De la Vega anuncia que la
Fiscalía investiga las
muertes por una bacteria en
el '12 de Octubre'
EL
PAÍS informa en su edición
de hoy que un germen causó
la muerte directa en 18
personas en el centro
madrileño. El brote tardó 20
meses en ser erradicado
La vicepresidenta
primera del
Gobierno, María
Teresa Fernández de
la Vega, ha
asegurado que la
Fiscalía General del
Estado investigará
las 18 muertes
registradas en la
Unidad de Cuidados
Intensivos (UCI) del
hospital 12 de
Octubre que algunas
informaciones
vinculan con una
bacteria.
Según Informa EL
PAÍS en su edición
de hoy, un brote de
la bacteria
Acinetobacter
baumanii
multirresistente ha
afectado a 252
pacientes ingresados
en dicha unidad, de
los cuales 101 han
fallecido. En 18
casos "la muerte fue
atribuible a la
bacteria", según la
investigación del
propio hospital, y
en el resto "fue un
elemento
contribuyente, pero
no determinante",
explica Juan Carlos
Montejo, médico de
medicina intensiva
del 12 de Octubre.
"Es un hecho
realmente muy grave
y muy lamentable la
pérdida de vidas
humanas por las
razones que
aparentemente se han
producido", ha
explicado Fernández
de la Vega en una
rueda de prensa
conjunta con la
ministra de
Exteriores de Níger,
Aichatou Mindaoudou,
tras participar en
un foro sobre
seguridad
alimentaria con los
países más pobres de
Africa.
"El Fiscal General
del Estado ha
abierto diligencias
para investigar el
origen y la causa de
estos trágicos
fallecimientos", ha
explicado.
El Partido Popular,
a través del
portavoz del Grupo
Popular en la
Asamblea y senador
por Madrid, Antonio
Beteta, ha acusado
al Gobierno de
"utilizar" a la
Fiscalía General del
Estado en el caso
del Doce de Octubre
para desviar la
atención de otros
temas como la trama
de corrupción
policial en Coslada.
El portavoz popular
ha afirmado que el
Ejecutivo pretende
que no se hable de
la crisis económica
ni del aumento del
paro, o de la
"parálisis en la que
se encuentra la
Justicia, con casi
150.000 sentencias
sin ejecutar".
"En vez de afrontar
sus responsabilidad
se dedica de nuevo a
los ataques
políticos a la
Comunidad de
Madrid", ha
subrayado.
Explicaciones del
12 de octubre
Los responsables del
hospital, con el
director gerente,
Joaquín Martínez, al
frente,
puntualizaron hoy en
una conferencia de
prensa la
información
desvelada por el
diario "El País",
que vincula las
muertes con el brote
de la bacteria..
En la conferencia de
prensa, Martínez
negó que las 18
muertes se deban a
la bacteria, ya que
el acinetobacter
"por si mismo no
produce el
fallecimiento y por
lo tanto no es el
responsable directo
del fallecimiento de
los pacientes en la
UCI", y explicó que
desde abril no hay
ningún enfermo con
la bacteria.
"Su presencia es
habitual en las UCI
de todos los
hospitales del
mundo, como se
desprende de las
publicaciones
periódicas de los
centros de control
de enfermedades
infecciosas (CDC de
Atlanta)", subrayó.
Tres años de deficiencias y quejas
Los
trabajadores denunciaron
reiteradamente las condiciones de la
UCI
En la
UCI del 12 de Octubre había
sólo una cosa tan insistente
como el empeño de la
bacteria Acinetobacter en no
desaparecer: la constancia
de los trabajadores de
enfermería en denunciar la
falta de medios y personal
que, en su opinión, sufría
el servicio. Las primeras
quejas arrancan desde un año
antes de la aparición del
brote, cuando los casos de
ésta y otra bacteria se iban
sucediendo con regularidad.
“No se puede asegurar que el
brote sea causa directa de
las deficiencias, pero
tampoco nadie podrá decir
que no hemos estado tiempo
avisando”, afirma una
trabajadora.
La
antigua UCI del 12 de
Octubre tenía una estructura
extraña, dos pasillos en
forma de V, heredada de un
edificio con más de 30 años
de historia. La capacidad
era de 11 plazas, atendidas
teóricamente por siete
enfermeras. La relación de
personal por cama era
suficiente, según los
estándares recomendados,
como la dirección ha
respondido siempre a todos
los escritos de la
plantilla. “Pero había dos
problemas graves. El primero
era que la forma de la UCI
nos impedía ver a más de un
enfermo desde la mayoría de
los sitios, lo que obligaba
a moverte todo el rato de
uno a otro llevaras encima
lo que llevaras, lo que no
es lo más recomendable”,
explica esta enfermera. “El
segundo es que la mayoría de
los días éramos sólo seis, o
menos, con lo que el trabajo
se hacía imposible”.
Desde
finales de 2004 y principios
de 2005, las enfermeras de
la UCI denuncian ante el
juez las carencias de
personal. Lo hacen por su
cuenta, sin que ningún
sindicato les diera
cobertura. Un día tras otro,
cada vez que se veía
reducido el equipo, firmaban
una hoja estándar que
remitían al juez.
La
respuesta del juzgado fue un
jarro de agua fría.
“Habiéndose practicado las
diligencias de
investigación”, suscribió el
magistrado, “no aparece
debidamente justificada la
perpetración de un delito”.
El
siguiente paso fue remitir
un escrito al Colegio
Oficial de Enfermería de
Madrid en junio de 2005.
Tampoco ahí encontraron
apoyos.
Tras
el surgimiento del brote, el
personal encontró un aliado:
la delegación de CC OO. El
17 de octubre de 2006, el
sindicato remite una carta
al gerente en el que
denuncia que, pese a la
existencia de enfermos
aislados por la bacteria, en
el servicio falta papel
secamanos, lo que obliga a
los trabajadores a utilizar
una toalla, en contra de las
recomendaciones para evitar
la propagación de la
bacteria. Igualmente, la UCI
carece de un grifo que pueda
activarse con el pie y no
con las manos, otra
herramienta básica para
luchar contra las
infecciones hospitalarias.
En
otro escrito, suscrito el 28
de diciembre, CC OO reitera
las quejas y destaca que
“los trabajadores no
disponen del material mínimo
necesario para cubrir las
necesidades higiénicas del
servicio (papel secamanos,
pijamas limpios...)”. En ese
mismo escrito, el sindicato
lamenta que una sola
enfermera esté al cargo de
“cuatro enfermos aislados
por Acinetobacter” y lamenta
que con “la actitud
irresponsable de la
dirección se están asumiendo
riesgos innecesarios para la
vida de los pacientes”.
Enrique Orsi, de CC OO,
recuerda que pasaron “meses
y meses exigiendo más medios
y personal para la UCI”. “Al
final”, sostiene, “no fue
hasta marzo de 2007 cuando,
tras salir publicada la
información en algunos
medios”, el hospital se
comprometió a medidas más
drásticas, como la reforma
de la UCI.
El
hospital tardó 20 meses en acometer las obras
que acabaron con el brote
La
bacteria se hizo inmune al único fármaco
existente para combatirla
El hospital
público 12 de Octubre de Madrid ha
mantenido durante casi dos años una
lucha sin cuartel contra una cepa de la
bacteria Acinetobacter baumanii
multirresistente a los antibióticos y
especialmente letal para las personas
con el sistema inmunológico deprimido.
El brote, que se inició en febrero de
2006 y ha tardado 20 meses en ser
controlado, ha afectado a 252 pacientes,
de los que 101 han fallecido. En 18
casos "la muerte fue atribuible a la
bacteria", según la investigación del
hospital, y en el resto, pacientes ya
muy graves, fue "un elemento
contribuyente, pero no determinante",
explica Juan Carlos Montejo, médico de
medicina intensiva del 12 de Octubre.
-
Una
media de 11 pacientes
resultaban infectados cada
mes en el centro
-
El 12
de Octubre pidió permiso
para usar un nuevo
antibiótico
Montejo considera
que el brote de acinetobacter en
el 12 de Octubre "no debe ser utilizado
para causar alarma ni cuestionar la
asistencia médica ofrecida, sino para
aprender de un importante problema de la
actividad clínica en todo el mundo: las
infecciones hospitalarias por bacterias
cada vez más resistentes".
Las alarmas
saltaron en la UCI del hospital el 16 de
febrero de 2006 tras diagnosticarse el
tercer caso de infección por
acinetobacter en la UCI en pocos
días. Una situación que el hospital
consideró en un primer momento
"preocupante pero casi rutinaria, porque
estas infecciones son algo a lo que nos
enfrentamos muy a menudo", recuerda
Montejo.
Poco a poco, sin
embargo, el acinetobacter fue
desplegando sus dos principales
características: la facilidad para
expandirse y desarrollar resistencias a
los antibióticos. "Rozas a un enfermo
que la tenga en la piel y, si no te
desinfectas las manos de inmediato, la
vas dejando en todo lo que tocas",
explica Joaquín Fernández-Crehuet,
presidente de la Sociedad Española de
Medicina Preventiva.
En los meses que
siguieron a febrero de 2006, la bacteria
se hizo fuerte en la UCI y desde allí
fue apareciendo en otros servicios del
hospital, como medicina interna o las
plantas de enfermos quirúrgicos. Y lo
que fue aún peor: los médicos se
quedaron sin antibióticos para hacerle
frente. De las decenas de principios
activos disponibles en el mercado, el
acinetobacter sólo era sensible a
uno en febrero de 2006, la colistina.
Meses después, sin embargo, ni este
fármaco podía ya matarlo. En al menos
tres pacientes, de los más de 252
afectados, la cepa desarrolló
resistencias y el centro tuvo que "pedir
autorización para usar un antibiótico
que entonces aún no estaba
comercializado, la tigeciclina", explica
Montero.
Con el paso del
tiempo, la cifra de afectados fue
aumentando. La media mensual de nuevos
diagnósticos ha sido de 11, aunque ha
habido momentos más virulentos en los
que casi diariamente surgía un nuevo
caso y otros en los que pasaban hasta 10
o 15 días sin nuevos afectados.
"Hacer frente a un
brote como este llega a ser
desesperante", explica José Garnacho
Montero, del hospital Virgen del Rocío
de Sevilla y ex coordinador del Grupo de
Trabajo de Enfermedades Infecciosas de
la Sociedad Española de Medicina
Intensiva y Unidades Coronarias (Semyuc).
"Estas bacterias sobreviven sobre casi
cualquier superficie, en cualquier
rincón. Lo desinfectas todo, negativizas
a todos los pacientes, y de repente
vuelve a surgir porque alguien ha tocado
ese rincón y sin querer ha empezado a
extenderla. Y antes de que te hayas dado
cuenta, la bacteria ya está por todas
partes otra vez", añade. Para la mayoría
de la gente la bacteria no es peligrosa.
"Una persona sana la combate sin
trastornos. De hecho, hay personas que
viven con ella sin sufrir ningún daño",
explica Fernández-Creuhet. "Suele vivir
en las ingles o axilas. En las UCI de
los hospitales el peligro es que
encuentra personas debilitadas y que,
tras años de contacto diario con los
antibióticos, se ha hecho muy
resistente", añade.
Cuando llega a un
enfermo, coloniza la piel. El siguiente
paso ya es mucho más peligroso. Si entra
en las vías respiratorias por los
aparatos de respiración asistida, puede
causar graves neumonías. Si llega a la
sangre por cualquier herida o por el
pinchazo de una aguja, la sepsis puede
ser letal.
Las recetas para
frenar un brote son "tan sencillas como
difíciles de cumplir al 100%", coinciden
los expertos consultados. Lo primero,
aislar al enfermo ya infectado y tratar
de revertir la situación con
antibióticos y una higiene exquisita.
"Nadie que lo atienda debe tocar nada ni
a nadie sin antes desinfectarse las
manos", explica Garnacho.
"Luego debe
evitarse que ningún instrumental, ni
trozo de ropa, ni útil de limpieza
utilizado con el colonizado y la cama en
la que esté ingresado entre en contacto
con otros objetos o personas del resto
de la UCI. Porque ahí se quedará y desde
allí, saltará a otro espacio, y de allí
a otro, hasta llegar a un nuevo
enfermo", añade.
Por último, los
expertos coinciden en que debe
"apostarse porque el personal del
servicio sea el suficiente y reciba la
formación adecuada para interiorizar los
hábitos que evitan las conductas de
riesgo".
Unas medidas que,
según la dirección del 12 de Octubre, se
han cumplido escrupulosamente durante
los 20 meses que ha durado el brote.
Trabajadores de la UCI y el sindicato CC
OO consideran, sin embargo, que
"seguramente podría haberse hecho más y,
sobre todo, mucho antes". "Durante dos
años, el personal de enfermería ha
estado denunciando la falta de personal
y de material para cumplir con los
estándares adecuados de calidad. Había
días que incluso faltaba papel secamanos
y pijamas limpios", lamenta Enrique Orsi,
de CC OO. Estas quejas (ver información
adjunta) han dejado un rastro de decenas
de documentos en los dos últimos años.
Montejo resta
importancia al impacto en el desarrollo
del brote de unos "hechos que, aunque
pueden ser ciertos, son siempre
puntuales". "El hospital ha trabajado en
bloque contra la infección, con todas
las comisiones y los servicios afectados
implicados", afirma Montejo. El centro
defiende su gestión ante la crisis y
asegura que la mortalidad en el hospital
se ha mantenido estable en los últimos
años.
El centro admite
que la opción más drástica, el cierre de
la UCI y el traslado de los enfermos a
otros hospitales, ha sido "barajada
desde el principio" y que en al menos
cuatro ocasiones se procedió "al cierre
parcial del servicio para desinfectar a
fondo algunas zonas".
Algunos de estos
cierres se llevaron a cabo durante el
verano de 2006, aprovechando el descenso
de actividad por las vacaciones y tras
haberse registrado "días con todos los
enfermos de la UCI contaminados",
recuerda Orsi. Pero, con la llegada del
otoño, el acinetobacter resurgió.
Al final, tras un
año y medio de lucha, el 12 de Octubre
apostó el pasado verano por la solución
final: recolocar a los pacientes en
otras unidades de críticos del centro y
echar la UCI por tierra para construirla
de nuevo y ya libre de la bacteria.
Acinetobacter
- Las
17 especies de la bacteria
son comunes en el medio
ambiente. Del 3% al 18% de
la población es portadora
sana.- Causa entre el 6% y
el 9% de las infecciones
hospitalarias.- Un estudio
llevado a cabo en 2005 en 25
hospitales españoles mostró
la presencia de cepas de la
bacteria en todos ellos.
www.elpais.es
11.05.08
Volver |