEXUALES
No al
matrimonio
A pesar
del acalorado debate en la ponencia, Cristina Cifuentes, vicepresidenta de la
Asamblea de Madrid, reconoció no haber sido "lo suficientemente persuasivos"
como para reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo como establece
la actual legislación española. "Habrá que esperar hasta el próximo congreso",
se lamentó. La ponencia se limita a hacer una encendida defensa de la familia. A
pesar del fracaso, la agrupación gay del PP sostuvo que el texto abre la puerta
para que en el futuro se reconozca el matrimonio homosexual.
(www.elpais.com,
22/06/08)
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