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Cuando se acaba de cumplir el primer año
del segundo mandato de Esperanza Aguirre, la presidenta de la
Comunidad de Madrid ha aprovechado el fin del congreso del PP para
hacer limpieza en su equipo de confianza. Aguirre reduce de 15 a 12
las consejerías del Gobierno regional y, sobre todo, expulsa a
Manuel Lamela y a Alfredo Prada, que casualmente hace tan sólo tres
días entraron a formar parte de la nueva dirección de Mariano Rajoy
en el PP nacional.
Poco
antes de la medianoche de ayer un teletipo de Europa Press informaba de la
primera crisis de gobierno de la legislatura. "Remodelación", precisó una
portavoz del Ejecutivo regional, que explicó que desaparecen tres consejerías
(Hacienda, Vivienda y Justicia), que se integrarán en otras ya existentes. La
justificación oficial es la intención de "adelgazar la Administración" para
hacer frente a una época de crisis económica.
Pero no
es más que una excusa, porque la presidenta llevaba tiempo queriendo hacer una
remodelación de su equipo. Tras las elecciones autonómicas de 2007, mantuvo a su
anterior equipo casi al completo por dar una sensación de continuidad. Ahora
cambia de arriba abajo a sus consejeros y aprovecha para expulsar a los que
considera desleales con su causa.
Porque
así es como se ha tomado la presidenta regional, y también su entorno más
próximo, el acercamiento a Rajoy del hasta ahora vicepresidente segundo, Alfredo
Prada, también consejero de Justicia y Administración, y el consejero de
Transportes e Infraestructuras, el polémico Manuel Lamela.
La
salida de Prada viene justificada además por su público y notorio enfrentamiento
con el número dos de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, que ahora quedará
como único vicepresidente y, por tanto, refuerza su posición como el que mueve
los hilos del Gobierno regional.
La
expulsión de Lamela se daba por hecha desde hace meses. Incluso desde antes de
las elecciones generales. Al formar el nuevo gobierno en junio del año pasado,
Aguirre le sacó de la Consejería de Sanidad, donde había quedado muy tocado por
la crisis del Severo Ochoa, y le colocó temporalmente en Transportes con la idea
de que iría a formar parte de la candidatura de Rajoy. Eso no se produjo, dados
los conflictos para elaborar las listas, y Aguirre se tuvo que quedar con
Lamela. Lo peor fue que es un consejero especializado en darle problemas.
A la
presidenta no le gustó nada que Lamela se fuera a esquiar justo cuando se
conoció la sentencia absolutoria a los médicos del hospital de Leganés, dejando
el problema a su sucesor, Juan José Güemes. Ha llevado su gestión con soberbia
y, por si fuera poco, mañana se le avecina un duro varapalo de la Comisión
Europea, que se planteará si llevar al Tribunal Europeo de Luxemburgo las obras
de la carretera de los pantanos.A la marcha de Manuel Lamela y Alfredo Prada se
suman tres consejeros más. Fernando Merry del Val (Economía) había expresado
repetidamente su intención de no seguir, pues lleva desde la primera legislatura
en el puesto. Junto a él, se marchan Gádor Ongil (Familia y Asuntos Sociales),
tras el grave fracaso de su gestión, al no haber sido capaz de poner en marcha
las ayudas de la Ley de Dependencia, y Beatriz Elorriaga (Medio Ambiente y
Ordenación del Territorio), que no se ha adaptado a su cometido. Con la marcha
de estas dos consejeras, el Gobierno regional reduce la presencia de mujeres: de
seis de 15 consejeros (el 40%), pasa a contar sólo con cuatro de 12 (un tercio
de los miembros del Ejecutivo).
El
Consejo de Gobierno tendrá dos nuevos miembros, Antonio Beteta y José Ignacio
Echeverría. Ninguno de ellos es novel en la gestión. El primero es senador
autonómico y hasta ahora portavoz del PP en la Asamblea, donde ha sido el más
fiel colaborador de Esperanza Aguirre. Recibe ahora el premio a sus desvelos, y
a su papel de hostigador de José Luis Rodríguez Zapatero, con el encargo de
ocuparse de una importante Consejería de Hacienda a la que se le entregan las
competencias que hasta ahora tenía Economía y Consumo.
El
objetivo es ofrecer la sensación de que se refuerzan las políticas económicas
del Ejecutivo regional. No es una tarea nueva para el todavía portavoz del PP,
ya que desempeñó el mismo puesto durante la presidencia de Alberto
Ruiz-Gallardón.
Pese a
ello, Beteta no ha logrado dar la puntilla a su trabajo en la Asamblea, que era
haber convertido su nuevo destino en una viceconsejería. Tampoco lo consigue
Francisco Granados, que junto a sus actuales cometidos en Presidencia e Interior
suma la Consejería de Justicia de Alfredo Prada. Y ello pese a que en la crisis
del PP se ha significado como uno de los fieles a Aguirre, incluso ganándose la
animadversión de los barones regionales que apoyaron a Rajoy.
El otro
novato en el Gobierno regional es José Ignacio Echeverría, también senador y
diputado raso, que no ha destacado por su trabajo en la Asamblea. En las cuatro
legislaturas en las que ha tenido escaño no ha hecho ninguna propuesta
parlamentaria, según la página web de la Asamblea.
Pero
Echeverría ha sido casi todo en el Ayuntamiento de Madrid, a las órdenes de José
María Álvarez del Manzano, donde coincidió con la propia Aguirre. Allí fue
teniente de alcalde, concejal de Urbanismo, Hacienda y Economía, Política
Municipal y Tráfico. Por eso, conoce muy bien el funcionamiento de Metro de
Madrid, pilar fundamental de su nuevo cometido. Sobre todo, en una legislatura
donde tendrá que dedicarse más a la gestión que a la inversión en
infraestructuras.
Dos
mujeres de plena confianza de Aguirre salen reforzadas en este movimiento. La
hasta ahora responsable de Hacienda, Engracia Hidalgo, se ocupará de una
consejería muy importante para la presidenta, Familia y Asuntos Sociales. La
otra beneficiada es Ana Isabel Mariño, que ha destacado en la Consejería de
Vivienda y ahora se hará cargo de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio.
(www.elpais.com,
26/06/08)
ESPERANZA AGUIRRE REMODELA SU EQUIPO Y DEJA FUERA A LAMELA
Según
el Ejecutivo madrileño, es para reducir costes. Ambos fueron nombrados el
pasado fin de semana miembros del Comité Ejecutivo del PP
Ni
perdona ni olvida. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre,
se ha tomado su particular venganza contra los consejeros que apoyaron, de una u
otra forma, la candidatura de Mariano Rajoy de cara al
congreso que el PP celebró el pasado fin de
semana en Valencia.
Gran derrotada de la cita conservadora,
Aguirre ha decidido abrir una inesperada crisis en su gobierno regional. El
motivo oficial para tomar la decisión es "ahorrar y adelgazar la
Administración". Pero a pocos se les escapa que la supresión de tres consejerías
ha afectado fundamentalmente a los que se colocaron en el entorno de Rajoy.
Del
Ejecutivo regional salen Manuel Lamela (Transportes), Alfredo Prada (Justicia),
Fernando Merry del Val -responsable de Economía-, Beatriz Elorriaga, hermana del
ex secretario de Comunicación del PP, Gabriel Elorriaga, que accedió después de
las últimas elecciones autonómicas a la cartera de Medio Ambiente tras dejar la
de Familia y Asuntos Sociales, y su sucesora en esta cartera, Gádor Ongil.
Ignacio
González, que ejerció de portavoz de los planteamientos críticos del PP
madrileño ante Rajoy en vísperas del congreso de Valencia, ha visto realzado su
papel como "número dos" del Gobierno regional al conservar su puesto de
vicepresidente y desaparecer la Vicepresidencia Segunda que ocupaba Alfredo
Prada, uno de los sacrificados con el reajuste de carteras.
En
cambio, se incorpora el hasta ahora portavoz del Grupo Popular en la Asamblea de
Madrid, Antonio Beteta, en una nueva cartera reforzada de Economía y Hacienda, y
el diputado de la Asamblea José Ignacio Echeverría en Transportes.
Las
competencias de Justicia que ejercía Prada pasan ahora a Francisco Granados,
"número dos" de Aguirre en el PP de Madrid, que amplía al ámbito judicial el
poder de que dispone ya al frente de Presidencia e Interior.
De este
modo, Francisco Granados suma a Presidencia e Interior las competencias de
Justicia; mientras que Ana Isabel Mariño asume además de Vivienda, como hasta
ahora, Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. Por su parte, Engracia
Hidalgo pasa de Hacienda a Familia y Asuntos Sociales.
Con
esta reforma, Aguirre deja una sola vicepresidencia del Gobierno y reduce el
número de consejeros y altos cargos.
En el
pasado Congreso del PP de Valencia, tanto Prada como Lamela entraron a formar
parte del Comité Ejecutivo Nacional a propuesta del propio presidente Mariano
Rajoy.
(www.publico.es,
26/06/08)
AGUIRRE REDUCE SU GOBIERNO Y ECHA A DOS SEGUIDORES DE RAJOY
Las
hostilidades siguen abiertas en el seno del Partido Popular tras el congreso de
Valencia. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha
procedido a una reducción del número de integrantes de su Gobierno que implica
la salida del mismo de dos seguidores de Mariano Rajoy que han entrado a formar
parte del comité ejecutivo nacional del partido, Manuel Lamela y Alfredo Prada.
La
modificación del Ejecutivo regional madrileño fue anunciada a medianoche por
fuentes del mismo y será explicada a mediodía de hoy por Aguirre en una
declaración institucional. Con la salida de cinco consejeros y la entrada de
solo dos, el Gobierno de Aguirre pasará de 15 carteras a 12. Las citadas fuentes
dijeron que el recorte de consejerías pretende "adelgazar la Administración
dentro del plan de austeridad que se ha marcado la presidenta".
Los
consejeros salientes son el de Economía e Innovación Tecnológica, Fernando Merry
del Val; la de Familia y Asuntos Sociales, Vader Gador Ongil; la de Medio
Ambiente y Ordenación del Territorio, Beatriz Elorriaga; el de Justicia y
Administraciones Públicas, Alfredo Prada, que era también vicepresidente
segundo, y el de Transportes e Infraestructuras, Manuel Lamela.
Lamela
expresó públicamente su respaldo a Rajoy en los días previos al cónclave
conservador de Valencia. El hasta ahora consejero, que trabajó estrechamente con
el hoy líder del PP cuando este era ministro, sonó incluso como secretario
general del partido en los días previos al congreso, aunque finalmente solo
entró en la ejecutiva. Por su parte, Prada entró en la dirección como vocal a
propuesta de Rajoy.
Durante
las conversaciones que mantuvieron en Valencia Rajoy y Aguirre, esta propuso que
el cupo del PP madrileño en la dirección lo encarnasen sus dos hombres de máxima
confianza, Ignacio González, vicepresidente de Madrid, y el consejero de
Presidencia e Interior, Francisco Granados, además del consejero de Sanidad,
Juan José Güemes. No lo consiguió, pero ayer pasó factura.
Entran
en el Gobierno de Madrid Antonio Beteta, que será consejero de Economía y
Hacienda (hasta ahora dos departamentos separados), y José Ignacio Echeverría,
que lo será de Transportes e Infraestructuras. Las dos vicepresidencias serán
reducidas a una al desaparecer la que tenía Prada. Vivienda y Ordenación del
Territorio y Medio Ambiente se fusionan, con Ana Isabel Mariño al frente. La
Consejería de Familia y Asuntos Sociales pasará a desempeñarla Engracia Hidalgo.
Finalmente, Justicia la añade Francisco Granados a Presidencia e Interior.
(www.elperiodico.com,
26/06/08)
AGUIRRE DESTITUYE A LOS MIEMBROS DE SU EJECUTIVO QUE DIERON SU APOYO A RAJOY
La
presidenta del Gobierno regional, Esperanza Aguirre, destituyó ayer a cinco de
sus consejeros. Oficialmente, el cambio ha sido para ahorrar. La realidad es que
ha prescindido de dos hombres de Mariano Rajoy (Prada y Lamela) y de algunos de
los consejeros que no llevaban la velocidad que gusta a la presidenta. Ignacio
González, único vicepresidente, sale reforzado de esta remodelación
«Esto
no se va a quedar así». Era la frase más repetida en las consejerías de la
Comunidad de Madrid desde el lunes, el día en que Esperanza Aguirre volvía tras
perder el Congreso del PP en Valencia.
Aguirre
cerró ayer la primera crisis de Gobierno de su segunda legislatura destituyendo
a cinco consejeros, entre ellos Manuel Lamela y Alfredo Prada, que se declararon
partidarios de Mariano Rajoy en Valencia.
La
salida de los consejeros más cercanos a Mariano Rajoy va acompañada de la de
personas que, siendo próximas a Esperanza Aguirre, no estaban dando a sus
consejerías la «acción» que quería la presidenta.
Los
acompañantes han sido Beatriz Elorriaga (Medio Ambiente y Ordenación del
Territorio); Merry del Val (Economía) y Gádor Ongil (Familia y Servicios
Sociales). Desde el Ejecutivo se ha envuelto el cese de los consejeros próximos
a Rajoy con la disculpa del ahorro. De hecho, ayer se insistía en que Manuel
Lamela iba a continuar trabajando para el Gobierno de Aguirre «desde otro
puesto». No se decía lo mismo de Alfredo Prada, visiblemente contrariado tras la
destitución.
Los dos
han roto la unidad del bloque de Aguirre en las últimas semanas. El primero,
Manuel Lamela, aprovechó un acto intrascendente del Metro para declararse claro
partidario de Mariano Rajoy y decir que votaría al presidente del PP cuando el
partido en Madrid aún no había tenido su reunión en la que dio libertad para
votar en el Congreso de Valencia.
Alfredo
Prada, vicepresidente segundo y consejero de Justicia, ha estado callado durante
las últimas semanas. Todos sabían que sus relaciones con Ignacio González,
vicepresidente primero, no eran precisamente buenas desde hace mucho tiempo.
Pero el sábado estalló la crisis, cuando se conoció que Ignacio González salía
del comité ejecutivo nacional del PP y era sustituido, por voluntad de Rajoy,
por su oponente en el Gobierno de Madrid: Alfredo Prada.
En la
formación del último Gobierno ya se comentó que González quiso ser
vicepresidente único. Prada logró mantener la categoría, pero perdió los
funcionarios, los bomberos, la formación de los policías y las famosas Bescam,
que creó cuando llegó al Gobierno de la Comunidad para reforzar la seguridad en
toda la región.
Las
tesis de Ignacio González, desde hace tiempo, son que el Ejecutivo de Aguirre
necesitaba más impulso, más nervio, más «acción». Y que desde la consejerías de
Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, la de Economía y la de Familia no se
estaba aportando ese dinamismo que se pretende desde la Puerta del Sol.
González queda como único hombre fuerte, pues permanece como vicepresidente
después de que se aceptaran muchas de las sugerencias que ha hecho a la
presidenta en los últimos días.
Merry
del Val ha sido el autor de la Ley de Horarios Comerciales y de importantes
medidas liberalizadoras, pero ahora hay que gestionar una crisis y con el PP
nacional a la contra. Antonio Beteta es un gran experto en Hacienda y sabe de
economía, pero fundamentalmente es pata negra Aguirre y tiene un gran peso en el
partido en Madrid. Aportará un frente político que Aguirre quiere reforzar de
cara a un duro invierno, con un congreso regional en otoño.
La
presidenta de Madrid quiere contraatacar al Gobierno de la nación con medidas
más valientes y liberalizadoras y dar ejemplo de cómo se puede luchar contra la
crisis desde su núcleo duro. Beteta no ha sido partidario nunca de entrar en el
Ejecutivo regional, pero la derrota del Congreso de Valencia le ha hecho aceptar
el ofrecimiento de Aguirre.
Beatriz
Elorriaga ha sido hasta anoche la consejera de Medio Ambiente y Ordenación del
Territorio. En este año ha chocado con la inmensa burocracia urbanística y no ha
aprobado ningún Plan General de Urbanismo -aunque hay siete a las puertas, si
bien de localidades pequeñas-. La presidenta quiere más dinamismo y agilidad
para demostrar que en Madrid se puede hacer un urbanismo más rápido y construir
también en épocas de crisis. El Parque Nacional del Guadarrama tampoco ha tenido
ningún avance importante en este año, lo que hace que muchos colectivos sociales
hayan expresado su protesta ante el Gobierno regional y el de José Luis
Rodríguez Zapatero.
El caso
de Gádor Ongil es parecido al de Merry del Val. La consejería no va a la
velocidad que le gusta a la presidenta, que espera que Engracia Hidalgo, experta
en cifras, ponga en macha la Ley de la Dependencia y mejore la situación de las
residencias de mayores, muy criticadas en los últimos meses.
Todos
esperaban que pasara algo tras el Congreso de Valencia. Pero pocos pensaban que
iba a ser tan rápido. Se creía que sería o poco antes de las vacaciones, para
que el mes de agosto curara las heridas, o en septiembre para relanzar el curso
político.
Pero ha
sido cuatro días después de regresar de Valencia, con todo caliente. Ayer, en
algunos consejeros sorprendidos se detectaba mucho enfado por la rapidez y la
violencia de la crisis. Los diputados del PP no tenían, salvo Beteta, ni idea de
lo que estaba sucediendo. De hecho, hoy estaba prevista una reunión de la
presidenta con el Grupo Parlamentario Popular, que hasta la fecha ha sido un
bastión de Esperanza Aguirre.
La
llegada de Ignacio Echeverría, otro hombre del partido, refuerza la imagen de un
Ejecutivo más político. Echeverría conoce a Aguirre desde sus tiempos del
Ayuntamiento de Madrid y sabe lo que quiere la presidenta de Madrid de una
cartera como la de Transportes. Hacer Metro y carreteras, pero también darle
palos al Gobierno central. Y para eso prefiere a alguien más fiel a Madrid y no
a un consejero como Manuel Lamela, que está claramente con Rajoy.
La
salida de Lamela se daba por segura desde hace algunos días, pero tampoco se
esperaba que fuera tan rápida. De hecho, se rumoreó que Rajoy le nombraría
secretario general del PP, lo que evitaría una salida violenta del Gobierno.
En el
Gobierno de Esperanza Aguirre no se veía una reunión de Consejo de Gobierno con
personas tan cercanas a Mariano Rajoy como eran Lamela y Prada. «Ahora, podrán
hablar sin tapujos, no hay un consejero que no sea cien por cien Aguirre»,
decían ayer por la noche algunos diputados, una vez conocida la resolución de la
crisis. Algunos estaban tan despistados que aún preguntaban a los periodistas
por la posibilidad de un ascenso, sin saber que Aguirre había ya cerrado la
crisis apelando sólo a los hombres y mujeres más de la casa, es decir más del PP
de Madrid.
Algunos
de los consejeros más tarde cesados habían participado ayer en actos oficiales
sin conocer que a primera hora de la tarde sus puestos penderían de un hilo. Hoy
cinco de ellos, los díscolos y los suspendidos en junio, volverán a casa sin
chófer y con vacaciones para unas cuantas semanas.
(www.elmundo.es,
26/06/08)
AGUIRRE DESPIDE A CINCO CONSEJEROS, FICHA A DOS NUEVOS Y REFUERZA A OTROS TRES
La
presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, decidió ayer, a última
hora de la noche, hacer pública una remodelación del Gobierno regional que
afecta de forma directa a cinco consejeros, que abandonan sus funciones, e
indirectamente, a buena parte del resto de su equipo, pues recaen sobre ellos
nuevas responsabilidades. Además, se incorporan dos nuevos fichajes: el portavoz
del Grupo Popular en la Asamblea de Madrid, Antonio Beteta, y el diputado
regional Ignacio Echeverría.
Según
fuentes del Gobierno de Madrid, el objetivo que ha movido a Esperanza Aguirre a
efectuar esta inesperada remodelación, apenas un año después de formarse el
Ejecutivo regional, ha sido «ahorrar y adelgazar la Administración». Con este
ajuste, se anexionan carteras que antes estaban separadas en el organigrama y
desaparecen como unidades separadas algunas Consejerías.
Así,
Esperanza Aguirre ha decidido prescindir de cinco consejeros regionales,
concretamente Alfredo Prada (Vicepresidencia Segunda y Justicia,), Manuel Lamela
(Transportes), Fernando Merry del Val (Economía), Gádor Ongil (Familia) y
Beatriz Elorriaga (Medio Ambiente y Ordenación del Territorio). Aguirre habría
así castigado a los elementos díscolos y gratificado a los fieles que le han
apoyado durante los últimos meses en su posicionamiento dentro del Partido
Popular.
En la
remodelación, que se hará efectiva hoy en la Puerta del Sol, sede del Gobierno
regional, a las 10 de la mañana, Aguirre ha decidido que desaparezca la segunda
Vicepresidencia y que sea Ignacio González -zarandeado en el Congreso del PP de
Valencia- el vicepresidente único de la Comunidad de Madrid.
Por su
parte, el portavoz del Grupo Popular en la Asamblea de Madrid, Antonio Beteta,
pasa a hacerse cargo de una macroconsejería que engloba Economía y Hacienda.
Asimismo, Ana Isabel Mariño sufre un importante empujón dentro de la estructura
del Gobierno de Esperanza Aguirre, ya que ocupará también una nueva supercartera
que anexiona Vivienda, Urbanismo y Medio Ambiente, recuperando el formato
existente hace años, en la anterior legislatura, cuando Mariano Zabía era el
consejero de un área con las mismas atribuciones, posteriormente desgajada,
precisamente, para lograr una mejor gestión.
Francisco Granados, a su vez, asumirá, además de Presidencia e Interior, que ya
estaban en sus atribuciones, las funciones de Justicia que abandona, por orden
de Aguirre, Alfredo Prada.
El
diputado regional del Partido Popular Ignacio Echeverría se hace con las
competencias de Transportes e Infraestructuras, desbancando a Manuel Lamela, en
el nuevo Gabinete de la presidenta regional.
Engracia Hidalgo, en esta remodelación, pasa a ocuparse de Familia y Asuntos
Sociales, llenando el hueco que deja Gádor Ongil. El resto de consejerías
permanece igual: Lucía Figar (Educación), Juan José Güemes (Sanidad), Santiago
Fisas (Cultura y Turismo), Paloma Adrados (Empleo y Mujer), Javier
Fernández-Lasquetty (Inmigración) y Alberto López Viejo (Deportes).
Así, el
número de Consejerías que componen el Gobierno regional pasa de 15 a 12.
(www.elmundo.es,
26/06/08)
GUERRA ABIERTA ENTRE LA 'LIDERESA' Y RAJOY
Los
dirigentes cercanos al líder del PP, Mariano Rajoy, no han ocultado que una de
las estrategias centrales del reciente congreso del partido era buscar la
división en el Gobierno de Esperanza Aguirre. Lo buscó y lo logró. Al menos dos
consejeros, Alfredo Prada y Manuel Lamela, se acercaron a Rajoy. Y la
consecuencia ha sido inmediata: Aguirre, que llegó a calificarse a sí misma de
lideresa, los ha fulminado en menos de 72 horas. La presidenta remodelará hoy su
Gobierno con la salida de Prada, Lamela y otros tres consejeros: Gádor Ongil,
Beatriz Elorriaga y Fernando Merry del Val.
La
situación es especialmente grave en el caso de Prada, que fue designado el
sábado miembro del Comité Ejecutivo del PP, en la cuota personal de Rajoy, y
ahora se quedará en ese órgano sin ser nada más, sin cargo público y sin la
confianza de la jefa del PP de Madrid. Lamela sólo fue nombrado miembro de la
Junta Directiva, un cargo menor, pero también queda descolgado.
Aguirre
le quita así a Rajoy un argumento que el líder ha utilizado estos días: el de
que ella no podía considerarse un "verso suelto", porque él había colocado a
varios consejeros suyos en la dirección del PP. La decisión muestra el
enfrentamiento total entre la presidenta de Madrid y el jefe de la oposición. De
los consejeros incorporados por Rajoy se han salvado de la quema Juan José
Güemes y Lucía Figar, que sí se han mantenido fieles a Aguirre y no han
coqueteado con el presidente del PP, según fuentes madrileñas.El caso de Güemes
es significativo. El jueves pasado, Rajoy le pidió a la presidenta que le diera
dos nombres para el Comité Ejecutivo del PP. Sólo dejó caer que no le gustaría
ver entre ellos a nadie que le hubiera criticado, una clara referencia a Ignacio
González, número dos de Aguirre. Durante ese día la presidenta, según fuentes de
su entorno, habló con Güemes de la posibilidad de ofrecer tres nombres. Él
entendió que sería el tercero. Pero al día siguiente Aguirre cambió de idea y
sólo mandó dos nombres en un sms a Rajoy: precisamente Ignacio González y
Francisco Granados, su número tres. Rajoy no hizo caso.
La
presidenta no culpa a Güemes por aceptar el puesto, ya que éste entendió que
había sido ella quien le había propuesto. Pero sí a Prada, que le llamó a media
mañana para pedirle autorización y aceptó sin que ella se la diera expresamente.
Fuentes del PP de Madrid aseguran que Prada ha jugado con malas artes para estar
en el equipo de Rajoy y ha perdido la confianza de la presidenta.
Con
Lamela sucede algo parecido. En el entorno de Aguirre están convencidos de que
él ha hecho todo tipo de movimientos para ganarse el favor de Rajoy traicionando
así la fidelidad a la presidenta. Además, este consejero, protagonista de la
crisis de las sedaciones en el hospital Severo Ochoa de Leganés, ya estaba muy
distanciado de la jefa del PP de Madrid.
(www.elpais.com,
26/06/08)
EL
CONSEJERO DE LAS SEDACIONES DEL HOSPITAL DE LEGANÉS
El
cambio del Gobierno regional ha permitido a Esperanza Aguirre quitarse de en
medio a uno de los consejeros que mayor contestación social ha tenido en los
últimos años. Manuel Lamela puede ser recordado con el paso de los años como el
consejero de Sanidad que levantó un falso bulo y una gran crisis por las
presuntas sedaciones masivas en el servicio de urgencias del hospital de
Leganés. Según llevó ante los jueces, unos 400 pacientes fueron sedados sin su
consentimiento o el de sus familiares. Meses después, los tribunales le quitaron
la razón ya que la Comunidad no pudo demostrar las graves acusaciones que hizo
el entonces consejero de Sanidad.
Pero
Lamela no dimitió pese al recibir un fuerte varapalo judicial. Ni la presidenta
regional le obligó a dejar el Ejecutivo. Lo mantuvo hasta la elecciones pese a
que gran parte del sector sanitario pidió su cabeza ante el fallo judicial. La
presidenta Aguirre desoyó las peticiones y le mantuvo al frente de la Consejería
de Transportes. No dejó de defenderle y respaldó todas sus actuaciones.
En los
últimos meses, Lamela apareció en más fotos que ningún otro consejero. A todas
las inauguraciones del metro y del tren ligero que le dejaron sus antecesores
Francisco Granados y María Dolores de Cospedal, Lamela se sumaba a las aperturas
de los nuevos siete hospitales públicos con gestión privada que la Comunidad de
Madrid a principios de este año. Y cuando se archivó la causa del Severo Ochoa,
a principios de este año, Lamela estaba de vacaciones en Baqueira, algo que
molestó especialmente a la presidenta.
Nacido
en Burgos en 1962, este licenciado en Derecho es abogado del Estado desde 1988.
En el Ministerio de Agricultura ejerció ente 1997 y 2003 como Subsecretario de
Pesca y Alimentación, año en el que fue nombrado director de gabinete del
Vicepresidente Segundo y ministro de Economía Rodrigo Rato.
(www.elpais.com,
26/06/08)
EL
CREADOR DE LAS BESCAM Y DEL CAMPUS DE LA JUSTICIA
Alfredo
Prada Presa, 49 años, hasta ahora vicepresidente segundo y consejero de Justicia
y Administraciones Públicas, se queda fuera del Gobierno regional tras la
remodelación. De esta forma, la presidenta se deshace de un político que durante
la legislatura pasada fue uno de los pesos pesados. En el haber de Prada está la
creación de las Brigadas Especiales de Seguridad de la Comunidad de Madrid
(Bescam), un grupo de 2.500 policías locales distribuidos por toda la región
pagados por el Ejecutivo de Aguirre. Este ya ex consejero tampoco podrá ver
realidad su proyecto estrella, la creación del Campus de la Justicia, un
conjunto de 14 edificios en la zona norte de la capital que albergará todos los
juzgados dispersos por la ciudad.
El
leonés Alfredo Prada pegó el salto a la política nacional en 1993, cuando fue
designado senador por su circunscripción. En la VII legislatura ocupó el cargo
de vicepresidente primero de la Mesa del Senado. Fue precisamente en este
momento cuando conoció a Esperanza Aguirre, que fue nombrada presidenta del
Senado.
Cuando
Aguirre ganó sus primeras elecciones regionales en octubre de 2003, fichó a
Prada. Le dio varios encargos importantes, como la Consejería de Interior y
Justicia y la Vicepresidencia Segunda. En esos cuatro años, ambos estuvieron muy
cerca, máxime cuando Prada no dejaba de arremeter en todas sus declaraciones
contra el Gobierno central y las supuestas faltas de medidas para acabar con la
delincuencia que sufría Madrid.
El
distanciamiento se hizo palpable cuando en el nuevo Ejecutivo regional, en 2007,
la presidenta traspasó la cartera de Interior a Francisco Granados. Prada mostró
su enfado, pero tampoco pudo protestar mucho. Aguirre le había reservado la
presidencia de la Asamblea, pero Prada se resistió. Un año después, se queda
fuera del Gobierno.
(www.elpais.com,
26/06/08)
UN
EJECUTIVO PARA VENDER LA GESTIÓN DE AGUIRRE
Un
cambio de Gobierno a tan sólo un año de su formación. Lo que en otro ámbito
sería el resultado de una monumental crisis interna, no lo es tanto en el caso
del Ejecutivo de Esperanza Aguirre. La presidenta de la Comunidad de Madrid
presentó un Gobierno continuista cuando hace poco más de un año juró su cargo
por segunda vez.
Lo hizo
pensando en no cargar las tintas sobre los posibles consejeros salientes
-siempre se habló de Manuel Lamela, por la crisis del hospital Severo Ochoa de
Leganés-, mostrar la cohesión interna de su equipo y convencida de que una
posible victoria del PP en las elecciones generales le obligaría a desprenderse
de algunos de sus colaboradores, ya que muchos de ellos proceden precisamente de
los gobiernos de José María Aznar. En este grupo están algunos de los actuales
consejeros, como Juan José Güemes (Sanidad), que fue secretario de Estado de
Turismo, o Lucía Figar (Educación), que ocupó el mismo cargo en Asuntos
Sociales, o la propia presidenta de la Asamblea, Elvira Rodríguez, que fue
ministra de Medio Ambiente.
Las
únicas modificaciones que hizo Aguirre hace un año pasaron por crear dos nuevas
consejerías: la de Vivienda y la de Deportes. Era más una operación de marketing
político que una verdadera intención de renovarse. Pero pasaron las elecciones,
no hubo cambio de Gobierno y llegó la crisis del PP. Aguirre sabe que lo que
haga en Madrid le servirá para encauzar su futuro político, si es que todavía se
siente con ganas de dar el salto a la política nacional. Por eso le importa
mucho dar un nuevo impulso a su Consejo de Gobierno, encargado de vender los
logros de su gestión.
Los
cinco consejeros que tendrán cometidos nuevos están encargados de llevar a cabo
esa tarea, que pasa por evitar conflictos graves de las pasadas legislaturas,
desde la salida del ex director de Urbanismo Enrique Porto por las acusaciones
de corrupción, pasando por el caso Leganés, los problemas del metro y la mala
gestión del desarrollo de la Ley de Dependencia, que se ha vuelto contra el
Ejecutivo regional.
La gran
apuesta cae en el tejado de Antonio Beteta, convertido en el hostigador
permanente de José Luis Rodríguez Zapatero desde el Senado y desde la Asamblea.
Ése será también su cometido en el nuevo equipo de gobierno, con un arma que
puede ser dañina para el presidente del Ejecutivo central, la economía.
Los
próximos años no serán tanto de inversión como de gestión de lo que hay, y
Madrid es la comunidad que cuenta con un mayor presupuesto. Beteta será el
encargado de distribuir los 19.000 millones de euros con los que cuenta la
Comunidad de Madrid, y probablemente su papel se parecerá mucho al de Pedro
Solbes en el Ejecutivo central. Tras haber pastoreado a los diputados
autonómicos, ofrece un perfil fuerte para negar el exceso de gasto a sus
compañeros del Gobierno regional. Que tiemblen los consejeros.
CONSEJEROS DESTITUIDOS
F.
MERRY DEL VAL
- Cesa
como consejero de Economía, cargo que ostentaba desde 2003. Nació en Madrid en
1947. Uno de los hombres que Aguirre incorporó del equipo de Rodrigo Rato.
Procede de la Dirección de Política Comercial en el Ministerio de Economía.
GÁDOR
ONGIL- Deja la Consejería de Familia y Asuntos Sociales. Fue nombrada en 2007.
Nació en Madrid en 1956 y es informática y secretaria de dirección. Fue
asistente del ex presidente Adolfo Suárez. Su carrera política se ha
desarrollado en Torrelodones.
BEATRIZ
ELORRIAGA- Abandona el departamento de Medio Ambiente, que ocupó en 2003. Es
guipuzcoana (1957) y licenciada en Geografía e Historia. En el Ayuntamiento de
Madrid ha sido concejal del distrito de Tetuán y de Servicios Sociales.
CAMBIAN
DE CARTERA
ANA I.
MARIÑO
- La
actual consejera de Vivienda sale reforzada con la incorporación de las carteras
de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. Licenciada en Derecho, comenzó su
carrera política en el Ayuntamiento de Madrid.
ENGRACIA HIDALGO
- La
titular de la Consejería de Hacienda desde 2003 deja ese puesto para hacerse
cargo de la Consejería de Familia y Asuntos Sociales. Nacida en Mérida (Badajoz)
en 1957, es licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales.
F.
GRANADOS
- El
secretario general del PP en Madrid también sale muy reforzado con los cambios
en el Gobierno. A sus actuales carteras de Presidencia e Interior suma la de
Justicia. Nació en Valdemoro en 1964 y es licenciado en Económicas y
Empresariales.
LOS
NUEVOS
JOSÉ
IGNACIO ECHEVERRÍA
-
Hereda de Lamela la Consejería de Transportes e Infraestructuras, y con ella
también crisis como el órdago de la Comisión Europea a la carretera M-501.
Echeverría ha sido diputado en la Asamblea de Madrid las últimas cuatro
legislaturas y senador por designación autonómica en dos ocasiones desde 2005.
También fue concejal del Ayuntamiento de Madrid entre 1987 y 1999. Nacido en
Tánger en 1946, es licenciado en Derecho.
ANTONIO
BETETA
- El
hasta ahora portavoz del Grupo Popular en la Asamblea se incorpora al Gobierno
con una nueva cartera, la que resulta de unir las consejerías de Economía y
Hacienda. Ya fue consejero de Hacienda entre 1995 y 2000. También secretario
general del Política Fiscal, Territorial y Comunitaria del Ministerio de
Hacienda entre 2000 y 2003; y senador por la Comunidad de Madrid en 2003. Nació
en Madrid en 1955 y es licenciado en Derecho.
(www.elpais.com,
26/06/08)
AGUIRRE NIEGA RAZONES POLÍTICAS EN LA PURGA DE PRADA Y LAMELA Y SE AFERRA A LA
AUSTERIDAD
La
presidenta afirma que esta remodelación tiene "un único objetivo: hacer frente a
la crisis".- Ni confirma ni desmiente que ofreciera a Pizarro incorporarse al
Gobierno de Madrid.- David Pérez, nuevo portavoz del PP en la Asamblea.- Prada,
gran ausente en el acto de jura de los nuevos cargos
La
presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha subrayado esta
mañana que el "único objetivo" de la remodelación de su Gobierno, anunciada
anoche y por la que salen cinco consejeros y se reducen tres consejerías, es
"reducir el gasto". Su versión es que la crisis de Gobierno, a un año de su
relección, responde a "la necesidad de afrontar la crisis económica" que azota
España y Madrid frente a la "inacción" del Gobierno de Zapatero. Aunque todos
los análisis apuntan a una purga de los marianistas -entre los que cesan se
encuentran Manuel Lamela y Alfredo Prada, incorporados hace tres días al equipo
de Mariano Rajoy-, la presidenta ha negado una y otra vez motivaciones políticas
y se ha aferrados a las económicas. Así, ha recordado que "salen cinco"
consejeros y que en el Ejecutivo "se quedan" políticos que tienen
responsabilidades en la cúpula del PP.
El
hecho es que Esperanza Aguirre ha desvinculado la salida de Prada y Lamela de su
ingreso en el equipo de Mariano Rajoy en el PP sin citarlo expresamente, a
fuerza de subrayar las razones oficiales. En una comparecencia informativa tras
la toma de posesión de los nuevos cargos, Aguirre ha desvelado que Prada, hasta
ahora vicepresidente segundo del Gobierno regional, le ha expresado su deseo de
no aceptar ningún cargo en instituciones públicas de la Comunidad de Madrid y ha
adelantado que Lamela asumirá una responsabilidad que aún no podía revelar y
que, aún estando fuera del Ejecutivo madrileño, estará relacionada con la
Comunidad de Madrid y "en el ámbito financiero".
En
cuanto a Fernando Merry del Val, que abandona también el Ejecutivo regional tras
ceder las competencias de Economía al hasta ahora portavoz del PP en la Asamblea
de Madrid, Antonio Beteta, pasará "a ser vocal del Consejo Consultivo de la
Comunidad". En sustitución de Beteta, ha anunciado el nombramiento del
viceconsejero de Empleo y Mujer, David Pérez, de 36 años, como el nuevo portavoz
del PP en la Asamblea de Madrid. En el turno de preguntas, Aguirre ni ha
confirmado ni desmentido que ofreciera sin éxito a Manuel Pizarro entrar en el
Gobierno regional.
Alfredo
Prada, ausente
Ninguno
de los que salen encuentra relación alguna con su apoyo a Rajoy y el propio
líder del PP se ha negado a valorar los cambios, afirmando que hoy, lo
"importante" es el partido de España en la Eurocopa. Lamela, recordado por ser
el consejero del caso de las sedaciones del Hospital de Leganés durante su etapa
en Sanidad, ha tildado de "absurdo" vincular su respaldo al líder del PP. Para
Lamela, la remodelación del Ejecutivo madrileño entra dentro de la "normalidad
democrática". El ex consejero madrileño ha reconocido que Aguirre le ha ofrecido
opciones de futuro, pero que por el momento va a abrir un proceso de reflexión.
En declaraciones a la prensa, Lamela, que incluso llegó a sonar en las quinielas
a la Secretaría General del PP, ha manifestado estar dispuesto a aceptar una
"actividad tipo parcial en el ámbito económico financiero". Prada, el otro
miembro de la ejecutiva de Rajoy cesado, ni siquiera ha asistido a la toma de
posesión.
De 15 a
12 consejerías
Con los
cambios, con los que dice querer dar ejemplo de austeridad refuerza el poder de
sus dos principales apoyos: Ignacio González y Francisco Granados. Los
consejeros que se han incorporado al Gobierno regional, Antonio Beteta y José
Ignacio Echeverría, han tomado posesión de sus cargos en Economía y Hacienda y
Transportes e Infraestructuras, respectivamente, en la Real Casa de Correos. Los
decretos de cese y nombramiento del nuevo Gobierno aparecen hoy publicados en el
Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, incluido el de González (actual
portavoz y vicepresidente primero) como vicepresidente único del Gobierno. La
remodelación incluye la supresión de tres consejerías, que pasan de ser 15 a 12,
con lo que salen cinco consejeros y entran dos nuevos.
También
han asumido sus nuevas responsabilidades Ana Isabel Mariño, que añade a
Ordenación del Territorio y Vivienda la Consejería de Medio Ambiente, de la que
sale Beatriz Elorriaga; Engracia Hidalgo, cambia su cartera de Hacienda por la
de Familia y Asuntos Sociales, que deja Gádor Ongil, y Francisco Granados que
suma Justicia, a sus responsabilidades en Presidencia e Interior. También sale
del Gobierno el consejero de Economía e Innovación Tecnológica, Fernando Merry
del Val.
De
Cospedal: "Es un asunto interno y ahí se debe quedar"
La
secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, no ha querido entrar en
polémicas preguntada en Telemadrid por la remodelación del Gobierno madrileño.
"Es un asunto interno de la Comunidad de Madrid y ahí se debe quedar".
(www.elpais.com,
26/06/08)
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