P.- ¿Es Rajoy el
responsable de que el PP se haya ido del centro?
R.- No. Yo sólo digo
que hay contradicciones. Por ejemplo, decimos
que pretendemos recuperar el espíritu de centro
que nos dio la victoria en el 96 y en el 2000.
Entonces, el partido lo dirigía Aznar y al mismo
tiempo se pretende de alguna manera anatemizar y
arrinconar el pensamiento de Aznar. Estas son
contradicciones que podían sumirnos en algún
tipo de desconcierto, que llena de entusiasmo a
nuestros adversarios y a nosotros nos paraliza.
P.- ¿Y es malo que sus
adversarios estén encantados con la continuidad
de Rajoy?
R.- Yo creo que el
aplauso de nuestros adversarios políticos y
mediáticos nos debe preocupar. Son aplausos
envenenados. Y no paran de aplaudirnos.
P.- Pues algunos creen
que reivindicar el centro es la única forma de
que el PP llegue a La Moncloa.
R.- Pero el centro lo
que no puede ser es un viaje interminable, al
que nunca llegamos. ¿Pero no estábamos en el
centro con Aznar? Pues si estábamos en el centro
con Aznar, ¿cuándo nos hemos ido y por qué? ¿Qué
es el centro? Para mí, el centro es la ausencia
de dogmatismo, estar abiertos a todo y a todos.
Las sociedades modernas no distinguen tanto
entre derecha e izquierda, sino entre estar
abiertos o cerrados a los cambios de la
sociedad.
P.- Sin embargo, muchos
la dibujan como la dama de hierro del sector
duro del PP. ¿Por qué?
R.- Porque etiquetar a
alguien es lo más totalitario que hay y quienes
hacen esas críticas ocultan su totalitarismo. A
mí me etiquetan de dura mis adversarios para
atacarme, porque sigo ganando en las urnas, y
eso les molesta. Yo creo que soy una persona
moderada, que en 25 años de vida política jamás
han podido decir que haya tomado una decisión
que se aparte del centro liberal. La moderación
está muy bien, pero pertenece al mundo de las
formas, y aquí estamos hablando del fondo, que
es la defensa de nuestros principios: la defensa
de la libertad y la defensa de la soberanía
nacional que reside en todos los españoles.
P.- ¿Por qué no se
sintió usted escuchada por Rajoy a la hora de
configurar la nueva dirección?
R.- Porque yo propuse
dos nombres, que representan al partido de
Madrid, y él no consideró oportuno incluirlos,
lo cual es perfectamente legítimo y respetable.
Mariano Rajoy tiene derecho a hacer la dirección
que quiera, como yo soy libre de hacer el
Gobierno que creo necesario.
P.- Hay quien dice que
Rajoy ha sido implacable, que ha laminado a
quienes le critican. ¿Usted cree que ha sido
incapaz de integrar?
P.- ¿Qué le pareció el
discurso de Aznar? Admita que sus formas negando
el saludo a algunos dejaron mucho que desear...
R.- Los saludos no
forman parte del discurso. El discurso fue
extraordinario, para mí 10 sobre 10, excelente.
De hecho, ninguno de los que critican ahora a
Aznar, y que por cierto le deben todo a él, ha
dicho con qué punto del discurso de Aznar no
estaba de acuerdo. Yo personalmente suscribo al
100% lo que dijo, y lamento que haya algunos
dirigentes que, debiéndole a Aznar todo, digan
ahora que es «un hijo de puta». Allá ellos. Eso
demuestra su calidad humana.
P.- Admita que, como
coartada, fichar a Mari Mar Blanco en
sustitución de María San Gil ha sido un bombazo.
R.- A mí las coartadas
no me gustan. Y eso lo considero una coartada.
Honestamente, no me gustó que el presidente no
mencionara en su intervención a María San Gil,
que es un referente político, ético y moral para
todo el PP y para el resto de la sociedad. Sí me
ha gustado que Rajoy diga que está dispuesto a
cubrir el hueco que queda en su Ejecutiva con
María si ella decida volver.
(www.elmundo.es
29/06/08)